Saltar al contenido principalSaltar al pie de página

Vuelta de vacaciones y cambio de era: Stellantis Figueruelas reanuda la producción con su primer coche chino

La planta retoma este lunes la actividad tras el parón estival y después de culminar la transformación de la línea 2 para producir el Leapmotor ‘B10’, que marca el inicio de un ciclo de crecimiento tras varios años al ralentí

Stellantis retoma su actividad tras el parón vacacional

¿Ya nos sigues?Márcanos como medio preferente
Añádenos en Google
Zaragoza

La fábrica de Stellantis en Figueruelas vuelve este lunes a la actividad después del tradicional parón por vacaciones, aunque este año el regreso tiene poco de rutinario. Los cerca de 5.000 trabajadores de la mayor planta industrial de Aragón se reincorporan tras unas vacaciones algo más largas de lo habitual, prolongadas por las obras y la puesta a punto de la línea 2. Al otro lado del verano les espera, sin embargo, algo más que una cadena de montaje renovada. La reanudación de las operaciones marca el inicio de una nueva etapa en la historia de una factoría que, desde su inauguración en 1982, ha hecho del Opel Corsa uno de sus grandes símbolos.

Por primera vez, Figueruelas fabricará en serie un vehículo de una marca china. En concreto, Leapmotor, con el que Stellantis mantiene una sólida alianza desde hace varios años. El elegido para abrir esta nueva era es su modelo B10, un SUV eléctrico llamado a convertirse en el caballo de batalla de la firma asiática en Europa y en el primer fruto industrial que alumbre en Zaragoza la alianza de la multinacional europea con su socio chino.

La producción ya empezará a moverse desde esta misma semana, aunque el arranque será progresivo. Una pequeña parte de la plantilla se ha ido reincorporando desde el pasado miércoles para preparar los puestos y dar las últimas pinceladas a la nueva línea. «Los compañeros que se encargan de los proyectos de Leapmotor han estado terminando de preparar la línea 2 para que el coche pueda pasar con toda la facilidad del mundo», explica Sara Martín, secretaria general de UGT en Stellantis Figueruelas.

Este lunes será el regreso general, pero no se trata todavía de alcanzar la máxima velocidad de producción. La fábrica afrontará las primeras semanas como una fase de aprendizaje y ajuste. Arrancamos con una línea en exclusiva para Leapmotor y con un producto totalmente distinto a lo que se hacía en fábrica. «Estamos entre nerviosos, contentos y expectantes», resume Martín.

El modelo comenzará a circular por la cadena de montaje desde ahora, con las primeras series destinadas a completar la puesta a punto industrial y la formación de los trabajadores. El lanzamiento oficial del B10 como producto para el mercado está previsto para octubre, en torno a la semana del Pilar. La principal preocupación del comité es precisamente que la velocidad de producción aumente de forma gradual. «Es un proceso de aprendizaje y tiene que tener su curva de arranque», advierte la dirigente sindical.

Cuatro modelos

El B10 representa mucho más que la llegada de un cuarto modelo a la fábrica. Es la puerta de entrada de la industria automovilística china a una de las grandes factorías europeas de Stellantis y el primer paso de una ofensiva de producto que transformará por completo el panorama de Figueruelas en apenas dos años. Después llegará previsiblemente el Leapmotor B05, mientras que la planta prepara también el aterrizaje de un nuevo Opel eléctrico basado en tecnología de la firma china.

Al mismo tiempo, la línea 1 seguirá fabricando el Opel Corsa, el Peugeot 208 y el Lancia Ypsilon, aunque también estos dos primeros modelos tienen asegurado un profundo relevo generacional. El nuevo 208 será el encargado de estrenar en Zaragoza la plataforma STLA One, la nueva arquitectura global de Stellantis, y posteriormente llegará una nueva generación del Corsa. En apenas dos años, la factoría podría haber incorporado hasta cinco nuevos modelos y consolidar una de las mayores renovaciones industriales de su historia reciente.

La vuelta de vacaciones marca también el inicio de un cambio de ciclo después de varios años de producción más contenida. La planta cerró 2025 con 304.459 vehículos ensamblados, un 18,3% menos que los 372.481 coches fabricados en 2024, en un ejercicio condicionado por la pérdida de dos modelos, la debilidad del mercado europeo y la transición hacia nuevos productos.

Nuevos empleos

El primer semestre de este año ha mantenido todavía ese escenario de transición. Figueruelas produjo en torno a 142.000 vehículos entre enero y junio, lo que supone una nueva caída de la producción de alrededor del 12%, según los datos manejados por fuentes conocedoras de la actividad de la fábrica. Pero la perspectiva empieza a cambiar a partir de ahora. La llegada de Leapmotor, la contratación de nuevos trabajadores y la sucesión de futuros lanzamientos apuntan a un progresivo aumento de la carga de trabajo.

La empresa continúa incorporando personal, aunque todavía no está claro cuántos de los entre 400 y 500 empleos asociados inicialmente al incremento de actividad se han cubierto ya. Ya se han contratado al menos la mitad de ellos, pero el proceso sigue abierto y continuará habiendo contrataciones en los próximos meses, aunque con un ritmo previsiblemente menor una vez se complete el grueso de la puesta en marcha.

Para la plantilla, la gran incógnita ya no está tanto dentro de la fábrica como fuera de ella. «Nuestra mayor preocupación es que los productos que estamos haciendo no se vendan tan bien como está previsto», reconoce Martín. Los trabajadores confían en que el B10 tenga una buena acogida, especialmente después de las primeras señales del mercado, pero prefieren esperar al lanzamiento comercial antes de lanzar las campanas al vuelo.

Si la demanda acompaña, el horizonte es radicalmente distinto al de los últimos ejercicios. «Hemos pasado ya la zona más valle y, de aquí a futuro, durante bastantes años, debería ir todo bastante bien», sostiene la secretaria general de UGT. La aspiración es recuperar paulatinamente volúmenes que permitan acercarse de nuevo a las 400.000 unidades anuales y incluso volver a superar esta barrera, algo que no sucede desde antes e lapandemia.

En paralelo, junto a las instaaciones de la fábrica de coches, continúa avanzando la otra gran transformación industrial de Figueruelas con la construcción de la gigafactoría de baterías de CATL y Stellantis. El proyecto, de 4.100 millones de euros de inversión y que aportará 4.000 nuevos empleos, completa la profunda metamorfosis de todo el complejo industrial.

Por todo ello, este lunes no solo vuelven los trabajadores después de las vacaciones. Figueruelas pone en marcha un nuevo curso industrial. Uno que comienza con el primer coche chino saliendo de sus cadenas de montaje y que, si las ventas responden y se cumplen los planes anunciados, puede devolver progresivamente a la histórica fábrica zaragozana el volumen y la actividad que ha echado de menos durante los últimos años.

Suscríbete para seguir leyendo

Tracking Pixel Contents