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Un inversor francés trae a Teruel una fábrica para reciclar 10.000 toneladas de paneles solares al año

Rosi Energy Iberia obtiene la luz verde ambiental para instalar una planta de este tipo en La Puebla de Híjar, un proyecto de economía circular vinculada al nudo Mudéjar de Andorra que prevé crear más de veinte empleos

La planta demostrativa de Rosi Energy en Saint-Honoré (Francia), en el entorno de Grenoble.

La planta demostrativa de Rosi Energy en Saint-Honoré (Francia), en el entorno de Grenoble. / Rosi Energy

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Zaragoza

La Puebla de Híjar (Bajo Martín) se prepara para entrar en el negocio del reciclaje de paneles solares, una actividad emergente que aspira a aprovechar la creciente montaña de residuos que dejará el espectacular despliegue de la energía fotovoltaica. La empresa francesa Rosi Energy ha obtenido el visto bueno del órgano ambiental del Gobierno de Aragón para instalar en este municipio turolense una planta capaz de tratar hasta 10.000 toneladas anuales de módulos fotovoltaicos y recuperar materiales como vidrio, aluminio, cobre, plata y silicio.

Se trata de una iniciativa vinculada al proceso de transición justa de Andorra, ya que forma parte del plan de acompañamiento industrial con el que Endesa se adjudicó el nudo Mudéjar. La documentación presentada ante el Instituto Aragonés de Gestión Ambiental (Inaga) contempla una inversión inicial de unos 4 millones de euros y la creación de 20 puestos de trabajo. Sin embargo, la compañía eleva el desembolso a entre 12 y 15 millones de euros una vez se complete el desarrollo de toda la instalación. Su previsión es iniciar la actividad en el primer trimestre de 2028, cuando concluya la tramitación administrativa que todavía tiene pendiente.

La resolución favorable de Inaga, firmada el pasado 10 de agosto, determina que el proyecto no tendrá que someterse a una evaluación de impacto ambiental ordinaria, aunque establece una serie de condiciones y la empresa deberá obtener todavía las correspondientes autorizaciones para iniciar la actividad.

La fábrica será además una de las piezas del despliegue europeo de Rosi, una compañía especializada en el reciclaje de alto valor de paneles fotovoltaicos que ya opera una instalación en Saint-Honoré, en los Alpes franceses. El proyecto turolense supondrá un importante salto de escala para la empresa, al estar diseñado para alcanzar una capacidad de 10.000 toneladas anuales en 2030.

Ubicación e instalaciones

La planta se instalará en el polígono industrial Venta del Barro, en una parcela de cerca de 30.000 metros cuadrados que ya dispone de una nave industrial de unos 3.250 metros cuadrados. El proyecto contempla además la construcción de dos nuevos almacenes, de 2.500 y 5.000 metros cuadrados, respectivamente, a medida que vaya creciendo la capacidad de tratamiento.

La previsión es comenzar con unas 2.000 toneladas anuales de residuos y aumentar progresivamente el volumen hasta alcanzar las 10.000 toneladas en 2030. A pleno rendimiento, la instalación funcionará las 24 horas del día, en tres turnos y durante 330 días al año.

Rosi utilizará un proceso de reciclaje de alto valor añadido que combina tratamientos mecánicos, térmicos y químicos. El objetivo es recuperar y revalorizar materiales como el vidrio, el aluminio, el cobre, la plata y el silicio presentes en los módulos fotovoltaicos. La compañía aspira a recuperar hasta el 94% de los materiales que componen un panel y a devolverlos a nuevas cadenas de valor industriales, en lugar de limitarse a la trituración y separación de los residuos.

El expediente ambiental revela la complejidad del proceso industrial que se desarrollará en la planta. La instalación combinará el desmontaje de los módulos con procesos de pirólisis, separación mecánica y tratamiento químico. El consumo eléctrico previsto alcanza los 10 GWh anuales, mientras que el consumo estimado de gas natural para los hornos de tratamiento térmico asciende a 25 GWh al año.

El proyecto turolense supondrá además un salto de escala para la empresa de origen francés. Rosi cuenta ya con una instalación demostradora en Grenoble, con una capacidad de 2.500 toneladas anuales, mientras que la planta de La Puebla de Híjar está diseñada para alcanzar las 10.000 toneladas. La compañía proyecta posteriormente una instalación de mayor tamaño en Alemania.

La inversión contará, además, con respaldo público europeo, estatal y autonómico. La planta turolense recibirá 3,5 millones de euros procedentes del Fondo Europeo para la Innovación, además de otros 2,7 millones previstos a través del programa Renocicla del IDAE y 800.000 euros del Fondo de Transición Justa gestionado por el Instituto Aragonés de Fomento.

El proyecto de Cerfo

No es la única iniciativa de este tipo que se promueve en el entorno de Andorra. El Centro Europeo de Reciclaje Fotovoltaico (Cerfo), impulsado por la aragonesa Ibersyd, también prepara un proyecto para aprovechar los residuos de las placas solares. La compañía proyecta una primera instalación en Andorra dedicada específicamente al reciclaje y revalorización del vidrio de los paneles fotovoltaicos. La inversión inicial rondará los 300.000 euros y podría elevarse hasta los 700.000 euros cuando la instalación alcance su pleno funcionamiento.

Ese proyecto se coincibe como paso previo para una iniciativa industrial de mayor dimensión en Albalate del Arzobispo. Cerfo plantea instalar en esta localidad un complejo con capacidad para reciclar unas 9.000 toneladas anuales, con una inversión estimada de alrededor de 3,5 millones de euros y una previsión de crear entre 18 y 30 empleos a pleno rendimiento.

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