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El incendio de Las Peñas de Riglos apunta a su estabilización este jueves tras el regreso de casi 600 vecinos desalojados

Los bomberos franceses y los equipos de otras comunidades autónomas ya se han retirado de la zona, una acción que podría llevar a cabo la UME la próxima mañana

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Arbués / Bailo

Hay un fuego que ha devorado el Prepirineo aragonés en diez días. Es el de Las Peñas de Riglos, que con más de 18.000 hectáreas quemadas bate los récords de la historia de Aragón y solo ahora empieza a dejar mejores noticias. El perímetro afectado ya no se amplía y este miércoles han podido volver a casa los vecinos de 13 de los 19 municipios evacuados después de una noche, la de este martes, en la que según informó el el consejero de Interior y responsable último de Emergencias en Aragón, Roberto Bermúdez de Castro, se pudo “trabajar muy bien”. La esperanza está puesta en que también el resto de poblaciones puedan regresar a sus casas esta semana.

Las buenas noticias adelantadas por el consejero en el Cecopi de la mañana las ha confirmado a última hora de la tarde Miguel Ángel Clavero, director general de Interior y Emergencias, apuntando a "la estabilización" del fuego para la mañana del jueves. Clavero ha destacado que el buen progreso de la lucha contra las llamas, impulsado por la mejora de unas condiciones meteorológicas que seguirán siendo favorables las próximas horas, también ha facilitado la salida del operativo de los bomberos franceses o de los equipos de otras comunidades autónomas.

Según ha avanzado el propio responsable de Interior y Emergencias, si la noche permite seguir trabajando en "los puntos calientes" dentro del perímetro del fuego, y no hay cambios inesperados en el trabajo, el último batallón de la UME abandonará el operativo en la mañana del jueves. A partir de entonces, todos los medios desplegados en la zona serán de la propia comunidad autónoma.

A lo largo de la jornada han trabajado en la zona 18 medios aéreos, que han centrado sus esfuerzos en el entorno de Santa Cruz de la Serós, la zona más caliente en estos momentos. Lamejora en la evolución del incendio ha permitido iniciar la retirada progresiva de parte de los medios desplazados desde otras comunidades autónomas, dentro de la cual se enmarca también el regreso de los bomberos franceses movilizados a través del Mecanismo Europeo de Protección Civil.

Durante la noche, el dispositivo quedará integrado por nueve cuadrillas terrestres, ocho autobombas y un vehículo de Puesto de Mando Avanzado de INFOAR, una sección de la UME con 40 efectivos y dos bulldozer, y tres bulldozer del Ejército de Tierra, además de los tractoristas y voluntarios de comarcas y ayuntamientos. La seguridad nocturna queda cubierta por cinco patrullas de la Guardia Civil y una patrulla de la UPA, con el apoyo del dispositivo sanitario y social del 061, Cruz Roja y los trabajadores sociales de las comarcas de la Hoya de Huesca y La Jacetania.

Bermúdez De Castro informó por la mañana que este miércoles regresarían los vecinos de Santa María de la Peña, Salinas de Jaca, Villalangua, Larués y Bailo. Momentos después se sumaron a ellos los de Arbués y Alastuey, y por la tarde se anunció la vuelta a casa de los Triste, La Peña Estación, Yeste, Anzánigo, Osia y Bernés, zonas que ya están fuera de peligro.

Los de Bailo y Arbués encontraron sus casas intactas gracias a la defensa de los núcleos urbanos realizada por los múltiples profesionales que siguen luchando contra el fuego. Todos los servicios básicos están garantizados para los casi 600 realojados (583), con la única salvedad del agua, que por ahora no es apta para el consumo y que, teme un vecino de Arbués, seguirá sin serlo durante mucho tiempo. Pero esta limitación está solventada porque se ha habilitado un dispositivo para suministrarla embotellada a los empadronados. Lo comprobaron ayer los vecinos de Bailo y Arbués, que a su llegada al pueblo recogieron las garrafas de 5 litros que había a su disposición para después dedicarse a limpiar sus casas, vacías desde hace una semana.

Además de montones de comida descongelada o ceniza caída, frente a los vecinos se plantó lo que ellos mismos reconocieron que “no querían ver”: el monte calcinado. Los alrededores de Bailo y Arbués han cambiado y al verde lo sustituye ahora un negro carbón que dejó encerrado en algunas viviendas un fuerte olor a humo. Los vecinos repiten que la suerte está en que los núcleos urbanos han sobrevivido, al menos por ahora.

El incendio sigue activo y ni profesionales ni vecinos bajan la guardia. Cientos de vecinos permanecen desalojados a la espera de que se anuncie su regreso a casa. Bermúdez de Castro avanzó que es probable que los vecinos de Santa Cruz de la Serós, que es el pueblo más amenazado por el fuego, sean los últimos en volver a casa. Junto a San Juan de la Peña forma parte del sector 5, en el que en la noche del lunes y del martes han surgido focos y puntos calientes que concentran los esfuerzos del operativo. Es un fuego errático que en su avance descontrolado cercó los monasterios de San Juan de la Peña y corrió y corrió hasta acercarse a la Peña Oroel. Este jueves se cumplen 10 días desde que fue declarado, más de 18.000 hectáreas hechas ceniza.

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