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Los vecinos de Bailo evacuados ante el avance del incendio en Peñas de Riglos: "Es muy angustioso verlo tan cerca"

Con el avance de las llamas y el humo en el municipio, las autoridades han desalojado preventivamente a sus vecinos, tras varias horas de tensión y vigilancia de la situación del fuego originado este lunes alrededor en Santa María de la Peña que ya ha calcinado 4.000 hectáreas

Situación del incendio de Santa María de la Peña desde Bailo

Situación del incendio de Santa María de la Peña desde Bailo / Servicio Especial

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Zaragoza

El avance del incendio que afecta a las Peñas de Riglos ha obligado a los vecinos de Bailo a abandonar sus hogares tras vivir unas últimas horas marcadas por la preocupación, el humo y la incertidumbre ante una posible llegada de las llamas al pueblo. Una vecina de Bailo recuerda cómo comenzó a percibir la gravedad de la situación desde su casa: "Nos asomamos a la terraza justo antes de irnos a la piscina y vimos que había mucho humo, que se notaba que venía de un fuego. Además, el ambiente se notaba muy rojo con un ambiente especialmente inquietante por el fuego".

Durante la tarde, la situación de las llamas fue aumentando la tensión entre los vecinos de este pueblo: "Había mucha sensación de humo por el viento que lo atraía hacia aquí, haciendo que cayeran cenizas por el pueblo". El movimiento de vehículos provocado por los desalojos de las localidades cercanas de Salinas de Jaca y Villalangua también alarmó a los vecinos, que a última hora de la tarde recibieron un preaviso para preparar las maletas ante la posibilidad de tener que abandonar el pueblo. Finalmente, esta vecina decidió regresar a Zaragoza.

El miedo se hizo especialmente evidente al contemplar desde Bailo cómo avanzaba sobre el monte de San Juan de la Peña la columna de humo: "Se veía desde mi casa cómo llegaba hasta allí, al monte de San Juan de la Peña. A ver que la nube de humo avanza no haces más que pensar en que puede llegar al pueblo". Pese a la preocupación, los vecinos también encontraron alivio al observar que los agricultores de la zona estaban trabajando para frenar el avance del fuego: "Todos los agricultores estaban labrando el campo para hacer de cortafuegos, cosa que después continuó la UME".

La posibilidad de que las llamas alcanzasen Bailo tiene, además, una carga emocional especial para quienes tienen allí sus raíces. "Es muy angustioso ver el fuego tan de cerca, que se acerque tanto la pueblo donde has pasado la infancia y media vida es muy duro", reconoce esta vecina. "Mi familia abandonó el pueblo cuando nos avisaron porque no podíamos ayudar, no se podía hacer nada, era angustioso ver esa situación", expresa.

Patricia Herce, es otra de las vecinas de Bailo afectadas por el incendio, en su caso describe una situación de miedo, aunque destaca la rapidez en los avisos recibido para desalojar el pueblo. "Estamos asustados, pero de momento estamos bien, los avisos se han llevado bien y con tiempo y la prevención está funcionando, haciendo que los vecinos salgan tranquilamente", relata mientras realizan la evacuación.

En su caso, el susto llegó al comprobar la cercanía del fuego tan solo unas horas después de su inicio: "A mí ni se me pasaba por la cabeza que pudiera estar tan cerca o que podía llegar a Bailo. Por la tarde, fue salir de la piscina y ver que estaba el humo al lado". Mientras no había orden de desalojo, los vecinos mantenían cierta tranquilidad pero siempre pendientes del fuego. "Por la noche se veía el resplandor, hemos pasado la noche casi sin dormir asomados, pendientes del móvil para ver si decían algo o si pasaba algo", relata Patricia.

Cuando finalmente a lo largo de la mañana de este martes ha sonado la alarma de ES-Alert en los teléfonos, Patricia y su familia han abandonado la localidad, mientras muchos vecinos continuaban recogiendo sus pertenencias y la Guardia Civil pedía agilizar la evacuación para prevenir bloqueos de calles y facilitar los accesos a los servicios. "Entendemos la medida como una prevención más que otra cosa, ya que en ningún momento nos han dicho que sea por que el fuego está llegando", asegura.

Ahora, la principal preocupación es la incertidumbre sobre cuánto tiempo van a tener que permanecer fuera y cuándo podrán regresar a sus hogares, resume Patricia: "Muy claro no está y con esa incertidumbre te tienes que ir, sin saber si van a ser unas horas, o unos días". Una sensación que se suma al temor por quienes han tenido que dejar sus casas atrás y que refleja la tensión con la que los vecinos de Bailo siguen pendientes de la evolución del incendio.

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