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El PSOE Aragón sintoniza con Ferraz y solo Page cambia el paso

El expresidente aragonés, crítico con la amnistía y la financiación autonómica, defendió siempre la libertad de expresión dentro del PSOE

De izquierda a derecha, los presidentes de Aragón, Javier Lambán; Castilla-La Mancha, Emiliano García-Page; la Comunidad Valenciana, Ximo Puig, y Extremadura, Guillermo Fernández Vara, en una imagen de archivo.

De izquierda a derecha, los presidentes de Aragón, Javier Lambán; Castilla-La Mancha, Emiliano García-Page; la Comunidad Valenciana, Ximo Puig, y Extremadura, Guillermo Fernández Vara, en una imagen de archivo. / Juan Carlos Hidalgo / Efe

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Laura Carnicero

Laura Carnicero

Zaragoza

La política nacional perdió con la marcha de Javier Lambán a uno de los líderes autonómicos que lograba hacerse oír en debates de calado más allá de las preocupaciones de cada comunidad. Quizá por ser una voz discordante. Javier Lambán se opuso a su propio partido con la amnistía a los presos catalanes del procés, reclamó una financiación autonómica que tuviera en cuenta la despoblación y criticó con dureza los pactos con los partidos nacionalistas vascos o catalanes.

Como de Aragón, tenía Lambán una visión clara de España. Y tanto en vida, como después de su muerte, esa rebeldía a la interna por discrepar del modelo de Pedro Sánchez quiso ser aprovechada en más de una ocasión por el PP. Fueron varias las votaciones comprometidas que el PP le puso al PSOE en las Cortes de Aragón para tratar de decir que el político ejeano decía una cosa –en contra de Sánchez– y votaba otra –a su favor–.

Después de su muerte, sin embargo, para el PP aragonés Lambán era el mayor representante de la coherencia política y de la defensa de los valores democráticos, precisamente, por su oposición a algunos postulados de Sánchez, como la mencionada relación con los partidos independentistas catalanes.

No se oyó ya la visión de Lambán de la condonación de la deuda que propone el Gobierno central a todas las comunidades, después de pactarla con Cataluña. Ni cuál sería su postura sobre el último modelo de financiación autonómica presentado por el ministerio este enero, que desde Moncloa dicen que defiende la despoblación, y desde el Gobierno aragonés liderado por el PP se denuncia que maltrata más a la comunidad.

Entre sus últimas declaraciones, Lambán animaba a los militantes de su partido a «perder el miedo a expresarse». «Lo más acuciante es que las gentes del partido se expresen y hablen, porque más importante que el partido es el país, y el PSOE tiene que volver a ser una fuerza viva donde se admita el debate», pidió.

Sus palabras para algunos eran un síntoma de valentía, para otros, de deslealtad con su propio partido. Cuando Santos Cerdán, exsecretario de Organización, entró en prisión, Lambán dijo: «Se afanó por acabar con lo que yo representaba». Su relación con el PSOE actual no podía estar más alejada. Y sin embargo, el ejeano nunca abandonó unas siglas que le acompañaron para siempre.

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