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VERANO NEGRO EN ARAGÓN

Jesús Campo, el chatarrero que con su pulpo defiende la Peña Oroel: "Es nuestra tierra y hay que protegerla"

El vecino de Jaca es uno de los voluntarios que ha ayudado a proteger el monte del incendio de Las Peñas de Riglos y no dudó en poner su maquinaria al servicio del ayuntamiento

Jesús Campo posa junto a su hijo Alejandro delante del pulpo de Chatarras J.Campo con el que trabajan en Oroel.

Jaime Galindo

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Jaca

Todas las manos son una cuando se trata de salvar el territorio. La de Jesús Campo toma forma de tentáculo y prepara el entorno de la Peña Oroel para que el fuego de Las Peñas de Riglos no se la lleve por delante. Hasta el puerto se desplazó este domingo el vecino y chatarrero de Jaca con su pulpo, el de Chatarras J.Campo, para recoger "la poda y la broza" que otros voluntarios del entorno desmalezaron con el objetivo de que las llamas no avancen si alcanzan este símbolo natural. "Es nuestra tierra y hay que protegerla", sostiene.

Campo recibió una llamada sobre las 13.00 horas del domingo. Era el aparejador del Ayuntamiento de Jaca, que solicitaba su ayuda para el puerto de Oroel. Y él dijo sí. Con su pulpo y su voluntariedad, se desplazó a las faldas de la peña Oroel junto a otros tantos voluntarios para hacer cortafuegos. "Me dediqué a sacar lo que desbrozaban", comparte. Junto a él, tractores, camiones y más maquinaria pesada ocupada en estas labores.

El jacetano calcula que hizo al menos siete viajes con su pulpo, unas 120 toneladas de madera que descargó en el desvío de Ordóñez y que le mantuvieron trabajando hasta por la noche. Sobre las 22.30 horas llegó a Jaca, de ahí que la recuerde como una jornada "muy intensa" y, a su juicio, escasa de organización. "Era complicado trabajar porque no tiene mucha anchura y había mucho trasiego de coches", indica. Su camión es "grande y ocupa mucho", por lo que según explica el chatarrero existía cierto "peligro de que se cayera algo", pero por suerte no hubo ningún incidente.

El pulpo de Chatarras J.Campo, este lunes en Barós.

El pulpo de Chatarras J.Campo, este lunes en Barós. / Jaime Galindo

Hace 26 años que este voluntario desempeña su oficio en Chatarras J.Campo y nunca antes se había enfrentado a una situación como esta: un incendio "complicado" que ha cogido una fuerza hercúlea y que le deja una sensación de inmensa tristeza. Por eso echó una mano desde el puerto de Oroel este domingo y volverá a hacerlo si le llaman de nuevo, algo que por ahora no ha sucedido. "Creo que lo tienen ya bastante controlado...", desliza, pero inisiste: "Si hay que hacerlo otra vez, otra vez se hace".

Como Campo, decenas de voluntarios se han distribuido los últimos días entre Ulle, Navasa, Barós, Binué y el puerto de Oroel para desbrozar, podar y hacer cortafuegos con el objetivo de proteger los pueblos ante una posible llegada del fuego, que en solo una semana ha reducido a cenizas más de 17.000 hectáreas de la Hoya de Huesca y la Jacetania. "Es lo que tenemos, y si lo perdemos...", expone el chatarrero. Son un montón de manos que van a una.

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