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El sector primario

Un verano de sequía y pedrisco dispara la siniestralidad en el campo aragonés con 129.000 hectáreas dañadas

Las tormentas de verano y el estrés hídrico han causado daños significativos con especial incidencia en el Bajo Aragón, Cinco Villas y el este de la comunidad

Efectos del viento y el granizo en las Cinco Villas

EL PERIÓDICO

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Zaragoza

El campo aragonés sufre otro año de elevada siniestralidad después de un verano en el que la sequía y el pedrisco han vuelto a hacer mella en los cultivos de la comunidad. En lo que va de año, Agroseguro ha recibido reclamaciones por daños en 129.409 hectáreas repartidas en 98.384 parcelas, con especial incidencia en los cultivos herbáceos y los frutales, que se han llevado la peor parte en los últimos compases del mes de agosto tras las tormentas que se han cebado con los campos del Bajo Aragón, las Cinco Villas y el Aragón oriental (el Bajo Cinca y La Litera).

El estrés hídrico y el granizo han sido responsables del 73% de la superficie dañada entre enero y agosto en Aragón. Las más de 129.000 hectáreas afectadas equivalen a ocho veces el parque natural de Ordesa y Monteperdido, aunque solo un otoño negro provocaría que el campo sufriera un ejercicio tan nefasto como el de 2025, cuando se vieron afectadas más de 218.000 hectáreas. Aún así, las afecciones han provocado que el aseguramiento también crezca de forma similar. A finales de agosto, la contratación supera los 1.350 millones de euros, lo que hace prever a Agroseguro un nivel de contratación similar al de 2025.

Una plantación de maíz en las Cinco Villas, dañada por el granizo.

Una plantación de maíz en las Cinco Villas, dañada por el granizo. / El Periódico

Hasta el final de agosto, el pedrisco ha dañado ya 51.851 hectáreas de cultivos en las provincias aragonesas, lo que sitúa este riesgo como la principal causa de siniestralidad agrícola durante el ejercicio. Y aunque los daños son elevados, se quedan cortos después de la negra campaña de 2025, cuando las múltiples tormentas que descargaron entre marzo y el verano dejaron afecciones en 218.000 hectáreas. El granizo ha golpeado en esta ocasión a los frutales, ya que Agroseguro ha registrado reclamaciones 5.922 hectáreas, buena parte de ellas en las comarcas del Bajo Cinca, Valdejalón o el Bajo Aragón. El pedrisco hizo mella en agosto con varias explotaciones de algunos de los productos más reconocibles del sector agrícola aragonés, como el melocotón de Calanda, donde los agricultores de la denominación de origen cifran en 40% los daños por una tormenta a principios de agosto.

Los efectos de la sequía

La sequía fue un riesgo que llegó de sopetón. El invierno y la primavera fueron especialmente abundantes en precipitaciones, pero las altas temperaturas registradas desde junio han mermado las reservas hídricas de los regantes, que se han dado de bruces con una amenaza que no esperaban. La falta de agua se ha cobrado daños en 42.662 hectáreas, cebándose con los herbáceos extensivos. Los cereales y los forrajes también han sido gravemente dañados por el pedrisco, que ha golpeado 38.317 hectáreas de producción agrícola. Además, la sequía ha sido especialmente incisiva en la provincia de Teruel, que acumula más de la mitad de las hectáreas reclamadas, sobre todo en la cuenca del Jiloca y el entorno de la hoya de Teruel.

Por otro lado, los incendios también han contribuido al impacto negativo del verano en el campo aragonés. Nunca se había quemado tanta superficie en Aragón como este año, lo que hasta la fecha deja 2.264 hectáreas agrícolas calcinadas. La mayor parte se concentran en La Litera, donde el fuego de Tamarite fue especialmente lesivo. Los datos de Agroseguro apenas incluyen tres hectáreas calcinadas en la Jacetania, donde se ha producido el peor fuego de la histoaria de la comunidad aragonesa con el incendio de Las Peñas de Riglos, pero cabe esperar que las reclamaciones se interpongan a posteriori. La inmensa mayoría de las hectáreas afectadas por quemas son relativas a cultivos de cereal.

Una de los grandes responsables de los daños en el campo es la fauna, como las plagas de corzos y conejos, a la que se le imputan afecciones en más de 19.000 hectáreas. La mayor parte responde a cereales y forrajes, donde 18.412 hectáreas de 11.038 parcelas han sido reclamadas. Por otro lado, las heladas han tenido un mínimo impacto este año, dado que se han registrado 3.295 hectáreas afectadas, aunque con una mínima afección sobre los frutales, muy sensibles a las heladas tardías de primavera.

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