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La lucha contra las llamas

Fernando, un operario contra el fuego de Riglos: "Traigo 25.000 litros de agua desde Sabiñánigo y he pinchado justo antes de llegar al incendio"

Un trabajador colombiano se dedica a facilitar, junto a otros compañeros, el trabajo de los camiones de bomberos contra las llamas

Fernando, un operario que llevaba agua contra el incendio y ha pinchado con su tractor.

Fernando, un operario que llevaba agua contra el incendio y ha pinchado con su tractor. / Rubén Ruiz

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Sergio H. Valgañón

Sergio H. Valgañón

Centenero

Entre Ena y Centenero, dos de los pueblos rodeados por el fuego de Riglos que ya ha calcinado más de 5.000 hectáreas, hay una nave agrícola. Delante, un tractor azul, con la sirena encendida, espera con 25.000 litros de agua a que pase algo. Dentro, Fernando, un operario colombiano, espera también a ese algo: una rueda de repuesto. "Ya es mala suerte", resume.

Fernando es uno de los tantos trabajadores que desde hace días centra su labor en tareas que frenen el avance del incendio de Riglos, que este miércoles ha confirmado el cierre del acceso al monasterio de San Juan de la Peña y ha vaciado un buen puñado de pueblos. "Vengo desde Sabiñánigo y justo he pinchado después de aparcar", resume en conversación con este diario, mirando de lejos la rueda. No hay mucho que hacer: el pinchazo es importante y ha dañado la llanta. No hay repuesto y la reparación "necesita de más material".

"Pensaba que era el freno de aire que tiene el tractor, pero cuando continuó el ruido, me di cuenta", explica señalando la rueda. Al lado, un goteo constante, "pero habitual", deja ver el agua que retiene su remolque. 25.000 litros preparados para los camiones de bomberos, que se ven a la lejanía y que pertenecen al Ayuntamiento de Zaragoza, a la UME o al Gobierno de Aragón, puedan recoger el material para hacer frente al fuego.

"¿Me podéis acercar un poco?", pregunta. El objetivo es Centenero, el cercano pueblo desde el que se ve el humo, el vuelo de los hidroaviones y helicópteros y el ir y venir de camiones y maquinaria de todas las instituciones para luchar contra un fuego "que no ha dejado de crecer en el último rato". "Ayer estaba mejor, pero cambia el aire y todo se complica", resume Fernando.

De camino a Centenero, explica que su trabajo "solo" es "traer el agua para que los camiones de bomberos puedan cogerla, que no tengan que desplazarse tanto". Facilitar el abastecimiento. En las alcantarillas entre localidades se ven mangueras listas por si el acopio de agua se hace tan necesario como para recoger del abastecimiento municipal.

Fernando, junto a su tractor, que llevaba 25.000 litros de agua para luchar contra el fuego.

Fernando, junto a su tractor, que llevaba 25.000 litros de agua para luchar contra el fuego. / Rubén Ruiz

Con Colombia en la cabeza

De su cabeza no se va tampoco su recuerdo a sus compatriotas. "Ha sido un terremoto enorme", resume Fernando sobre la catástrofe que ha golpeado Colombia hace solo un par de días. No le está gustando la primera reacción del Gobierno de Abelardo de la Espriella: "No puedes salir a una rueda de prensa sobre esta tragedia lanzando besos y riéndote".

Pero el trabajo es el trabajo. El humo se mezcla con "el polvo químico", sustancia que se lanza para "evitar que el fuego avance", según explica al observar desde la distancia los trabajos de los hidroaviones.

En Centenero se reúne con voluntarios y bomberos del Ayuntamiento de Zaragoza. Les explica su situación y se interesa por cómo consiguen ellos el agua. Les cuenta que él tiene 25.000 litros "preparados, pero que no se pueden mover porque la rueda de la cisterna se ha roto". "Ya he llamado, espero a que el jefe mande las herramientas", cuenta Fernando mientras enseña fotografías y vídeos sobre la situación de su vehículo. "Es una avería jodida", la resumen sus nuevos compañeros, que le cuentan nuevas localizaciones para futuras cargas de agua. Se sienta a esperar con ellos esa reparación que acerque, por fin, los 25.000 litros hasta el incendio de Riglos.

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