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El pequeño pueblo de Aragón a una hora de Zaragoza: esconde un castillo y una sorprendente sima

La localidad zaragozana, de poco más de 100 habitantes, reúne patrimonio histórico, naturaleza y unas espectaculares vistas al Moncayo

El municipio cuenta con un castillo y una sima

El municipio cuenta con un castillo y una sima / Así es Aragón

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Zaragoza

Aragón es una región rica en su patrimonio. Numerosas localidades pasan desapercibidas, pero cuando se visitan, uno descubre los secretos que esconden. Años e incluso siglos de historia, construcciones impresionantes y enclaves naturales sorprendentes hacen que la comunidad autónoma sea mucho más que Zaragoza, Huesca, Teruel o los Pirineos.

En la propia provincia de Zaragoza y a una hora y quince minutos de la capital de la comunidad autónoma, se encuentra el municipio de Grisel. Ubicado en la comarca de Tarazona y el Moncayo, la localidad, de poco más de 100 habitantes, esconde dos joyas en su territorio.

Vista panorámica de Grisel (Zaragoza)

Vista panorámica de Grisel (Zaragoza) / Así es Aragón

Qué ver en Grisel

Además de poder disfrutar de las vistas del Moncayo, en Grisel esperan los restos de un castillo de los siglos XIV y XV. Se trata de uno de los mejor conservados de esta época y, junto a él, está la iglesia renacentista de Nuestra Señora de la Asunción. En la actualidad, la fortificación, que en 2019 recibió el premio a Mejor Experiencia Turística de Aragón, es un establecimiento hotelero.

Otro gran atractivo de la zona es el Pozo de los Aines, una dolina que alberga en su interior un variopinto hábitat. Tras recorrer una ruta de menos de un kilómetro desde Grisel, se llega a esta sima de 30 metros de profundidad, situada en medio de un campo de olivos. Es un paraje de gran valor natural y geológico, ya que, en él, se crea un microclima.

Pozo de los Aines en Grisel

Pozo de los Aines en Grisel / Turismo Aragón

Un microclima de hasta diez grados menos

En su interior, las temperaturas de media pueden llegar a ser de diez grados menos y, por eso, además de por la humedad, crecen helechos y lianas. Esta atracción natural está rodeada de leyendas. Se habla de pasadizos secretos que habrían permitido huir del castillo en caso de asedio e incluso de personas que habrían desaparecido tras precipitarse en su interior.

Si se quiere disfrutar de las mencionadas vistas al Moncayo, lo mejor es acercarse al mirador situado en el monte de La Diezma. En él, también se puede obtener una visión panorámica del valle del Ebro y los pueblos de la zona y de los Pirineos aragoneses y navarros en los días con el cielo despejado.

En los alrededores de Grisel

Algo más alejado, pero en los alrededores de Grisel, se puede visitar la capital de la comarca, Tarazona (a tan solo ocho minutos en coche), famosa por su legado mudéjar, su pasado como ciudad fronteriza de tres reinos (Aragón, Castilla y Navarra) y su singular plaza de toros octogonal con viviendas de particulares.

La característica plaza de Toros de Tarazona

La característica plaza de Toros de Tarazona / Patrimonio Cultural de Aragón

Otros lugares interesantes pueden ser el Monasterio de Veruela, la ruta de la Garnacha por el Campo de Borja y, en general, disfrutar del vino que se produce en la zona, que, además de la ya mencionada Garnacha, también incluye variedades como Tempranillo, Syrah y Cabernet.

Aunque Grisel apenas supera los 100 habitantes, su patrimonio y sus paisajes demuestran que el tamaño no está reñido con el atractivo. El castillo, el Pozo de los Aines y las vistas al Moncayo hacen de esta localidad una parada interesante para quienes buscan descubrir algunos de los rincones menos conocidos de Aragón.

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