Luz verde para levantar otros cuatro gigantes de 200 metros que darán luz a la fábrica de coches de Zaragoza
El Inaga da el visto bueno ambiental a un parque eólico de 28 MW y a un sistema de baterías que ampliarán el autoconsumo renovable de la factoría automovilística de Stellantis en Figueruelas

El aerogenerador y las placas solares que ya autoabastecen de energía a la planta de Stellantis en Figueruelas (Zaragoza). / Stellantis
El viento vuelve a ganar protagonismo en la estrategia de Stellantis en Figueruelas. El proyecto con el que la multinacional del automóvil pretende reforzar la autonomía energética en su fábrica zaragozana ha superado uno de sus principales hitos administrativos. El Instituto Aragonés de Gestión Ambiental (Inaga) ha dado luz verde a la instalación de cuatro nuevos aerogeneradores de 199,5 metros de altura y 7 megavatios de potencia cada uno, además de un sistema de almacenamiento mediante baterías.
La declaración de impacto ambiental considera compatible el proyecto denominado Opel fase 4B, promovido por Stellantis España en los términos municipales de Figueruelas y Pedrola, aunque impone un amplio condicionado para reducir sus afecciones sobre el entorno y, especialmente, sobre la avifauna y los murciélagos.
El proyecto, que salió a información pública el pasado marzo, permite acelerar la soberanía eléctrica de la fábrica de Figueruelas. El parque eólico tendrá una potencia conjunta de 28 MW, con cuatro aerogeneradores de 7 MW cada uno. La electricidad generada será recogida mediante una red interna de media tensión y se integrará en la infraestructura eléctrica ya existente en el complejo industrial, conectado a la subestación Opel de 220/20 kV.
La documentación analizada por el Inaga establece que los cuatro aerogeneradores alcanzarán una altura total de casi 200 metros, lo que obliga a instalar sistemas de balizamiento luminoso para cumplir con las exigencias aeronáuticas. Las torres contarán con iluminación superior y luces intermedias sincronizadas entre las cuatro máquinas.
Baterías eléctricas
Junto al parque eólico, la inciativa incorpora una instalación de almacenamiento energético mediante baterías de 15 MW de potencia y 30,96 MWh de capacidad. El sistema estará compuesto por seis unidades de 5,16 MWh cada una, una infraestructura que permitirá gestionar y aprovechar mejor la electricidad generada por las fuentes renovables.
La incorporación del almacenamiento representa un paso más en la evolución del modelo energético de Figueruelas. Además producir electricidad mediante el viento o el sol, la fábrica dispondrá de capacidad para gestionar esa generación y adaptarla mejor a las necesidades de consumo de una de las mayores plantas industriales de Aragón.
La nueva instalación no parte de cero. Stellantis lleva años desarrollando en Figueruelas una estrategia para reducir progresivamente su dependencia de la electricidad adquirida a la red mediante la generación renovable en el propio entorno de la fábrica.
La factoría ha ido incorporando distintas fases de energía solar y eólica, en un proceso que ha convertido a la planta zaragozana en un referente de la industria del automóvil a nivel mundial en materia de autoconsumo y descarbonización. El modelo energético se ha convertido, de hecho, en una de las grandes ventajas competitivas de Figueruelas dentro de un sector en el que el coste y la disponibilidad de la electricidad tienen cada vez mayor importancia.
Ganar competitividad con la energía
La electricidad ya no es solo una cuestión medioambiental para una fábrica de automóviles. Es también un factor industrial y económico. Reducir la exposición a los precios del mercado energético y disponer de una mayor capacidad de generación propia puede reforzar la competitividad de una planta sometida a la creciente competencia internacional y a la profunda transformación que atraviesa el automóvil. El nuevo proyecto que ha logrado el aval ambiental profundiza precisamente en esa dirección.
La luz verde del Inaga, sin embargo, no es un cheque en blanco. La evaluación ambiental identifica como principal cuestión la posible afección acumulativa de las instalaciones eólicas sobre la fauna. El organismo ambiental considera que la construcción de nuevos parques puede generar pérdida de hábitat y un efecto barrera para las aves y los murciélagos y advierte de los efectos acumulativos y sinérgicos derivados de la concentración de infraestructuras en el entorno. Por ello, obliga a reforzar las medidas previstas inicialmente por el promotor.
El proyecto deberá contar con un programa de vigilancia ambiental durante las obras y en la fase de funcionamiento. El objetivo será comprobar la eficacia de las medidas protectoras y detectar posibles afecciones sobre las especies. La declaración impone también medidas relacionadas con la contaminación lumínica y la protección de aves y quirópteros.
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