UNA JORNADA HISTÓRICA CON MILES DE PARTICIPANTES
Astronomía, ocio y emoción compartida bajo el eclipse

Espectacular vista del eclipse desde Villanueva de Huerva. / SERVICIO ESPECIAL/ LAURA GRACIA/ JESÚS MARTÍN
La Crónica del Campo de Cariñena
El 12 de agosto de 2026 quedará grabado en la memoria de los vecinos del Campo de Cariñena como la tarde en la que el sol se ocultó por completo tras la luna sumiendo en una mágica y breve oscuridad a toda la zona donde se pudo sentir una pequeñísima brisa fresca en estos días tan sofocantes.

Vecinos de Longares en la Sierra de Valhondo. / SERVICIO ESPECIAL/ LAURA GRACIA/ JESÚS MARTÍN
Para que este evento se viviera de forma segura, los municipios se prepararon durante los días previos con charlas informativas organizadas por la Comarca Campo de Cariñena donde se explicaron detalladamente los tipos de eclipses, la mecánica celeste del fenómeno, y sobre todo las medidas de seguridad digital y física, recomendaron diversas aplicaciones móviles y páginas web especializadas para poder estar bien informados del avance de la luna en tiempo real, y se repartieron gafas homologadas.

Camino al cerro de San Pablo en Villanueva. / SERVICIO ESPECIAL/ LAURA GRACIA/ JESÚS MARTÍN
En Aguilón el eclipse coincidió con el comienzo de las fiestas patronales en honor a San Pedro Arbués y Santa Cristina.

En Cariñena se habilitó un punto de observación en el Polígono Entreviñas. / SERVICIO ESPECIAL/ LAURA GRACIA/ JESÚS MARTÍN
En Alfamén, tres puntos fueron los más elegidos por para presenciar el eclipse: la balsa de Cariñena, quizá la más concurrida por su cercanía, el cabezo de Altamira, y la Virgen de Lagunas

Preparados para ver el eclipse en Mezalocha. / SERVICIO ESPECIAL/ LAURA GRACIA/ JESÚS MARTÍN
En Cariñena, más de 1.500 personas se dieron cita en el Polígono Industrial Entreviñas, en una jornada que reunió astronomía, música y ocio en torno al Punto de Observación Local Cariñena al Sol, organizado por el ayuntamiento que habilitó un servicio de autobuses gratuito desde el casco urbano.

Mirando al cielo desde Vistabella. / SERVICIO ESPECIAL/ LAURA GRACIA/ JESÚS MARTÍN
La celebración estuvo precedida por varias semanas de preparación y coordinación. El Ayuntamiento de Cariñena, con la colaboración de la Diputación de Zaragoza y su Parque de Maquinaria de Recursos Agrarios, había acondicionado los terrenos. El dispositivo contó con la colaboración del Gobierno de Aragón, que aportó material para la observación e información sobre seguridad, además del apoyo del sistema autonómico de Protección Civil. La organización y el dispositivo desplegado recibieron valoraciones positivas.

Bien preparados para ver el eclipse en Alfamén. / SERVICIO ESPECIAL/ LAURA GRACIA/ JESÚS MARTÍN
La observación astronómica estuvo acompañada por una programación de ocio que incluyó hinchables acuáticos, maquillaje artístico y zona de foodtrucks y bebidas y la espectacular actuación de Atlántida Show con Terra, una puesta en escena de gran formato. Tras el eclipse, la música tomó el relevo.

En Aguilón el eclipse coincidió con las fiestas. / SERVICIO ESPECIAL/ LAURA GRACIA/ JESÚS MARTÍN
En Longares, un grupo de vecinos se congregó para ver el histórico eclipse desde el punto geodésico de la Sierra de Valhondo, entre los términos municipales de Longares, Muel y Mezalocha.

Toki se puso las gafas homologadas. / SERVICIO ESPECIAL/ LAURA GRACIA/ JESÚS MARTÍN
En Mezalocha, el ayuntamiento abrió para el público el viejo camposanto anexo a la iglesia parroquial, espacio idóneo por su ubicación, que se pavimentó, valló y alumbró recientemente.

Vecinos de Encinacorba en plena observación. / SERVICIO ESPECIAL/ LAURA GRACIA/ JESÚS MARTÍN
En Villanueva de Huerva, el Centro de Interpretación Dinosaurios de Zaragoza organizó una tarde especial para observar el eclipse desde dos puntos: uno para personas con movilidad reducida, y otro en el cerro de San Pablo.
En Vistabella, todas las miradas también se dirigieron al cielo para disfrutar del esperado eclipse de sol, y numerosos asistentes compartieron la observación segura de un fenómeno astronómico excepcional que convirtió la tarde en una experiencia difícil de olvidar.
Del mito a la ciencia
NAHÚM MÉNDEZ @ungeologoenapuros
Para una gran parte de las civilizaciones antiguas, el significado de los eclipses distaba mucho del espectáculo que es hoy. Tenemos que pensar que el Sol -al igual que en muchos casos la Luna- servían como una especie de calendario cósmico que marcaba el tiempo, las estaciones y las cosechas. Verlo desaparecer significaba de algún modo la ruptura entre el cielo y la Tierra, provocando que estos fenómenos se interpretasen de manera diferente según la cultura: En la antigua China, se pensaba que los eclipses estaban provocados por un dragón celestial que se comía al Sol; los Mayas y los Aztecas pensaban que los eclipses representaban batallas entre las deidades solares y lunares y, en Mesopotamia, los astrólogos veían en los eclipses una amenaza directa contra sus gobernantes.
Pero hubo un momento en el que el mito se volvió razón. Los astrónomos babilonios mantenían un registro muy preciso de los fenómenos que observaban en el cielo y sabemos que allá por el 600 a.C. ya habían descubierto los ciclos de Saros que les permitiría calcular cuando ocurrirían eclipses solares y lunares. Estos conocimientos que, por cierto, permearon muy bien en los científicos griegos, permitieron que los eclipses dejasen de ser unos fenómenos totalmente imprevisibles.
En el último siglo -y pico- no hemos tenido mucha suerte de poder disfrutarlos en territorio español. De hecho, el último eclipse total visible desde España fue en 1959, cuando se pudo observar desde las Canarias, y en la península tenemos que remontarnos a 1912 y 1905 para encontrar otro eclipse total cuya sombra cruzase nuestro territorio.
Hoy los eclipses son mucho más que presagios y espectáculo, ya que permite a los científicos estudiar muchísimos aspectos diferentes. Yo animo siempre a que todo el mundo que no ha disfrutado de la observación de un eclipse, lo haga. Se trata de un espectáculo natural tan impresionante que te deja sin palabras para poder describirlo. Es en justo momento cuando descubres que, al fin y al cabo, no estamos tan lejos de nuestros antepasados.
Disfrutarlo, y en óptimas condiciones, es lo que hicieron los habitantes de Villanueva de Huerva y los visitantes del Centro de Interpretación Dinosaurios de Zaragoza, que organizó una tarde especial para observar el eclipse desde dos puntos; uno para personas con movilidad reducida y otro en el cerro de San Pablo. Desde lo alto, fue un auténtico privilegio el presenciar un acontecimiento tan especial en compañía de familia, amigos y vecinos. Además, en el museo estuvo presente Sergio Bajo, paleontólogo descubridor de yacimientos en Villanueva de Huerva, mostrando una nueva colección de icnitas de dinosaurios terópodos halladas recientemente.
Alrededor de 150 personas se inscribieron en esta actividad que contó con la colaboración del Ayuntamiento de Villanueva y con la Ruta del Vino de las Piedras y el Gobierno de Aragón. Agradecer el asesoramiento de los Agentes de Protección de la Naturaleza de la comarca y el apoyo de la Guardia Civil.
Geólogo y divulgador científico
- Espiau salva al Real Zaragoza en el descuento para sumar su primera victoria en Primera Federación (1-0)
- Vuelos desde Zaragoza por menos de 20 euros antes del adiós a los destinos más veraniegos
- No fastidies: la previa del Real Zaragoza-Antequera
- Salió el sol ante el Antequera: la crónica del Real Zaragoza-Antequera (1-0)
- Una promotora de origen navarro planea invertir más de 100 millones para instalar baterías en diez plantas solares en Aragón
- Ademo se cae de la convocatoria del Real Zaragoza
- El gol de Edu Espiau y los factores Sangalli y Jardí en la primera victoria del Real Zaragoza
- El mercado inmobiliario se agita en Zaragoza: estos son los barrios con más compraventas en el último año