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La Generación Z abre el debate sobre el gasto en pensiones: cree que se destinan demasiados recursos

Un 16,6% de los jóvenes entre 25 y 34 años considera que se destinan demasiados recursos públicos a las pensiones

Unos estudiantes miran anuncios de pisos en alquiler en una inmobiliaria.

Unos estudiantes miran anuncios de pisos en alquiler en una inmobiliaria. / EFE

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Rebeca Magallón

Rebeca Magallón

Zaragoza

La juventud vive un momento decisivo. Creció en plena crisis, alcanzó la madurez entre una pandemia y una revolución digital y encara el futuro en un entorno global marcado por la incertidumbre. Sin embargo, lejos de quedarse con la etiqueta de generación perdida que muchos le atribuyen, quizá sería más acertado hablar de una generación en tránsito. Los cambios son muchos, pero la verdadera revolución se encuentra en la forma de entender algunos de los grandes pilares de la vida adulta. Formar una familia, estudiar, trabajar, acceder a una vivienda o imaginar el futuro ya no significa exactamente lo mismo que hace unas décadas.

¿Es la Generación Z la primera que cuestiona abiertamente la idea de vivir para trabajar? Su relación con el empleo ha cambiado, pero también comienza a hacerlo su percepción sobre otros asuntos como los impuestos, el gasto público o las pensiones.

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. Formar una familia, estudiar, trabajar, acceder a una vivienda o imaginar el futuro ya no significa exactamente lo mismo que hace unas décadas. / MIGUEL ANGEL GRACIA / EPA

Una mirada diferente a las pensiones

Entre algunos sectores de los jóvenes comienza a asentarse la idea de que España gasta demasiado en pagar las pensiones. La corriente continúa siendo minoritaria, pero el porcentaje de personas que comparte esta opinión ha crecido con fuerza desde la pandemia.

Según refleja el último estudio de Opinión Pública y Política Fiscal elaborado por el Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS), uno de cada seis jóvenes de entre 25 y 34 años, el 16,6%, considera que se destinan demasiados recursos públicos a las pensiones y a la Seguridad Social en su conjunto.

Nunca desde que el CIS comenzó a plantear esta pregunta, hace ya más de 30 años, se había registrado un porcentaje tan elevado entre los jóvenes. Y especialmente llamativa resulta la velocidad con la que esta opinión se ha extendido después de la pandemia.

Las razones que explican este cambio de mentalidad no están del todo claras. Algunos expertos lo relacionan con una deriva hacia la derecha de parte de la juventud española, mientras que otros consideran que el recelo puede estar alimentado por el mensaje, que califican de “falso”, de que si no hubiera que destinar tantos recursos a las pensiones los jóvenes podrían tener salarios más elevados.

Trabajar sí, pero no a cualquier precio

Más allá del debate sobre las pensiones, la transformación en la manera de entender el trabajo aparece claramente reflejada en Aragón.

El estudio GenZ 2035: Futuro en construcción (2025), editado por Fundación Basilio Paraíso, realiza una radiografía de este segmento de la población. Elaborado por el grupo de investigación Sociedad, Creatividad e Incertidumbre (GISCI) de la Universidad de Zaragoza, busca comprender cómo viven, piensan y proyectan su futuro los jóvenes aragoneses de entre 16 y 35 años.

El informe muestra que, cuando los jóvenes imaginan qué significa tener un trabajo “bueno”, buscan una vida laboral que no devore su tiempo y que, además, les permita continuar aprendiendo. “Ya no basta con trabajar: quieren sentido, respeto y posibilidad de crecer”, resume el texto.

Uno de sus autores, el profesor de Sociología de la Universidad de Zaragoza David Pac, analiza esta nueva percepción y rechaza que la Generación Z haya “perdido la cultura del trabajo”. Lo que ha desaparecido, explica, es “la cultura del trabajo de generaciones anteriores”.

Lo que ha cambiado, por tanto, es aquello que los jóvenes esperan recibir a cambio de su esfuerzo. Frente a otros modelos anteriores, conceden más importancia a cuestiones como “la estabilidad, las buenas relaciones, un salario justo o la flexibilidad”.

REPORTAJE CON TRABAJADORES QUE HAN ENCONTRADO TRABAJO ESTE VERANO EN HOSTELERIA HELADERIA

Los jóvenes conceden más importancia a cuestiones como la estabilidad, las buenas relaciones, un salario justo o la flexibilidad a la hora de buscar trabajo. / ANDREEA VORNICU / EPA

Cuando el contrato generacional deja de funcionar

Pac apunta también que los aragoneses de entre 16 y 30 años “no rechazan la solidaridad entre las generaciones”. El problema no es “no querer pagar las pensiones”, el problema aparece cuando perciben que “el contrato generacional no les garantiza la vivienda, la estabilidad y las posibilidades de construir su propio proyecto vital”, cuando sus padres y abuelos “lo tuvieron más fácil”.

Es ahí donde la discusión trasciende las diferencias de edad. El profesor insiste en que “no hay que confundir la desigualdad generacional con desigualdad social”, porque existe otro factor que atraviesa toda esta realidad y que no puede dejarse al margen: la clase social.

Detrás de esa brecha generacional, especialmente visible en ámbitos como el acceso a la vivienda, aparece también “una brecha de clases sociales”.

Por ello, Pac considera que no estaríamos realmente ante “un conflicto entre jóvenes y mayores”. Esa diferencia entre generaciones ocultaría, en parte, otra desigualdad más profunda porque habrá jóvenes que “heredarán vivienda y patrimonio y otros que tendrán que construir su futuro sin esa red familiar”.

Foto de recurso. Un matrimonio de ancianos pasean cogidos de la mano por la calle. Tercera edad. Jubilados. Personas mayores. Paseo

Un matrimonio de ancianos pasean cogidos de la mano por la calle. / MIGUEL ANGEL GRACIA / EPA

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