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HUELGA INDEFINIDA

Marcos Pons, bombero de la helitransportada de Ejea: "Nosotros entramos por aire donde el fuego está más vivo y el terreno es más desconocido"

Los integrantes de estas brigadas, que secundan los paros de la profesión, denuncian que las condiciones laborales no garantizan acciones rápidas, eficaces y seguras en la lucha contra el fuego

Marcos Pons en miembro de la brigada helitransportada de Ejea.

Marcos Pons en miembro de la brigada helitransportada de Ejea. / El Periódico de Aragón

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David Chic

David Chic

Zaragoza

Las brigadas helitransportadas son vitales para la lucha contra el fuego en Aragón. Llegan rápido a las zonas en llamas y pueden desplegar una primera línea de ataque, así como valorar los primeros daños. Pero por su propia configuración los bomberos forestales que las integran están más expuestos que otros miembros de los operativos públicos. En estas jornadas de huelga indefinida sus integrantes insiste en que mejorar las condiciones laborales es fundamental para garantizar acciones rápidas, eficaces y seguras.

Así lo traslada el integrante de la helitransportada de Ejea, Marcos Pons, con muchas horas de trabajo a sus espaldas este verano de incendios sin tregua en la comunidad. "Llegamos a los incendios por aire y a las zonas donde el fuego está más vivo y el terreno es más desconocido", señala. Una vez descienden de la nave tienen que abrirse paso por crestas, en zonas escarpadas y en las que nunca están definidas las vías de escape. "Trabajamos con una mochila a la espalda en la que tenemos que lleva todo el avituallamiento, siempre estamos en zonas apartadas", indica.

Un trabajo peligroso, duro y exigente que tiene bastantes diferencias con el trabajo de los bomberos terrestres, pues suman horas de vuelo y tienen que demostrar unas condiciones físicas diferentes. En este caso exigen que la empresa pública Sarga lo tenga en cuenta a la hora de asignar categorías laborales. "Aunque volar es seguro, llegamos a las llamas cruzando tormentas y zonas con viento, además, una vez en el terreno nuestra labor requiere conocer maniobras que entrenamos durante todo el año para manejarnos en zonas angostas, con el avance del fuego en primera línea", indica Pons.

La brigada de helitransportados de Ejea de los Caballeros opera a través de Sarga, la cual dispone de seis helicópteros ligeros y dos medios, ubicados estos últimos en Ejea y Teruel. En las aeronaves de tipo medio se desplaza un equipo habitual de doce personas compuestas por nueve bomberos forestales, un Agente de Protección de la Naturaleza (APN) y dos pilotos. Por su parte, los helicópteros ligeros cuentan con una tripulación de siete miembros, integrada por cinco bomberos forestales, un APN y un único piloto.

Los trabajos de la helitransportada de Ejea en el incendio de Riglos.

Los trabajos de la helitransportada de Ejea en el incendio de Riglos. / El Periódico de Aragón

En los grandes incendios forestales (GIF) como los que se han sucedido en las últimas semanas salir de la base implica pasar todo el día en el monte. Sin embargo, en otras campañas de incendios van acumulando vuelos en los que el trabajo efectivo de extinción puede realizarse en tres o cuatro horas. "El helicóptero tiene que descansar cada dos horas de vuelo, por lo que puede realizar varios trayectos en un día mientras nosotros continuamos el trabajo desde tierra", recuerda.

Esta forma de organizar las jornadas de trabajo hace que sus horas de trabajo y descanso estén más reguladas que con los retenes de tierra, obligados a dormir cerca de los propios incendios. En algunos casos amontonados en albergues que no cumplen las condiciones de confort que serían necesarias. "Como al terminar la jornada el helicóptero requiere mantenimiento con sus mecánicos, los que formamos parte de la helitransportada casi siempre volvemos a la base con el ocaso", manifiesta Pons. Sin embargo, hay excepciones. Es lo que está sucediendo esta semana con la brigada de Teruel, que han usado la base de Ejea como centro de operaciones para acortar los trayectos hasta el Pirineo.

Una campaña "especialmente dura"

Pons, que lleva ya más de dos décadas en el servicio, no duda en calificar esta campaña como «especialmente dura» por la acumulación de horas y el goteo constante de emergencias. «No hemos dado por extinguido uno y ya estamos metidos en otro», dice. Todos los miembros de la brigada están en el límite del agotamiento, como se demuestra con la huelga con la que tratan de plantar cara a la administración pública.

"Nuestro compromiso no se cuestiona, pues la plantilla está cumpliendo con los servicios mínimos del 100%, pero el malestar por las condiciones de trabajo es evidente y el que desempeñemos un oficio vocacional no puede ser una excusa para descuidar al colectivo, pues nuestra labor debe estar reconocida tanto en derechos como en la parte económica», indica Pons.

Desde el comité de huelga han pedido "responsabilidad política" y reclaman a las autoridades, así como a los responsables de la empresa que se sienten a negociar. "Las brigadas forestales no pueden esperar a antes de final de año mientras este verano se les está quemando, quien apaga el fuego hoy no puede seguir trabajando al límite", afirma.

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