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Cierra un histórico fabricante de grifería de Zaragoza tras 75 años de trayectoria

La empresa familiar, que llegó a convertirse en un referente del sector y a vender sus productos en mercados como Estados Unidos, pondrá fin a su actividad tras no poder resistir la creciente competencia china, el golpe de los aranceles y la falta de relevo generacional

Adiós a un histórico fabricante de grifería de Zaragoza

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Zaragoza

Hay empresas cuyo nombre quizá no resulte familiar para el gran público, pero cuyos productos han formado parte durante décadas de la vida cotidiana de miles de personas, instalados en viviendas, hoteles y edificios. Son compañías que, lejos de los grandes focos, han contribuido durante generaciones a sostener el tejido industrial de la ciudad y han llevado su fabricación mucho más allá de Aragón. Zaragoza está a punto de perder una de ellas. Un histórico fabricante de grifería, con 75 años de trayectoria, ha decidido poner punto final a su historia.

No ha sido una decisión repentina ni un cierre precipitado. La empresa familiar ha intentado durante meses encontrar una fórmula para continuar, desde negociar con sus acreedores, vender sus instalaciones, trasladar la actividad a una nave más pequeña y buscar financiación para relanzar el negocio. Pero el deterioro del mercado, la presión de la competencia china, la caída de las ventas en Estados Unidos por los aranceles y la falta de relevo generacional han terminado por hacer inviable la continuidad.

Detrás de esa despedida está MZ del Río, una empresa familiar zaragozana que durante 75 años ha diseñado y fabricado grifería con marca propia y que llegó a abrirse camino en mercados internacionales tan exigentes como el estadounidense. La firma entró formalmente en concurso el pasado mes de marzo y ahora se encuentra ya en la fase de liquidación para la extinción de su actividad.

Un cierre ordenado

Al final, los propietarios han optado por bajar la persiana. Pero quieren hacerlo de una manera poco habitual en una empresa que atraviesa un proceso de suspensión de pagos, con un cierre ordenado para pagar, previsiblemente, la totalidad de sus deudas y tratar de que clientes, proveedores y trabajadores sufran lo menos posible.

Las instalaciones de la empresa MZ del Río en el polígono Empresarium de Zaragoza.

Las instalaciones de la empresa MZ del Río en el polígono Empresarium de Zaragoza. / MZ del Río

"Perdemos la empresa, pero por lo menos no perjudicamos a nadie. La idea es pagar a todo el mundo", resume Luis Miguel del Río, gerente y consejero delegado de la compañía, que lleva 40 años trabajando en el negocio fundado por su familia. "Llevamos dos o tres años un poco complicados", reconoce. La competencia de los productos fabricados en China siempre ha estado presente, explica, pero en los dos últimos años se ha agudizado "de una forma extrema".

Por un lado, por la facilidad creciente para comprar directamente productos chinos que llegan al domicilio del consumidor. Por otro, porque numerosos almacenes y distribuidores han reforzado su apuesta por la grifería de bajo coste procedente del gigante asiático, en algunos casos con presencia directa de fabricantes de ese país. "Esto nos impide poder tener una facturación suficientemente adecuada como para poder mantener el empleo", lamenta.

A esa presión se sumó otro golpe desde el otro lado del Atlántico. MZ del Río llevaba operando en Estados Unidos desde 2001, contaba con una filial y un almacén y había logrado las exigentes homologaciones necesarias para comercializar sus productos allí. De hecho, según destaca Del Río, era la única empresa española que disponía de esas certificaciones. Pero los aranceles y la contracción del mercado acabaron desplomando las ventas. "Nos han caído prácticamente a nada", explica.

Falta de relevo

El resultado ha sido una caída de la facturación que ha terminado haciendo inviable la continuidad del negocio. A ello se une otro factor decisivo: nadie en la siguiente generación estaba dispuesto a tomar el relevo.

La compañía fue fundada por el padre de Luis Miguel del Río junto a sus cuatro hermanos y un primo. Con el paso de las décadas, la propiedad fue pasando a hijos y sobrinos hasta reunir hoy a 23 socios, todos ellos miembros de la familia. Pero una pyme industrial y familiar, reconoce su gerente, exige un sacrificio que las nuevas generaciones ya no están dispuestas a asumir.

"Aquí no hay horas, no hay sábados... es todo trabajo", resume quien ha dedicado 40 años de su vida a la empresa. Una dedicación que, además, ya no encuentra la recompensa económica de otros tiempos. "Hace diez o quince años dábamos dividendos y había bonus. Pero llevamos muchos años en los que, si un año ganas un poquito, otro año pierdes", asegura. La empresa incluso tuvo que reducir salarios para adaptarse a una situación que no daba tregua.

Venta de la nave de Empresarium

La administración concursal de MZ del Río acordó en junio avanzar hacia la liquidación, pero no será un cierre precipitado. La empresa seguirá comercialmente operativa hasta el 31 de octubre para atender pedidos pendientes y dar salida al estoc disponible. Después se abrirá una segunda fase para concluir definitivamente la actividad y dejar las instalaciones vacías antes del cierre total previsto para final de año.

La venta de parte de los activos, incluida la parcela e instalaciones de Empresarium --adquiridas ya por una empresa del sector logístico- permitirá, según las previsiones de la compañía y de la administración concursal, atender la totalidad de las deudas.

El cierre supone además la desaparición de 13 puestos de trabajo. La plantilla ya se había ido reduciendo en los últimos años desde los cerca de 30 trabajadores que llegó a tener hace una década. Actualmente, solo permanecen dos trabajadores para afrontar la recta final de la liquidación, entre ellos el propio gerente.

El futuro de sus marcas y diseños

Queda por resolver qué ocurrirá con uno de los principales activos que deja tras de sí la empresa, desde sus marcas y diseños hasta algunos productos desarrollados en exclusiva durante décadas y que todavía tienen presencia en el mercado. MZ del Río estudia la posibilidad de que otra compañía del sector pueda adquirir parte de ese legado. En ese escenario aparece otra firma zaragozana, GRB, uno de los escasos fabricantes de grifería que todavía mantienen la producción en España, con quien se quieren explorar posibles sinergias que permitan conservar algunos de los productos.

Una despedida triste para Zaragoza y su tejido industrial, que vuelve a perder una histórica empresa familiar. MZ del Río sobrevivió a los cambios del mercado durante 75 años y llevó su grifería más allá de España, pero no ha podido resistir en un mundo en el que fabricar aquí resulta cada vez más difícil. "Por este trance han pasado los zapatos, los bolsos, la marroquinería... ahora le toca a la grifería", reflexiona Del Río. Una advertencia sobre lo difícil que resulta competir en determinados negocios frente a los productores asiáticos.

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