VERANO NEGRO
Miguel Ángel Clavero, sobre el peor verano de incendios en Aragón: «Cuando baje el riesgo comenzaremos a hacer perímetros de protección en los pueblos»
El cambio climático condiciona la gestión de los incendios forestales y el Ejecutivo autonómico avanza que se adaptará la respuesta

El director general de Emergencias, Miguel Ángel Clavero, esta semana en la sede del 112. / Pablo Ibáñez

Los incendios forestales han dejado un panorama gris en Aragón tras quemar más de 45.000 hectáreas durante el verano. Los operativos de extinción han denunciado que faltan medios y el Gobierno de Aragón ha tenido que gestionar el alojamiento de cientos de desplazados de sus pueblos.
Ha sido un verano de récord en incendios y emergencias. ¿Se ha visto desbordada la capacidad de respuesta en algún momento?
Los sistemas de protección civil son complementarios en cuanto al personal utilizado. Ninguna comunidad autónoma dispone de un operativo dimensionado para atender por sí solo unas emergencias como las que se han producido este verano.
¿Es seguro depender de los medios de extinción de otras comunidades autónomas?
Nos basamos en los principios de colaboración y lealtad mutua. Por eso ha sido fundamental no solo la actuación de los medios del Gobierno de Aragón, sino la colaboración del Estado y de las comunidades que nos han prestado apoyo. En ningún momento hemos vivido una situación de desbordamiento o de falta de personal para atender la situación.
Sin embargo, en varios momentos los incendios han superado la capacidad de extinción.
Esa es una cuestión distinta. Que un incendio supere la capacidad de extinción significa que, aunque se disponga de medios y recursos, no se pueden aplicar.
Los operativos de extinción insisten en que faltan medios, especialmente para el ataque rápido.
Lo cierto es que las emergencias han evolucionado. La meteorología de este año ha favorecido que pequeños conatos se convirtieran en grandes incendios forestales, y ahí la capacidad de reacción es fundamental. Este tipo de episodios, que ocurren cada cierto número de años, nos obligan a reflexionar. Al finalizar la campaña se valorará si hacen falta más medios para una atención temprana o para una extinción más contundente cuando el incendio ya está consolidado. En cualquier caso, se tomará una decisión al respecto que implicará la adaptación del operativo.
Este año los bomberos forestales están en huelga y se percibe un importante desgaste personal.
La situación también ha sido muy exigente para quienes dirigimos las emergencias, y nosotros no estamos en huelga. Somos profesionales de esto. Cuando me preguntan si he podido irme de vacaciones, respondo que en agosto no me voy ningún año. No tendría sentido. La reivindicación laboral es legítima y es independiente de la exigencia del servicio. Sin embargo, nos preparamos durante los años menos exigentes para afrontar periodos como estos. Si el año pasado, que apenas hubo incendios, hubiéramos hecho la reflexión inversa, habríamos dicho que sobraba la mitad del operativo y lo habríamos reducido, lo cual no es correcto.
Ha sorprendido la gran cantidad de evacuados y pueblos desalojados, algo poco habitual en Aragón. ¿Cómo se gestiona este aspecto desde el punto de vista de la emergencia?
Este año hemos registrado muchos grandes incendios forestales, los que superan las 500 hectáreas. En Aragón lo habitual es tener dos o tres al año como mucho pero hemos tenido cifras parecidas a las de 2009. A mayor superficie afectada, mayor es la probabilidad de tener que evacuar poblaciones. Por eso hemos decidido favorecer la anticipación. Anticiparnos permite al operativo trabajar con más tranquilidad, sabiendo que la población está en un lugar seguro y que no requiere derivar recursos para su protección. Hace años las evacuaciones se hacían a última hora y se daban situaciones comprometidas que ahora evitamos a toda costa. La tendencia es salvaguardar a la población, aun a costa de realizar más evacuaciones. Nuestras prioridades son claras: primero las personas, segundo sus bienes y tercero el monte y el arbolado.
Este año el fuego llegó a quemar algunas casas e incluso amenazó los monasterios de San Juan de la Peña. ¿Se actuó tarde en esos casos?
En el caso de Asín, el incendio avanzaba a una velocidad de entre 600 y 1.000 hectáreas por hora, más rápido que las personas. Aunque el pueblo estaba evacuado, la virulencia del fuego impidió que los medios posicionados lo frenaran antes de alcanzar las viviendas, aunque finalmente solo se vieron afectadas unas pocas. En Luesia y Uncastillo vivimos una situación similar, pero allí el terreno estaba más despejado, sin arbolado tan próximo. En los monasterois también se evitó cualquier incidente.
Se habla últimamente de la necesidad de crear anillos de protección en los municipios. ¿Forma parte de la estrategia de protección civil?
Sí. De hecho, esta semana ya hemos mantenido reuniones para iniciar la creación de esos anillos en cuanto las condiciones de riesgo lo permitan.
¿Por qué no se han hecho antes?
No hemos empezado antes porque desde mediados de junio hemos estado en riesgo alto de incendio. Trabajar en el monte en esas condiciones entraña el peligro de provocar un fuego. En cuanto descienda el nivel de riesgo, comenzaremos a ejecutar los perímetros.
¿Cómo se van a realizar?
Se gestionará en colaboración con las diputaciones y los ayuntamientos a través de la empresa Tragsa. Una comisión mixta de seguimiento fijará las prioridades de los municipios, se redactarán los proyectos y se ejecutarán las obras. Es una actuación sencilla en su ejecución, pero requiere la colaboración de los ayuntamientos y los propietarios.
En Aragón surgen voces que niegan el cambio climático o cuestionan la gestión técnica de los incendios. ¿Teme que la crispación política dificulte la gestión?
Aquí venimos a gestionar la emergencia. El Cecopi se constituye no solo para incendios forestales, sino para cualquier tipo de emergencia. No analizamos las causas ni entramos en el debate político. El objetivo exclusivo es resolver la emergencia. La cooperación es absoluta, sin ninguna voz discrepante.
De cara al próximo otoño, ¿se prevé ya la llegada de tormentas e inundaciones?
Es un ciclo habitual. A principios o mediados de agosto, coincidiendo con los incendios, tuvimos una alerta naranja por lluvias. De cara al otoño, la Aemet nos advierte de que la temperatura del Mediterráneo es muy alta y la entrada de frentes fríos del Atlántico puede provocar tormentas intensas e inundaciones. Es la situación con la que nos encontramos cada otoño.
- El mejor colegio público de Zaragoza está en uno de los barrios más populares de la capital: una metodología adaptada y un 'proyecto transformador
- El Gobierno de Aragón elimina el programa de lengua árabe y cultura marroquí en diez colegios por el pacto PP-Vox
- El refugio de Jesús Cintora en Zaragoza: un precioso municipio que le marcó la adolescencia
- El refugio de Jesús Calleja está en el Pirineo aragonés: una estación internacional y un pueblo fronterizo
- Una nueva Romareda ¿a medida?: el pago de ocho millones al Real Zaragoza aviva el debate
- El calor tiene las horas contadas en Zaragoza: la entrada de aire polar propiciará una caída brusca de las temperaturas
- Continúa el goteo de colegios que no harán extraescolares en Aragón tras el caso del IES Ítaca: nuevos centros se suman a la lista
- La vigilancia y las multas aplacan las acampadas ilegales en Anayet pero llegan las denuncias a Ordesa