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Óbito

Perfil | Arturo Aliaga, el ingeniero que se puso Aragón por bandera

El zaragozano, un 'outsider' de la política, gestionó la industria aragonesa con el Partido Popular y con el PSOE. Un visionario y apasionado de la energía, armador de consensos, vivió sus grandes sinsabores en su propia casa, donde acabó apeado por los suyos con una moción de censura

Arturo Aliaga posa en un retrato de entrevista, en el Palacio de la Aljafería, en 2023.

Arturo Aliaga posa en un retrato de entrevista, en el Palacio de la Aljafería, en 2023. / El Periódico de Aragón

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Laura Carnicero

Laura Carnicero

Zaragoza

Arturo Aliaga (Jaulín, Zaragoza, 1955- Zaragoza, 2026) se ha ido en silencio. El que decidió que mantendría después de dejar atrás su prolífica etapa en la política aragonesa como uno de los principales gestores de la industria aragonesa. Un viaje que acabó de forma agridulce en su Partido Aragonés, que le dio la espalda apeándole de la presidencia de la formación con una inédita moción de censura después de dos años de guerra interna y desgaste personal.

El 5 de junio de 2023, pocos días después de las elecciones autonómicas que dieron la victoria al popular Jorge Azcón, Arturo Aliaga anunció que dejaba la política.

Después de ser consejero de Industria en gobiernos del Partido Popular con Luisa Fernanda Rudi, y del PSOE, con Marcelino Iglesias y con Javier Lambán, además de presidente del centro aragonesista durante casi diez años, quiso dejar la primera fila y lo hizo de forma drástica. Siguió como vicepresidente en funciones del cuatripartito liderado por Javier Lambán y, con el traspaso de poderes del mes de agosto de ese 2023, cesó toda su actividad pública. También sus declaraciones. A pesar de los muchos vaivenes que siguieron afectando al que fue el partido de su vida.

Aliaga, reunido con sus compañeros del cuatripartito, Maru Díaz (Podemos), José Luis Soro (CHA) y Javier Lambán (PSOE).

Aliaga, reunido con sus compañeros del cuatripartito, Maru Díaz (Podemos), José Luis Soro (CHA) y Javier Lambán (PSOE). / ÁNGEL DE CASTRO

Entonces Aliaga volvió a centrarse en tantas cosas que le apasionaban. La energía, la geopolítica, la guitarra, su familia. Su mujer, sus cuatro hijos y sus nietos, a los que durante décadas robó horas y horas de su tiempo para dedicárselas a Aragón. En los últimos meses disfrutaba yendo a buscar a los pequeños al colegio, acompañando a sus hijos en sus logros personales y profesionales, disfrutando de paseos por el centro de Zaragoza y de comidas y cafés con amigos en los que seguía con Aragón en la cabeza.

El dolor por la ruptura con su partido había ido apaciguándose con el tiempo y ya no le robaba el sueño. Como también se había recuperado del cáncer que le afectó gravemente durante su última etapa como vicepresidente del Gobierno de Aragón. Pero una nueva enfermedad declarada este verano acabó poniendo el punto y final a una de las trayectorias vitales que más han marcado la historia reciente de la comunidad autónoma de Aragón.

Arturo Aliaga, en una entrevista como vicepresidente del Gobierno y consejero de Industria en el cuatripartito de Lambán.

Arturo Aliaga, en una entrevista como vicepresidente del Gobierno y consejero de Industria en el cuatripartito de Lambán. / Jaime Galindo.

Un 'outsider' creyente de los consensos

Arturo Aliaga llegó a la política aragonesa como un 'outsider'. No era un político, era un ingeniero, un funcionario de carrera que tenía Aragón en su cabeza. Y le llamaron desde el PAR. Visionario en ámbitos como la energía, creyó en proyectos que de inicio parecían imposibles. Motorland, el hidrógeno verde, el despliegue de las renovables en Aragón. El apoyo a las empresas, especialmente a las pymes. Un trato directo, cercano, carismático. Esa sorna con la que hablaba inglés en maño y que hacía que muchos todavía le parasen por la calle tres años después de dejar la política.

Nacido un 12 de octubre, siempre le acompañó su fe en la Virgen del Pilar. Un convencido de la palabra "consenso", de la tradición de pactos que reina en Aragón desde hace siglos, fue la pieza clave que sirvió para armar el insólito cuatripartito junto a Podemos y CHA que lideró el socialista Javier Lambán, fallecido hace poco más de un año, también tras luchar contra el cáncer.

Arturo Aliaga se ha ido en silencio. Pero deja en la mayoría de la sociedad aragonesa el recuerdo de un político entregado y que se puso Aragón por bandera.

Farewell, Mr. Aliaga.

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