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PROTECCIÓN DEL PATRIMONIO

Avanza la conservación del histórico palacio-castillo de Muel

El palacio-castillo de los marqueses de Camarasa es uno de los atractivos de la localidad.

El palacio-castillo de los marqueses de Camarasa es uno de los atractivos de la localidad. / SERVICIO ESPECIAL

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Miguel Bertojo

Muel

Una subvención de la Diputación Provincial de Zaragoza (DPZ) ha hecho posible la preservación urgente, aunque parcial, de un elemento patrimonial local de primer orden, con la categoría de Bien de Interés Cultural (BIC), la máxima protección que otorga la legislación española. Se trata del conjunto palacio-castillo de los marqueses de Camarasa, hoy propiedad municipal, y que se suma así al extenso inventario de atractivos históricos que atesora Muel.

La actuación no solo ha servido para asegurar, consolidar y proteger los restos rebajados aún visibles de las murallas de mampostería y ladrillo del palacio-castillo de planta regular, situado en un alto bien visible junto al cauce del río Huerva, sino también para recuperar algunos de sus vestigios arquitectónicos aún reconocibles tras el vaciado del torreón norte.

La actuación ha sido posible gracias a una subvención de la DPZ.

La actuación ha sido posible gracias a una subvención de la DPZ. / SERVICIO ESPECIAL

Y también para «garantizar la seguridad de los visitantes, delimitando todo el perímetro del bastión, y clausurando el acceso al complejo monumental con cierres de acero corten. En breve, se instalarán paneles con la información imprescindible, sobre todo gráfica, que dé cuenta de la magnitud del conjunto, de su papel defensivo y de su trascendencia histórica», precisó Israel Remón, alcalde de Muel.

En próximas convocatorias de estas ayudas de la DPZ o de otras fuentes de financiación alternativas, «prevemos catas, prospecciones o sucesivas excavaciones arqueológicas; incluso una eventual rehabilitación o restauración de posibles elementos de interés hoy todavía bajo tierra. Hay mucho todavía por hacer en este complejo acastillado», aventura Remón.

«Se podría haber ahondado quizá más en la intervención, pero al menos se ha neutralizado el riesgo de desprendimientos e, incluso, de derrumbe que existía sobre todo en las laderas contiguas a las casas colindantes y en un área bastante escarpada próxima al acceso y a la entrada habitual de la Casa de Cultura. En cualquier caso, con esta intervención se han dignificado y valorizado los restos existentes».

El resultado es la recuperación de un espacio histórico-patrimonial, «hoy perfectamente visitable y sin riesgo para la integridad física de vecinos, curiosos o apasionados de la historia», desatendido durante muchos años. De hecho, «ha tenido usos muy dispares, y hasta disparatados, totalmente ajenos a su propósito original: desde basurero a aparcamiento, plaza de toros de coyuntura…», apostilló.

Un conjunto con mucha historia

El conjunto incluía dos ámbitos diferenciados: la zona antigua o castillo, edificado en mampostería de cal y piedras, prácticamente desaparecido, que en el siglo XI fue parte del sistema defensivo de la Zaragoza musulmana del bajo Huerva, con los castillos de Al-Mayra, Qadrit y Quart; y la zona nueva o palacio, que incluía caballerizas, un recibidor con escalera, un salón, una estancia frente a la ermita de la Virgen de la Fuente y otra principal o un torreón que albergaba el archivo del marquesado. En 1811, las tropas de Napoleón lo utilizaron como acuartelamiento, antes de expoliarlo.

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