El pueblo de Huesca que canceló sus fiestas por el incendio de Riglos recupera su espíritu festivo: "El único fuego que queda es el de las cocinas"
La localidad oscense se vio obligada a suspender sus fiestas patronales debido al incendio que devastó más de 18.000 hectáreas en la zona

Imagen panorámica de Bailo (Huesca) / Turismo de Aragón
El verano en Aragón ha estado marcado por los diversos incendios que han ocurrido por toda la comunidad. Uno de los más recientes ha afectado a la provincia de Huesca, en Las Peñas de Riglos, donde ha arrasado 14.500 hectáreas y afectado a más de 18.000 hectáreas. Esto ha supuesto una notoria alteración del ritmo de vida que se solía llevar en los pueblos de la zona. Algunas de las localidades se han visto obligados a cancelar sus fiestas patronales por esta tragedia.
Este ha sido el caso de Bailo, un pueblo que estuvo situado en la zona cercana al incendio y cuyos vecinos siguen sufriendo parte de las consecuencias. Los vecinos fueron evacuados por este, y volvieron el 19 de agosto a sus casas. Otros pueblos afectados por el incendio en la zona han sido Santa María de la Peña, Salinas de Jaca, Villalangua, Larués, Arbués y Alastuey, Triste, Yeste, La Peña Estación, Bernués, Osia y Anzánigo, Ena, Centenero, Botaya, Atarés, Santa Cruz de la Serós y Binacua,
El programa de las fiestas llevaba ya semanas publicado, y contaba con orquestas como Haleo o Iceberg; además de diversas actividades típicas de las fiestas, como una cena popular, un campeonato de guiñote, una ronda acompañada por una charanga o un concurso de disfraces. Las fiestas estaban programadas desde el día 12 hasta el 16 de agosto, las fechas coincidían con el tiempo que estuvo activo el incendio, por lo que su celebración hubiera supuesto un alto riesgo para los asistentes.
Una excusa para juntarse y subir los ánimos

El incendio de Riglos se expandió a los municipios cercanos, afectando también a Bailo. / Javier Betrán
Es por esto que, para sustituir las esperadas fiestas patronales, la comisión de fiestas de Bailo tiene un plan: una cena de forja para poder reunir a todo el pueblo y agradecerle sus esfuerzos. El anuncio se ha efectuado a través de una publicación en Instagram, acompañada de una pequeña declaración sobre las intenciones de esta celebración: "Tras el medio, la pena y la impotencia de estos días queríamos abrir un espacio para juntarnos".
La comida, organizada por la comisión de fiestas, servirá también para agradecer a aquellos vecinos que han participado en la extinción de las llamas que rodeaban al pueblo. Mencionan en el mismo comunicado que se efectuará "para agradecer a los que han estado al pie del cañón y a los que han puesto sus medios, sus casas y su tiempo a disposición del pueblo". Será una comida en la que, por lo que se menciona, cada uno deberá traer "comida y buena compañía".
La comida será amenizada, según lo que se anunció por sorpresa, con una rifa y un bingo. La seguirá también un torneo de guiñote, el cual se espera efectuar sobre las 16:30 h, después de la comida. Además, la comisión de fiestas ha organizado también un torneo de Rummikub a celebrar el viernes 28 de agosto, un día antes de la comida popular. La inscripción para este torneo se abrirá media hora antes de su comienzo, y tendrá un coste de 3 euros.
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