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LA LOCALIDAD ALBERGÓ EL LANZAMIENTO DE UNA SONDA

Tosos lleva la ciencia hasta la estratosfera

El proyecto de EclipSos lanzó 16 globos en todo el mundo, uno de ellos, desde Tosos.

El proyecto de EclipSos lanzó 16 globos en todo el mundo, uno de ellos, desde Tosos. / SERVICIO ESPECIAL

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La Crónica del Campo de Cariñena

Tosos

El 12 de agosto, Tosos se convirtió en punto de lanzamiento de un globo sonda estratosférico dentro del proyecto EclipSos, que aprovechó el eclipse solar de ese día para llevar la experimentación científica hasta el borde del espacio. Fue uno de los 16 globos sonda lanzados en todo el mundo con motivo del eclipse, y su anuncio generó una notable expectación entre vecinos y visitantes, que quisieron seguir de cerca este acontecimiento tan singular.

La sonda cayó en Encinacorba donde la recogieron un grupo de jóvenes.

La sonda cayó en Encinacorba donde la recogieron un grupo de jóvenes. / SERVICIO ESPECIAL

EclipSos forma parte de Misión Globo Sonda, el proyecto impulsado por la Federación de Asociaciones Astronómicas de España (FAAE) para acercar el estudio de la atmósfera mediante globos sonda. La misión perseguía un doble objetivo: obtener datos atmosféricos durante el eclipse y captar imágenes de la sombra de la Luna sobre la Tierra desde gran altitud.

La elección de Tosos no fue casual. El equipo aceptó la invitación del ayuntamiento y, tras visitar distintos municipios, comprobó que era uno de los pueblos mejor preparados para acoger un evento de estas características.

El hinchado del globo comenzó en torno a las 17.30 horas y, tras solventar algunos contratiempos técnicos con el helio y el ajuste de la carga, despegó con éxito poco después de las 19.00 horas. El ascenso transcurrió con normalidad y la instrumentación alcanzó aproximadamente los 36.000 metros de altitud sobre las 20.33 horas, transmitiendo sus datos a través de la plataforma SondeHub. Estos registros, al corresponder a una jornada de eclipse, permitirán estudiar la evolución de las condiciones atmosféricas con la altitud y su relación con la variación de la radiación solar.

No todos los objetivos pudieron cumplirse: la captación de imágenes de la sombra lunar se vio frustrada por problemas en la alimentación de las cámaras. Con todo, estos contratiempos han servido al equipo para identificar mejoras de cara a futuras misiones.

Tras alcanzar su máxima altura, la carga descendió en paracaídas y aterrizó cerca de Encinacorba, sobre las 21.30 horas. Varios vecinos que observaban el eclipse vieron caer el paracaídas rojo, localizaron la instrumentación y contactaron de inmediato con el equipo, de modo que todo el material pudo recuperarse.

En conjunto, el lanzamiento cumplió sus objetivos: volar durante el eclipse, alcanzar los 36 kilómetros, obtener datos atmosféricos y recuperar la carga útil. Aunque no se lograron las imágenes previstas, la misión ha permitido validar los sistemas en condiciones reales y trazar las líneas de mejora para el próximo vuelo.

Un eclipse con sorpresa en la España vaciada

Miguel Sánchez-Gasca

Paraje de Carralamata, municipio de Encinacorba. España vaciada. Los viñedos y tierras calmas de este valle de la Comarca Campo de Cariñena, con la boscosa sierra de Algairén al fondo, eran un plató perfecto para observar el fenómeno astronómico del año. Muchas personas han acabado hastiadas de tanto hablar y pregonar este acontecimiento, pero también son muchos, somos muchos, los que lo hemos estado esperando con impaciencia.

Un espectáculo que ha tenido un seguimiento masivo y ha fascinado a todos los que hemos tenido la suerte de vivirlo. Porque una experiencia como esta no se observa; se vive. En dicho paraje del campo vaciado de Aragón nos congregamos primos y amigos, organizado todo por Mateo Gasca, exalcalde de la localidad.

Con extraordinaria precisión astronómica, a partir de las 19.35 horas del pasado miércoles 12 de agosto, la luna invisible comenzaba a interponerse entre la tierra y el sol, y comenzaba a hacerse presente delante del disco solar. Poco a poco se iba haciendo realidad el eclipse y comenzaban a oírse voces de admiración. Esas extrañas gafas que cubrían nuestros rostros no podían ocultar un gesto de fascinación y maravilla. Y la expectación daba lugar al asombro, y el asombro a la emoción. Comenzaba a oscurecer y bajar la temperatura. Los árboles tomaban colores diferentes y ofrecían sombras extrañas.

Justo antes de la hora mágica, que en Encinacorba eran las 20:29, el sol tomó la forma de un hilito en una circunferencia incompleta y cuando ya no se veía nada tras las gafas, era el momento, nos quitamos las gafas y ahí estaba esa experiencia inolvidable para toda una generación; destellearon los puntitos llamados perlas de Baily y aparecía la magia de la astronomía; el minuto de gloria. La luna cubría completamente el sol, y allí, en el cielo, flotaban ambos amantes eternos suspendidos en la nada, en un espectáculo muy difícil de explicar y describir. Y todo contemplado en un silencio alucinante. Y luego, tras esos setenta y cinco segundos, de nuevo los destellos cuando el sol salía por el otro lado. Otra vez las gafas al rostro, y el sol de nuevo comenzó a tomar forma de luna, esta vez creciente, y así, con esa extraña forma de cuerno se ocultó el astro rey tras los cerros del horizonte, en el ocaso mas extraño y diferente de nuestra vida.

Pues bien, pasados unos minutos, mientras charlábamos sobre lo vivido, cada uno contando lo que había sentido, tuvo lugar una anécdota singular; de repente bajaba del cielo un artefacto, que inicialmente creíamos que era un dron extraviado. Era un aparato de aspecto metálico, cruzado por una barra en la que destelleaban una lucecitas rojas, que descendía levemente suspendido por un paracaídas rojo. ¡Increible! Institivamente salieron corriendo los niños en su busca, y los mayores detrás, y aparecieron los infantes con el extraño aparato caído de las estrellas. Tenía una nota manuscrita a bolígrafo; «Esto es un experimento científico. No es peligroso. Si lo encuentras llama al teléfono 633 xxx xxxx (oculto el número por razones de privacidad). No abrir por favor». Y llamamos al teléfono y nos dijeron que efectivamente era un globo sonda de una empresa llamada L’Univers, que lo habían lanzado de un pueblo de la comarca llamado Tosos.

Se trataba de un experimento a nivel nacional; se habían lanzado 15 artefactos por diferentes instituciones públicas y privadas en la denominada Misión Globo-Sonda; un proyecto que busca capturar imágenes y datos científicos durante los eclipses solares en la península ibérica. El proyecto está coordinado por la Federación de Asociaciones Astronómicas de España (FAAE) y participa en él una variedad de instituciones y asociaciones astronómicas.

Y resulta que el globo lanzado desde Tosos y que alcanzó la estratosfera y que podía haber caído en cualquier paraje del medio Aragón, cayó justo enfrente de donde nosotros estábamos; en Carralamata. Contactamos con los científicos y al día siguiente quedamos en el Casino de Encinacorba, donde Marcos y María Luisa nos explicaron los detalles del proyecto.

Y allí mismo, en el Casino, vimos las primeras imágenes y datos del artefacto. Fue la guinda al pastel de una jornada inolvidable.

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