El senador por Compromís, Carles Mulet, denunció que los cañones sónicos antigranizo de la provincia de Huesca son «ilegales y la administración es conocedora de ello y no actúa». Así, lamentó que la administración «se pone de perfil ante las peticiones que le llegan» para el uso de estos cañones. De igual modo, aseguró que la Organización Meteorológica Mundial (OMM) y la Aemet (Agencia Estatal de Meteorología) han manifestado que «las actividades antigranizo utilizando cañones que producen un fuerte ruido no son efectivas para la destrucción del granizo y no tienen base científica alguna», dijo Mulet.

A pesar de ello, según comunicó la formación en una nota de prensa, existen empresas que fabrican y comercializan estos dispositivos contra la tormenta y «hay agricultores dispuestos a pagar por ellas a pesar de su inutilidad e ilegalidad».

Algunos casos son los detectados en Belver de Cinca y Albalate de Cinca (Huesca), así como otros en las comarcas valencianas de la Ribera y el Maestrat, aunque «están proliferando por toda la geografía sin control», según Compromís. «Y muchos vecinos y agricultores han manifestado su hartazgo por las detonaciones, cada pocos segundos, a cualquier hora del día con la llegada de nubes que contenían agua», indicaron.

Respuesta del Gobierno

El Reglamento del Dominio Público Hidráulico y el Real Decreto 9/2008 que desarrolla la Ley de Aguas prohíbe la modificación artificial del ciclo hidrológico sin autorización de la Administración del Estado o del organismo de cuenca. «No existe, por tanto, ninguna autorización vigente otorgada por la CHE para la utilización de cañones sónicos como sistemas antigranizo en la comarca del Somontano de Barbastro, en los términos municipales de Belver de Cinca, Albalate de Cinca, Sena, Zaidín y en las inmediaciones del término municipal de Fraga, así como en el resto del ámbito territorial de la CHE», según la respuesta del Gobierno a Mulet sobre el asunto.

Para Mulet, «la Administración debe ser tajante con quien se salta la normativa y solo pide los permisos cuando empieza a enfrentarse a sanciones», consideró. «Lo hacen después de haber jugado con la salud de los vecinos importándole poco el estado de los recursos naturales que son de todos y están por encima de sus intereses empresariales», matizó Mulet.

«Acabaríamos mal si cada explotación agrícola tuviera barra libre para llenar de cañonazos la troposfera, afectando a las especies y a la salud y al descanso de los vecinos sin ninguna clase de garantías de lo que pueda suceder con las tormentas», añadió el senador, para quien en este contexto de sequía y cambio climático «lo más sensato es hacer las cosas bien, sancionar a los infractores y cumplir la ley».