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EL SECTOR DEL AUTOMÓVIL

Stellantis y CATL ensamblarán módulos de baterías en 2027 pero no producirán celdas hasta un año después

El proyecto de Stellantis y CATL en Figueruelas prevé generar más de 111.000 toneladas de residuos peligrosos al año, aunque contempla la reutilización de la mayor parte de ellos

La gigafactoría de Stellantis y CATL en Figueruelas comienza a tomar forma.

RUBÉN RUIZ

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Zaragoza

La gigafactoría de Stellantis y CATL funcionará hasta mediados de 2028 como una versión maximizada del taller de baterías que opera desde hace cinco años en la fábrica de automóviles de Figueruelas. La joint venture formada por la multinacional automovilística y su socio chino comenzará a ensamblar y almacenar módulos en marzo de 2027, pero no prevé iniciar la producción de celdas (el corazón y el secreto mejor guardado de esta inversión por su valor tecnológico) hasta junio del año siguiente, cuando espera habilitar las dos primeras líneas de producción para este fin, que consiste en la transformación de cátodos y ánodos en el combustible de las baterías para vehículos eléctricos.

Contemporary Star Energy (CSE), la mercantil que vehicula el proyecto, están finiquitando las obras de adecuación de la nave 42, donde se ubica el taller de baterías, y de la antigua nave 71, utilizada antiguamente como el almacén de recambios de la fábrica de coches, además de dos nuevos edificios. Con todo ello, el proyecto sumará nueve líneas de montaje de módulos, suficientes para ensamblar un millón de baterías al año una vez cuando el proyecto funcione a pleno rendimiento. Para ello habrá que esperar hasta marzo de 2029, cuando Stellantis y CATL esperan haber puesto en marcha las seis líneas de producción de celdas, que se pondrán en marcha de forma sucesiva en tres fases para alcanzar una capacidad productiva de 50 GWh.

Panorámica de Figueruelas

Panorámica de Figueruelas / AYUNTAMIENTO DE FIGUERUELAS

Por el momento, los promotores de la iniciativa acaban de obtener la luz verde para la modificación sustancial de los permisos ambientales de la fábrica de coches de Stellantis, parte fundamental al integrar parte de los procesos en los terrenos productivos de la planta industrial y alterar de forma notable los volúmenes de consumo hídrico y eléctrico, así como de generación de residuos.

Residuos peligrosos

De hecho, la gigafactoría, que requiere para su funcionamiento materiales sensibles y de difícil reciclaje, prevé la generación de 111.067 toneladas de 22 distintos residuos peligrosos, lo que multiplica por 30 veces las 3.727 toneladas de este tipo de desechos que genera la planta de automóviles adyacente. Más de la mitad se corresponden con un disolvente orgánico utilizado en la fabricación de baterías de ion-litio, en concreto de los cátodos, y que recibe el nombre de NMP. Sin embargo, el documento explica que durante el secado catódico el NMP se volatiliza y entra en el reciclador de NMP, desde donde se conduce al tanque de líquido residual para su posterior reutilización. También se contempla un importante volumen de cartuchos colectores de polvo (15.600 toneladas al año), que son los filtros utilizados para capturar polvo durante el proceso de fabricación, y los residuos de pilas procedentes del desmontaje (12.928 toneladas) o el reprocesado, un dato para nada baladí, dado que también se contempla un volumen de 660 toneladas procedentes de módulos de batería que no superan los controles de calidad.

Además, y aunque los datos ya habían salido a exposición pública con el Proyecto de Interés General de Aragón (PIGA), recientemente aprobado de forma definitica, la gigafactoría contempla un importante consumo de agua. Stellantis y CATL prevén un gasto de 1,04 hectómetros cúbicos, lo que se suma a los 1,4 hectómetros (1.400 millones de litros) que ya consume la fábrica de automóviles.

La cifra es superior al conjunto de proyectos de centros de datos que hay en Aragón, pero muy inferior al consumo hídrico de otras industrias intensivas en gasto de agua, como la papelera, dado que Saica, por ejemplo, consume del orden de 26 hectómetros cúbicos al año, según consta en su memoria ambiental.

Por otro lado, el consumo eléctrico se eleva hasya los 1.207 GWh al año, lo que equivale a algo más del 11% de la luz que consumió toda la comunidad autónoma de Aragón en el año 2025. El proyecto contempla un suministro en base a energías renovables mediante un parque eólico, fotovoltaico y de baterías con 600 MW de capacidad. La joint venture firmó con Forestalia un acuerdo de mil millones de euros de inversión para llevar a cabo la iniciativa, que ahora se encuentra inmersa en el trámite ambiental.

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