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Así han vivido los vecinos de Triste y Santa María de La Peña el desalojo en plena noche: "Se veía mucho más salvaje que antes"

El avance del incendio ha obligado a desalojar hasta cuatro municipios a lo largo de la madrugada de manera "rápida e inesperada" tras reavivarse uno de los focos que se situaba entre Santa María de La Peña y Triste

Situación del incendio en Santa María de La Peña durante la madrugada

Situación del incendio en Santa María de La Peña durante la madrugada / Servicio Especial

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Zaragoza

El incendio que afecta a la zona de Las Peñas de Riglos continúa obligando a desalojar hasta 18 municipios, como ha sido el caso de Santa María de la Peña, Triste, La Peña y Yeste, los cuales han sido evacuados durante la madrugada de hoy de sus hogares tras aumentar el peligro del fuego en el entorno. Una evacuación que, para quienes residen allí durante todo el año, se ha vivido con especial tensión e incertidumbre después de comprobar cómo las llamas que durante buena parte de la jornada parecían alejadas, volvían a acercarse a los pueblos con la llegada de la noche.

En Triste, Andrés Buesa recuerda el comienzo del incendio el pasado lunes, cuando desde su localidad veían las llamas y el humo muy lejos de su municipio. "Mucha gente nos fuimos porque no había luz, pero a lo largo de la semana salvo en momentos que ha habido humo podíamos estar tranquilos", relata. Andrés regresó a Triste el jueves y durante el transcurso del día la sensación fue de relativa normalidad, con un ligero humo a lo largo de la mañana como consecuencia de los cortafuegos realizados por los bomberos la noche del miércoles al jueves, pero con una situación estable.

La tranquilidad cambió radicalmente al caer la noche, cuando pasaron de ver el fuego de Ena a lo lejos a comenzar a observar llamas en las montañas cada vez más próximas a Triste: "Al hacerse de noche empezamos a ver más fuego en las montañas. Al principio pensábamos que eran los cortafuegos, pero eso se veía mucho más salvaje". Desde ese momento, los vecinos permanecieron pendientes de lo que estaba ocurriendo, intentando averiguar si realmente se trataba de una nueva propagación del incendio. Durante aproximadamente una hora, la incertidumbre se apoderó del pueblo, relata Andrés: "Había un poco de colapso a la entrada del pueblo debatiendo qué sería o qué tendríamos que hacer".

Situación del foco reavivado entre Triste y Santa María de La Peña a lo largo de la tarde del jueves

Situación del foco reavivado entre Triste y Santa María de La Peña a lo largo de la tarde del jueves / Servicio Especial

Finalmente en torno a la 1 de la madrugada llegó la orden de evacuación: "Nos dijeron que se desalojaba el pueblo, que cogiésemos las cosas imprescindibles y nos fuésemos hacia Ayerbe". Esta decisión sorprendió especialmente a los vecinos porque apenas unas horas antes la situación parecía controlada, cuenta el vecino de Triste: "Fue rápido e inesperado, porque el resto del día no daba la sensación de que estuviera cerca el fuego". La evacuación llevó a los vecinos por distintos caminos, con la mayoría de personas volviendo a sus residencias habituales en Zaragoza, Huesca o incluso Badalona, mientras que otros habitantes que viven allí a lo largo del año se desplazaron al pabellón de Ayerbe.

Una situación similar se vivió en Santa María de La Peña, donde Santiago Higueras, residente de este municipio, se encontraba en el momento del desalojo: "Fuimos el primer pueblo de los cuatro de esta noche en desalojar, y por suerte fue bastante rápida la situación porque solo nos encontrábamos unos diez vecinos allí. La Guardia Civil nos dijo que bajásemos al puesto de mando y poco después empezaron a llegar los vecinos de todos los puntos evacuados". A lo largo de la jornada de ayer, intervinieron diversos medios aéreos para tratar de apagar el foco, el cual se reavivó rápidamente hacia Triste.

El momento más complicado llegó alrededor de la una y media de la madrugada, cuando apareció un nuevo frente de grandes dimensiones, cuenta Santiago: "Volvió a abrirse un foco muy grande entre la zona de Triste y Santa María. Enseguida bajé al centro de mando a informar aprovechando que estaba sacando a mis perros, pero de camino la Guardia Civil ya estaba acercándose a desalojar". La oscuridad añadió todavía más incertidumbre, asegura este vecino de Santa María de La Peña, remarcando que "fue un momento de tensión, ya que no se sabía a qué altura estaba el fuego", mientras los vecinos colaboraban en facilitar la evacuación.

Situación del foco durante la madrugada del jueves al viernes

Situación del foco durante la madrugada del jueves al viernes / Servicio Especial

Más allá del miedo y de la incertidumbre, para los vecinos que viven en estos pequeños núcleos todo el año el incendio supone también una amenaza directa a su forma de vida. Santiago habla de una mezcla de "desasosiego, desesperanza e impotencia", destacando la preocupación de quienes no tienen otra vivienda a la que regresar. "Hay personas que vivimos aquí, es prácticamente todo lo que tenemos. Estamos con esa tensión y con la necesidad de querer quedarnos aquí a ayudar", afirma. Por ello, durante las horas más críticas, algunos vecinos intentaron colaborar con los efectivos aportando su conocimiento del terreno: "Tratamos de ayudar a los operarios con los caminos, a la Guardia Civil indicándoles cómo son los pueblos o qué casas están habitadas, de la mejor manera que podemos".

Mientras los equipos de emergencia continúan trabajando para contener las llamas, los vecinos de Santa María de La Peña y Triste afrontan su primera noche fuera de casa después de una madrugada en la que el fuego volvió a demostrar su capacidad de cambiar por completo la situación en cuestión de horas.

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