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Una "puñetera nube" deja sin eclipse a Teruel: “Ya lo veremos dentro de cien años”

La capital turolense había organizado un festival en Platea con actuaciones musicales y se toparon con este inesperado hándicap que frustró la posibilidad de poder observar el momento cumbre del fenómeno astronómico que no ocurría desde hacía 114 años

Dos de las turolenses que se perdieron el momento cumbre del eclipse del miércoles.

Dos de las turolenses que se perdieron el momento cumbre del eclipse del miércoles. / Miguel Ángel Gracia

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Zaragoza

Estar esperando 114 años para ver un acontecimiento histórico que no volverá a repetirse en mucho tiempo y que en el momento clave, sobre las 20.30 horas, todo se frustre por algo que nadie esperaba. Miles de personas en Teruel capital se quedaron sin poder disfrutar este miércoles del eclipse total de sol porque una pequeña nube, en medio de un cielo despejado casi en su totalidad, tapó precisamente el punto en el que se estaba produciendo esa superposición de la Luna sobre el sol.

Una “puñetera nube” dejó este miércoles a un buen puñado de turolenses y visitantes sin la contemplación del eclipse solar que ha protagonizado portadas en todo el mundo. “No fue lo que se esperaba, pero también estaba chulo”, dicen entre resignadas, divertidas e irónicas las trabajadoras del estanco El Óvalo. En ese lugar se habían congregado cientos de personas que acabaron “aplaudiendo un nublado” según precisa Mar Basurto, del mismo establecimiento.

Vista que se tenía desde Teruel del eclipse total de sol en el momento en el que la nube lo tapaba.

Vista que se tenía desde Teruel del eclipse total de sol en el momento en el que la nube lo tapaba. / A. P.

La frustración vivida por muchos miles de turolenses, incluso por visitantes, algunos de ellos internacionales, que habían escogido la ciudad como lugar de observación era inevitable. Las previsiones meteorológicas habían alertado la probabilidad, baja, de que hubiera nubosidad durante la tarde. Pero esta comenzó con cielos despejados y nada hacía presagiar lo que ocurrió en el momento exacto en el que nada debía fallar.

Turistas a la espera del gran momento

El paseo estaba lleno de turistas ingleses y franceses, según confirma el turolense Javier Paricio, que también se quedó con las ganas. El espacio estaba muy demandado por ser céntrico y porque en estos días se habían vivido unos atardeceres espectaculares. La jornada prometía ser histórica, como también lo esperaban las personas que se desplazaron al polígono Platea a los actos organizados por el Ayuntamiento de Teruel. En ese caso (posiblemente la misma nube puñetera) también impidió la observación de la fase de totalidad.

Mucha gente llevaba esperando desde las cinco de la tarde. “Al final con unas cervezas la cosa se disfrutó igual, no pasa nada: ya lo veremos dentro de cien años”, bromea Paricio. El caso es que hasta quince minutos antes del ocultamiento total del sol las nubes le estaban dando una vistosidad mucho más llamativa que en otros lugares de la comunidad.

"Hemos venido a Teruel para ver una nube"

“Joer, hemos venido a Teruel para ver una nube”, comentan unos clientes en el bar La cafetera. Una de sus camareras también se quedó con las ganas y ya estaba preocupada desde las seis de la tarde, cuando el ambiente se empezó a encapotar. “No hacían falta gafas, solo se veía una sombra”, destaca Jenni Rama. Aunque una sombra “bonita y rara”.

El turolense Raúl Martínez sufrió el percance en el festival de Platea, poco antes de ver el concierto de Kiko Veneno. En su caso la jornada deja un regusto a decepción. “Tampoco el cielo se oscureció como esperaba”, considera.

Por lo demás, en la capital turolense la observación de este momento se vive como una especie de fiesta paralela. Mucho trabajo y calles llenas con personas que han recorrido toda la provincia buscando los mejores lugares para la observación. “Con eclipse o no, en agosto siempre hay faena, pero lo cierto es que estos días hemos trabajado un montón”, señala la propietaria de La cafetera, Noelia Julián. Ella contempló el fenómeno en Villaespesa y fue mucho más emocionante de lo que esperaba. “Acudimos con gente que era muy tranquila y en el momento cumbre estaban flipando y diciendo que era lo más bonito que habían visto en la vida”, recuerda.

Una experiencia transformadora también lo ha sido para los alicantinos Marina y Pablo Albert. Ellos subieron hasta el pico Palomares donde se encontraron un horizonte despejado, rodeados con mucha gente entusiasta. “Una experiencia muy bonita, nos ha gustado mucho”, dicen.

Detalle de la pequeña nube tapando el eclipse en el momento exacto en el que se producía.

Detalle de la pequeña nube tapando el eclipse en el momento exacto en el que se producía. / J. P.

Roció Vidal acudió al polígono Platea aprovechando que habían organizado conciertos y foodtrucks para ver el eclipse. "Había muchísima gente y comenzó a taparse el sol... Se fue tapando, se fue tapando y cuando ya se acercaba el momento del eclipse total el sol se metió en una nube".

"No pudimos ver absolutamente nada del eclipse así que un poco de decepción, la verdad, porque estás esperando un momento y va bajando la luz, un poquito la temperatura y la atmósfera que se crea es bonita, pero justo en ese momento nos quedamos sin poder verlo", lamenta.

Verónica Pariente se encontraba cerca del pantano del embalse del arquillo en San Blas donde, por un momento, se coló una nube. "Nos tuvimos que quitar las gafas y ver cómo las luces al alrededor desprendía unos colores, un paisaje, una iluminación que pocas veces había visto". "Creo que todavía fue más increíble que la corona que la nube nos impidió ver, pero que realmente se podía sentir", decía.

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