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CONFLICTO DE ORIENTE MEDIO

La odisea de la alfalfa aragonesa: así se ha reconfigurado la travesía del mayor productor español tras la guerra de Irán

El sector forrajero utiliza rutas un 25% más largas que combinan el mar y la carretera y que encarecen un 50% el coste de enviar cada contenedor

Trabajos en una empresa forrajera en la campaña de este año.

Trabajos en una empresa forrajera en la campaña de este año. / AEFA

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Zaragoza

La guerra en Irán y el cierre del estrecho de Ormuz han obligado a los productores de alfalfa de Aragón a idear alternativas para soslayar el bloqueo de la estratégica vía marítima. La comunidad es la principal productora de forrajes, que, por su alta calidad, son un reclamo por parte de los ganaderos de los Emiratos Árabes Unidos y de Arabia Saudí. Durante los últimos seis meses, la incertidumbre en una de una ruta capital para el sector forrajero aragonés, que es el mayor productor de España con el 60% de la producción, exactamente el mismo porcentaje que representa el mercado del Medio Oriente para las exportaciones de este producto agrícola de Aragón.

Hasta que Estados Unidos e Israel lanzaron una ofensiva militar contra el país de los ayatolás, las exportaciones se enviaban a destino por el puerto de Jebel Ali (Dubái), uno de sus principales puntos de entrada al golfo Pérsico. Desde allí, la mercancía se redistribuía de forma eficiente hacia los mercados de la región para abastecer a su cabaña ganadera de vacuno de leche y a los camellos a través de una infraestructura logística engrasada durante años. Sin embargo, la incertidumbre que rodea a esta ruta marítima ha obligado al sector a buscar alternativas con incrementos del tiempo de ruta de entre 10 y 15 días, sobre los 40 que se tardaba en completar los envíos antes, y con sobrecostes del 50% por contenedor.

El inicio de la guerra en Irán fue un shock para el sector de los forrajes. Unos 2.000 contenedores se quedaron varados a mitad de camino por el cierre exprés de la ruta comercial, lo que obligó a una redistribución anormal descargando en puertos de Arabia Saudí, India o Sri Lanka. «Fue un momento bastante crítico que ha costado empezar a resolver. Los productores estamos vendiendo entre un 30% y un 40% menos que en una situación normal, pero en los últimos meses, desde junio, la situación está mejorando. Creemos que la apertura de nuevos mercados, como Corea del Sur, o el crecimiento en Europa nos permitirá sacar toda la producción», explica Luis Machín, director de la Asociación Española de Fabricantes de Alfalfa Deshidratada (AEFA).

Así las cosas, hay tres rutas que se han consolidado como las mejores alternativas para hacer llegar la alfalfa aragonesa, sobre todo por los cortes de mejor calidad, que contienen un alto grado de proteínas y facilita la digestión de los animales. La primera opción pasa por una ruta en barco hasta los puertos de la costa este de los Emiratos Árabes Unidos (la federación que incluye siete reinos como Abu Dabi y Dubái) por el golfo de Omán. Los buques descargan en los puertos de Fuyaira y Khor Fakkan, accesibles directamente desde el océano Índico sin cruzar Ormuz, y la carga sigue por camión hasta Dubái y el resto del golfo. Es la principal ruta ahora mismo, pero, como explica Tabuenca, el precio de los fletes se ha disparado por la fuerte congestión del tráfico.

Un cultivo de alfalfas durante la cosecha.

Un cultivo de alfalfas durante la cosecha. / AEFA

Esa escalada de precio por el Sobreúso ha provocado que las navieras apuesten por realizar parte del trayecto por carretera. Una opción es descargar los puertos de Salalah (al sur de Omán) y Sohar (al norte de Omán, justo antes de atravesar el estrecho), que funcionan como hubs de transbordo, con conexión terrestre hacia los Emiratos Árabes Unidos. La ruta por carretera desde el sur de Omán supera los mil kilómetros. La tercera opción es bajar las mercancías a la carretera en los puertos del este del mar Rojo, como Yeda (Arabia Saudí) o Dammam para cruzar después toda la península por carretera. Es el corredor que opera la naviera MSC, pero supone recorrer unos 1.900 kilómetros por vías junto al que atraviesan la capital, Riad. La ruta es viable, pero más cara, dado que exige atravesar un país cuya extensión territorial es cuatro veces la de España.

Las instalaciones de Forrajes San Agustín en Almuniente, en los Monegros.

Las instalaciones de Forrajes San Agustín en Almuniente, en los Monegros. / Forsa

Según explica Tabuenca, los jeques de los Emiratos Árabes están asumiendo parte del coste del transporte para garantizarse el estoc de seguridad para el ganado que requiere una mejor calidad de alimento. «Han montado un sistema logístico con el que descargan en Egipto y vuelven a cargar en buques que ellos contratan para cruzar el mar Rojo. El problema para nosotros pasa por no poder dar salida los forrajes con menor valor añadido. Tenemos 10.000 toneladas de mercancías que está bloqueada, lo que nos limita nuestra logística interna y desde el punto de vista financiero», explica el consejero delegado de Forsa.

Las primeras estimaciones del sector para 2026 prevén una producción de forrajes deshidratados en España que rondará el millón de toneladas, de las que el 60% se producen en Aragón, donde los Monegros, las Cinco Villas y la Ribera Baja del Ebro concentran la mayor parte de la producción de estos productos agrícolas. Teniendo en cuenta que cada contenedor puede transportar entre 23 y 24 toneladas de alfalfa, la cifra de estos cargamentos que se moverán desde Aragón hacia el mercado exterior ronda los 25.000.

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