UN TESORO GEOLÓGICO
El Viejo Samurai, La Cosa y los mallos de Villanueva

Conocida como ‘El Viejo Samurai’, esta formación rocosa en Villanueva de Huerva destaca por su forma de seta. / JESÚS MARTÍN
Jesús Martín
Muchos conocen o han visitado los populares mallos de Riglos y Agüero (Huesca) o, ya en nuestra comarca, las Piedras o Peñas llamadas Chiquita, Garbanzo y Domingo Marín en Tosos. Sin embargo, muy pocos conocen este mismo tipo de curiosas formaciones geológicas localizadas en Villanueva de Huerva.
Estas rocas se originaron en el periodo Oligoceno, hace unos 30 millones de años, por los sedimentos acumulados por antiguos barrancos que en épocas de mucha lluvia arrastraban gravas gruesas (conglomerados) que se alternaban con el barro acumulado en suspensión (lutitas). Su particular forma actual se debe a la erosión diferencial durante cientos de miles de años de los agentes geológicos externos como son el agua y el viento, afectando de manera diferente a la base de la formación: lutitas, roca más blanda; que a la parte superior: conglomerados, más duros y resistentes. Dependiendo del capricho de la naturaleza a la hora de modelar estas rocas, podemos denominar a estas formaciones de diferente forma: mallos, rocas fungiformes o chimeneas de hada. Son elementos de nuestro patrimonio natural de carácter singular y atractivo turístico, signos de identidad de una población.
Ejemplos singulares
Pues bien, apenas 1 kilómetro al norte de Villanueva de Huerva tenemos algunos ejemplos de estas particulares formaciones geológicas. Salimos de Villanueva y seguimos durante unos 500 metros la carretera A-1101 dirección Zaragoza, tomamos un camino a la derecha que baja y cruza el río Huerva y enseguida encontramos las primeras siluetas rocosas. En lo alto de la margen izquierda del primer barranco con el que nos cruzamos veremos una curiosa roca que si la miramos desde un punto concreto nos recordará a La Cosa, uno de los personajes de Los 4 Fantásticos.
Continuamos andando hasta el siguiente barranco y nos topamos con el Viejo Samurai. Esta bellísima roca de unos 5 metros de altura en forma de seta (roca fungiforme) es un buen ejemplo de este patrimonio geológico único en la comunidad aragonesa. Si la observamos desde el ángulo apropiado, veremos claramente el busto de un viejo guerrero japonés, con barba y su tradicional sombrero llamado Jingasa, al que la erosión le ha dejado de acentuar algunas de las facciones del rostro.
En el mismo entorno vamos a encontrar más formaciones rocosas de similares características. A escasos metros del Samurai, hay un claro ejemplo de chimenea de hadas de unos 8 metros de altura. Éstas, a diferencia de otras rocas de igual formación, tienen una morfología de columna de diferentes grosores. También encontramos algunas que todavía se encuentran sin finalizar su modelado y otras que, por desgracia, han colapsado. Resulta divertido buscar en ellas la similitud con rostros de personas, personajes, animales, etc. Si nos acercamos a estas rocas observaremos muchos detalles y tendremos unas privilegiadas vistas que harán la visita mucho más enriquecedora.
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