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La espectacular ruta que recorre una de las joyas del Pirineo: un monasterio del siglo IX y a las puertas del Parque Natural del Posets Maladeta

El Pirineo aragonés atrae a miles de visitantes gracias a su combinación de tradición, modernidad y actividades deportivas, especialmente en la comarca de La Ribagorza

Parque Natural Posets Maladeta

Parque Natural Posets Maladeta / Turismo de Aragón

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Aragón lleva años consolidándose como uno de los territorios más atractivos de España para quienes buscan montaña, naturaleza y tranquilidad. Entre sus destinos más solicitados, destaca la comarca de La Ribagorza, una comarca que ha sabido unir tradición y modernidad, deporte y patrimonio, convirtiéndose en una puerta de entrada al Pirineo aragonés para miles de visitantes cada temporada estival.

Uno de los recorridos más espectaculares de toda la zona, se encuentra la llamada Ruta Pirineo Salvaje, un itinerario que atraviesa la comarca ribagorzana y que permite recorrer casi 176 kilómetros de paisajes abruptos, pueblos de piedra y entornos repletos de magia. El viaje comienza en Foradada del Toscar, un punto discreto que da paso a Campo, un pequeño municipio ubicado entre el Turbón y Cotiella. Una zona con una gran actividad de diferentes deportes acuáticos en los puntos de baño habilitados.

Turbón

Turbón / EL PERIÓDICO

El valle de Benasque, uno de los más imponentes de la comunidad

La carretera avanza hacia Chía, donde las vistas se abren hacia la sierra antes de entrar en el valle de Benasque. Sahún y Anciles aparecen como dos pueblos que conservan buena parte de la arquitectura tradicional pirenaica, con casas solariegas, calles estrechas y templos que han resistido siglos de historia. El siguiente gran punto del recorrido es Benasque, uno de los centros más importantes de Aragón. Situado a 1.138 metros de altitud y bajo la presencia del Aneto, la localidad se encuentra a las puertas del Parque Natural de Posets y Maladeta.

Desde este punto se puede subir a Cerler, una de las estaciones de esquí más emblemáticas del Pirineo aragonés o continuar hacia Llanos del Hospital, un enclave histórico que durante siglos sirvió de refugios para quienes cruzaban los Pirineos hacia Francia. Poco después la carretera se dirige hacia Castejón de Sos, conocido por el parapente y por espacios naturales como las Doce Cascadas de Liri. Desde allí, el recorrido se adentra en valles más estrechos y localidades pequeñas como Espés y Espés Alto, antes de llegar a uno de los puntos más esperados de toda la ruta: el Congosto de Obarra.

Monasterio de Santa María de Obarra, ubicado en Sopeira

Monasterio de Santa María de Obarra, ubicado en Sopeira / EP

El Monasterio de Santa María de Obarra, fundado hacia el siglo IX

Las paredes de roca acompañan al senderista hasta el Monasterio de Santa María de Obarra, un conjunto románico formado por la iglesia, la ermita de San Pablo, un puente medieval y el antiguo palacio abacial. Este patrimonio arquitectónico con tantísimos siglos de historia, fue declarado Monumento Nacional en 1931, uno de los lugares más emblemáticos de la Ribagorza.

El viaje continúa hacia Beranuy y desemboca en Roda de Isábena, una localidad que se levanta sobre un promontorio y conserva un conjunto medieval de calles estrechas, murallas y casas de piedra. La catedral románica de San Vicente le convierte en la localidad más pequeña de España con una catedral. A partir de ahí, el puente románico ubicado sobre el río Isábena, en Capella, marca el final del recorrido.

Conjunto histórico de Roda de Isábena.

Conjunto histórico de Roda de Isábena. / AYUNTAMIENTO DE ISÁBENA

La Ruta Pirineo Salvaje puede hacerse en ambos sentidos, no obstante, sus espectaculares parajes invitan a recorrer el territorio con calma y tranquilidad, disfrutando desde el principio hasta el final.

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