SINIESTRALIDAD VIAL
La N-122 acumula 19 muertos en la última década y escala posiciones entre las carreteras más mortíferas de Aragón
La autovía A-23, con 39 fallecidos, y la N-232, con 32, siguen liderando la trágica clasificación desde 2016. En lo que va de año se han registrado cinco muertes más que en 2025

La furgoneta en la que viajaban los tres fallecidos en junio en la N-122 aún está en el arcén de la N-122. / EL PERIÓDICO
M. C. L.
Los dos graves accidentes acontecidos este verano en el tramo aragonés de la N-122 la han elevado a una de las más mortíferas de Aragón en la última década. Un total de 19 personas han muerto en el tramo comprendido entre Gallur, donde se inicia la carretera en el enlace con la autovía A-68, y Tarazona, desde donde la vía continúa en dirección Soria. Tan solo el corredor de la N-232 acumula más fallecidos desde 2016 (al menos 32), mientras que la N-2, otra de las carreteras con más puntos negros en Aragón, ha registrado con 26 muertes después de una caída en picado del tráfico desde la liberación de la autopista AP-2 hace ahora cinco años, lo que ha aliviado la sinistralidad vial en la vía.
La muerte de cuatro jóvenes de entre 18 y 21 años, que regresaban este lunes de un campamento en Soria donde trabajaban como monitores después de una colisión frontal con un camión a la altura de Bulbuente, se suma a otro siniestro sucedido en junio, que se cobró la vida de tres personas, entre ellas una adolescente de 17 años y un bebé. El choque se produjo a la altura de Agón tras un choque frontal con un camión. La furgoneta en la que viajaban todavía está abandonada en un arcén de la vía.
La N-122, que en su tramo aragonés recorre 44 kilómetros entre Gallur y Tarazona, ha escalado posiciones en el ránquin de vías con mayor mortalidad. La autovía A-23 lidera la clasificación con 39 muertos, seguida de la N-232 suma 32 muertes desde 2016. La N-230, que discurre por Huesca, acumula 24 fallecidos en la última década, mientras que la N-330 suma 22 fallecidos.
Entre los accidentes registrados en este tramo aragonés de la N-122 figuran, básicamente, choques frontales o frontolaterales entre turismos y vehículos de transporte pesado. En los últimos diez años, según los datos que recopila la Dirección General de Tráfico, la nacional que conecta Gallur y Tarazona antes de pasar a Soria acumula 13 accidentes de tráfico con resultados mortales. Antes de este año, el peor accidente registrado en la vía ocurrió en 2019, cuando dos personas fallecieron tras un choque de un turismo en el que se vieron implicados dos vehículos de transporte pesado a la altura de Bisimbre.
Aunque son minoría, también se ha dado un fallecimiento tras el impacto de un motociclista con un jabalí, sucedido el 31 de julio del año pasado en el término municipal de Tarazona. El otro accidente mortal del año 2025 fue provocado por la salida de la vía de un camión, que volcó con la funesta consecuencia de la muerte del transportista. En 2024, por otro lado, no se registraron fallecimientos en este tramo de la carretera.
La N-122 es un punto negro en Valladolid y Soria
La cadena de accidentes tiñe de negro el tramo zaragozano de una de las carreteras más mortíferas de España, que al salir de Tarazona conecta con Soria, Valladolid, Zamora para desembocar en en San Martín del Pedroso, justo en la frontera con Portugal, tras recorrer 467 kilómetros. La vía absorbe un importante tráfico pesado procedente del país luso, que transita por un corredor que atraviesa grandes núcleos urbanos. Todo ello, sumado al retraso de la puesta en marcha de la autovía A-11, que aglutina 30 años de aplazamientos y está a punto de ponerse en servicio, mantiene la vía como uno de los puntos más peligrosos. La nacional suma cerca de 50 muertes desde el año 2016.
La variante de Borja
Una de las mejoras de la infraestructura que está sobre la mesa para reducir la congestión del tráfico es la variante de Borja, cuyo trazado se aprobó de forma provisional en febrero con una inversión estimada de 70 millones de euros, lo que supone un paso inicial para llevar a cabo una necesaria intervención sobre la vía. El desvío evitaría el tránsito por el interior del casco urbano de Borja, donde existe una peligrosa intersección de tres direcciones donde se producen largas retenciones por el paso de camiones, obligados muchas veces a maniobrar para no quedar atascados en la travesía.
La variante comenzaría en el punto kilómetrico 60, a la altura de Albeta, bordearía Borja por el Norte, lo que permitiría evitar la travesía de Maleján, donde la velocidad está limitada a 40 kilómetros por hora en una recta, y permitiría retomar la marcha en el punto kilómetrico 67. Casualidades del destino, el accidente que se cobró la vida de cuatro jóvenes este lunes sucedió en el kilómetro 66. Por tanto, no evitaría el cuello de botella que se genera en las curvas de Maleján, donde se produjo el último accidente mortal. El trazado ha sido recientemente aprobado por el Ministerio de Transportes, que prevé una inversión de 70 millones de euros en la ejecución de la infraestructura.
En lo que va de año, las carreteras aragonesas se han cobrado la vida de 38 personas, cinco más que en las mismas fechas de 2025, según los últimos datos de la Dirección General de Tráfico (DGT). El número de accidentes mortales asciende a 31, la misma cifra que se registraba a estas alturas del pasado año. La diferencia está, por tanto, en la gravedad de algunos de los siniestros ocurridos durante 2026, que han dejado un mayor número de víctimas.
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