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LUTO EN LA POLÍTICA ARAGONESA

Muere Arturo Aliaga, exvicepresidente de Aragón y expresidente del PAR

El veterano político ha fallecido en el hospital San Juan de Dios de Zaragoza a los 70 años tras una larga enfermedad. Llevan su sello iniciativas definitorias del presente autonómico como el fomento de las energías renovables, el impulso a las empresas familiares o Motorland en Alcañiz

Fallece Arturo Aliaga, expresidente del PAR y vicepresidente aragonés en dos legislaturas

Fallece Arturo Aliaga, expresidente del PAR y vicepresidente aragonés en dos legislaturas / El Periódico de Aragón

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Zaragoza

Arturo Aliaga, exvicepresidente del Gobierno de Aragón y expresidente del PAR, ha fallecido este miércoles a los 70 años. Nacido en Jaulín (Zaragoza) en el año 1955, había atravesado una larga enfermedad que ha terminado con su vida tras varios días ingresado en el hospital San Juan de Dios de Zaragoza. El veterano político dejó una larga trayectoria en las filas del partido aragonesista, donde llegó a ser el vicepresidente del Ejecutivo aragonés entre 2019 y 2023.

Su legado político está marcado por el impulso a la industria y las empresas aragonesas. Persona íntegra, de gran solvencia intelectual, durante buena parte de su trayectoria primó el trabajo fuera de las siglas del PAR para impulsar el desarrollo del medio rural y favorecer la instalación de empresas transformadoras, apostando por nuevos nichos industriales. De carácter afable, en más de una ocasión interrumpió reuniones para atender a necesidades concretas que se planteaban en el desarrollo de las mismas.

Ingeniero industrial de formación, llegó a la política para formar parte del primer Gobierno de Marcelino Iglesias apoyado por el PAR, donde asumió el cargo de consejero de Industria, que mantuvo hasta 2011. En la legislatura posterior, revalidó el cargo con Luisa Fernanda Rudi (PP) como presidenta. Cuando cuatro años después otro socialista, Javier Lambán, alcanzó la presidencia de Aragón gracias al apoyo del PAR y la conformación del cuatripartito junto a CHA y Podemos, Aliaga se convirtió en su vicepresidente y en responsable de Industria, Competitividad y Desarrollo Empresarial.

Previamente había logrado plaza como funcionario "de bolas", como indicaba al recordar el antiguo proceso de exámenes. Desde ese puesto recorrió diversas ramas de la administración, pasando por departamentos de Hacienda, Industria, Turismo o Energía y Minas. Un periplo que le llevó a conocer el territorio de primera mano, no solo desde un despacho. Durante muchos años mantuvo su condición de independiente (no entró en el PAR hasta 2006 cuando llevaba siete años como consejero de Iglesias), pues buscaba priorizar a las personas y al territorio por encima de las siglas, con una visión abierta de Aragón dentro de España, Europa y el mundo.

En el terreno orgánico, Aliaga asumió las riendas del PAR en el año 2015 con la ardua tarea de suceder a José Ángel Biel, otro de los grandes rostros de los aragonesistas. Durante ocho años se mantuvo al frente de la formación. Hasta 2019 fue portavoz del PAR en las Cortes, el único momento de su carrera que estuvo en la oposición. Y en 2019 fue clave del cuatripartito liderado por el socialista Javier Lambán junto a CHA y Podemos.

Su salida del PAR no fue amable: en 2021, tras un convulso congreso frente a Elena Allué en el que salió reelegido por una mínima diferencia, comenzó una caída a los infiernos en el partido que culminó con la desaparición del partido de las Cortes de Aragón en las elecciones del pasado 8 de febrero.

Un trabajador nato

Las personas que lo conocen destaca que era capaz de visitar siete municipios en un solo día y que tenía una capacidad de trabajo extraordinaria. Esta fue una forma inédita de ejercer en política tratando de estar cerca de la ciudadanía y buscando solucionar los problemas de las empresas de primera mano. Con este talante hizo frente a las crisis económicas y creó equipos sólidos en gobiernos de distinto signo político. En gran medida, la posición industrial que ostenta Aragón en la actualidad se cocinó en sus diferentes etapas como consejero.

Llevan su sello iniciativas definitorias del presente autonómico como Walqa, el fomento de las energías renovables y el hidrógeno, el impulso a las empresas familiares, Motorland en Alcañiz o la ampliación de Dinópolis ligada al fondo de inversiones de Teruel. Su figura también aparece ligada a experiencias fallidas como Gran Scala en los Monegros o los traumáticos procesos de transición justa por el veto al carbón aragonés. Gran orador, sus jornadas al frente de los diversos departamentos se extendían desde el punto de la mañana hasta bien entrada la noche.

La última etapa de su vida, tras su separación definitiva del PAR, recuperó vida familiar como padre de cuatro hijos y abuelo. Eso le permitió seguir recorriendo Aragón y celebrar que era saludado con afecto por la calle en Zaragoza, Huesca, Teruel, Albarracín, Aínsa o en cualquier pequeño municipio. Desde su núcleo más cercano destacan que gobernó para el conjunto de la sociedad y el tejido empresarial de Aragón, actuando según sus principios éticos.

De hecho, esta característica, y una forma de ser en la que mezclaba la exigencia ligada a su capacidad de trabajo con su propia bonhomía, le convirtió en una pieza fundamental de una generación política alejada de la polarización en la que se alcanzaban pactos poniendo sobre la mesa una difícil gobernabilidad aragonesa de múltiples sensibilidades.

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