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TRABAJOS DE RESTAURACIÓN

El retablo de San Sebastián de Magallón recupera su esplendor

Retablo de San Sebastián de Magallón.

Retablo de San Sebastián de Magallón. / SERVICIO ESPECIAL

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La Crónica del Campo de Borja

Magallón

El patrimonio histórico de Magallón continúa escribiendo nuevas páginas en su proceso de conservación. El ayuntamiento de la localidad ha culminado recientemente la restauración del Retablo de San Sebastián, una de las piezas artísticas más singulares vinculadas a la antigua ermita de la Loteta y que constituye un valioso testimonio de la historia, la religiosidad y el arte de la localidad.

La actuación, con un presupuesto total de 17.799 euros, ha permitido intervenir sobre un conjunto de extraordinario valor histórico y artístico, garantizando su conservación y devolviendo parte del esplendor que el paso del tiempo había ido apagando. Se ha llevado a cabo a través de la convocatoria de ayudas para restauración de bienes inmuebles y de bienes muebles de interés histórico artístico de propiedad municipal de la DPZ.

El retablo fue mandado construir por Agustín de Sada después de 1633, una vez concluida la construcción de la Ermita de la Loteta. Sin embargo, su gran singularidad reside en que no fue concebido íntegramente como una obra nueva. Para su realización se reutilizaron diversas tablas pertenecientes a un retablo gótico anterior, así como el lienzo que actualmente ocupa el ático, convirtiéndose en un magnífico ejemplo de convivencia entre dos épocas artísticas separadas por más de un siglo.

La riqueza iconográfica del retablo constituye uno de sus mayores atractivos. En la predela se sucedían originalmente seis tablas con representaciones de santos y escenas religiosas: San Miguel, San Antonio Abad acosado por los demonios, el Milagro del Monte Gargano, Santa Úrsula y las Once Mil Vírgenes, una representación de la Virgen María junto a un donante y otra escena con tres personajes arrodillados ante la Virgen. En origen, estas pinturas se complementaban con un sagrario central y varios paneles decorativos dorados que, desgraciadamente, han desaparecido.

El cuerpo principal aparece dividido en tres calles mediante elegantes columnas salomónicas decoradas con racimos de uva, un recurso ornamental muy característico del barroco y similar al empleado en otros retablos de la iglesia parroquial de Magallón. En las calles laterales figuran San Juan Bautista y San Antonio Abad, mientras que la hornacina central estuvo presidida por la imagen de San Sebastián, patrón de la ermita y protagonista de la tradicional romería que cada mes de mayo reúne a numerosos vecinos.

En el ático se conservan otras cuatro figuras de santos, distribuidas en parejas: San Onofre y San Cristóbal, a un lado; San Jerónimo y Santa Lucía, al otro. La composición se completa con un lienzo al óleo en el que aparece un donante arrodillado ante la Virgen con el Niño.

Uno de los aspectos más destacados del conjunto es la coexistencia de obras de distintas épocas. Las tablas que representan el Milagro del Monte Gargano y Santa Úrsula y las Once Mil Vírgenes son las piezas más antiguas y fueron realizadas al temple sobre tabla dentro del denominado gótico internacional, mientras que el resto de pinturas fueron ejecutadas posteriormente al óleo y son atribuidas al conocido Maestro de la Loteta, uno de los pintores más relevantes del panorama artístico aragonés del siglo XVI.

El retablo presidió durante siglos la ermita de la Loteta, situada a unos nueve kilómetros de Magallón. Este templo, construido por encargo de Martín Bernal en 1633, presenta una sobria arquitectura de gran solidez, con tres naves cubiertas por bóvedas de arista y una característica ausencia de iluminación natural. Debido al riesgo de robos y actos vandálicos, el patrimonio mueble de la ermita fue trasladado hace años al Ayuntamiento de Magallón para garantizar su conservación, entre las piezas más importantes este retablo.

Mucho más que una intervención

La reciente restauración del retablo de San Sebastián de Magallón supone mucho más que una intervención técnica. Representa una firme apuesta del consistorio por preservar un legado artístico que resume varios siglos de historia local y constituye una pieza fundamental para comprender la evolución del arte religioso en Aragón. Gracias a estos trabajos, el retablo recupera la estabilidad de sus materiales, mejora su lectura estética y asegura su conservación para las generaciones futuras. «Con actuaciones como esta, Magallón continúa demostrando que la protección de su patrimonio histórico es una inversión en cultura, identidad y memoria colectiva, permitiendo que obras de enorme valor artístico sigan formando parte del legado que el municipio transmite a las futuras generaciones», apuntan desde el consistorio.

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