La Plataforma para la Defensa del Patrimonio de Huesca ha lamentado la destrucción de una fachada del siglo XV en la antigua judería de Huesca, un hecho que avanzó este diario y que desde la entidad califican como un «desprecio al patrimonio». Desde la asociación criticaron además la «pasividad de las administraciones implicadas», que son, según afirman, el ayuntamiento de la capital oscense, la Comisión Provincial de Patrimonio y el Gobierno de Aragón.

Los hechos ocurrieron a principios de esta semana, cuando durante las obras que se están llevando a cabo en el solar colindante para construir una vivienda particular se destruyó, con una de las máquinas, la fachada externa de ese edificio, un bien que no estaba catalogado pero que se sospechaba que podría ser parte de la antigua sinagoga menor de Huesca. Aunque esta teoría no se ha podido demostrar, esta construcción era de las más antiguas de la capital altoaragonesa.

«Seiscientos años ha resistido la fachada de la calle San Jorge número 25 hasta que una potente pala excavadora la ha derribado en unos pocos minutos. Un proyecto autorizado como rehabilitación de vivienda unifamiliar se ha convertido en demolición de un inmueble histórico», lamentaba la plataforma.

Por ello, desde esta entidad se han dirigido a la Dirección General de Patrimonio solicitando protección para el conjunto edificado en los números 25 a 29 «dado que posee valores materiales e inmateriales de gran interés para la ciudad». Sin embargo, «la tercera parte de lo construido, inexplicablemente, ha terminado en una escombrera», denuncian.

La peor solución

«El derribo es una solución fácil y de corto plazo», recuerdan desde la plataforma que apuesta por rescatar el patrimonio antes que pos la demolición, un principio que, según lamentan, es el contrario al que siguen desde el ayuntamiento. Desde la plataforma no entienden cómo, en un proyecto que ha pasado y ha sido aprobado por Urbanismo, por la Comisión Provincial de Patrimonio y por la DGA, ha podido tener lugar este derribo. «Lo que ha ocurrido en la calle San Jorge es un atentado contra el patrimonio», insisten.

Desde la Consejería de Educación, Cultura y Deporte del Gobierno de Aragón ya admitieron el jueves a este periódico que las obras, al ser un edificio que puede albergar restos arqueológicos de la antigua sinagoga, deberían llevarse a cabo con la presencia de un arqueólogo. Además, la Comisión de Patrimonio también estableció en un primer momento que la nueva construcción, que será de uso residencial, debería respetar «los materiales y rejuntados originales».

De acuerdo con los estudios y trabajos de investigación del profesor Antonio Naval Más, el inmueble podría haber albergado la sinagoga mejor conservada de Aragón, «hipótesis que venía a enriquecer la historia urbana de Huesca», apuntan desde la plataforma. Ahora «se ha dado al traste con una valiosísima información arqueoconstructiva». «Este es un caso de pasividad, inacción y desprecio por parte de las administraciones concernidas, un lamentable ejercicio de abandono. Aquí se han saltado líneas rojas», zanjan.