Saltar al contenido principalSaltar al pie de página

ACTO ORGANIZADO POR EL INSTITUTO DE ESTUDIOS ALTOARAGONESES

Una jornada aborda las múltiples facetas de Ramón y Cajal

Los ponentes lo describieron como un «genio revolucionario y soñador»

La jornada despertó un gran interés y permitió conocer mejor a Ramón y Cajal. | DPH/JAVIER BLASCO

La jornada despertó un gran interés y permitió conocer mejor a Ramón y Cajal. | DPH/JAVIER BLASCO / LA CRÓNICA cronicas@aragon.elperiodico.com

La Crónica

El instituto donde estudió en Huesca, la escuela donde cursó Primaria en Jaca; su vinculación con Larrés y, sobre todo, los años que pasó en Ayerbe, localidad a la que llamaba ‘su verdadera patria’ y que en la actualidad tiene un centro de interpretación dedicado a su vida y su obra. Son los principales ejemplos que puso la vicepresidenta de la Diputación Provincial de Huesca, Elisa Sancho, de «la importante huella» que dejó el Premio Nobel de Medicina, Santiago Ramón y Cajal, en la provincia. La institución provincial acogió una mesa redonda organizada por el Instituto de Estudios Altoaragoneses con expertos en la materia para conocer de cerca la biografía del científico.

El director de Biomedicina del IEA, Juan Blas Pérez, reunió en esta actividad a especialistas en «la persona y el genio» que fue Cajal: el jefe de la sección de Neurología del Hospital Royo Villanova, José María Pérez Trullén; el investigador en el Instituto de Investigación Sanitaria de Aragón (ARAID), Alberto J. Schuhmacher, y el catedrático de la Universidad de Zaragoza, José María Serrano.

Todos ellos coincidieron en que Cajal fue mucho más que el «científico al que todos recordamos». Más allá de su importante contribución a la neurociencia con la Teoría Neuronal, había «un hombre renacentista y humanista», según Trullén, que abordó con profundidad «otros campos del conocimiento como el arte, la literatura, la filosofía, la fotografía». El jefe de la sección de Neurología del Hospital Royo Villanova indicó en su ponencia que tiene un gran paralelismo con Francisco de Goya porque ambos fueron «genios revolucionarios y soñadores que tuvieron hambre de alma y nada del mundo les fue ajeno».

Por su parte, José María Serrano dio a conocer una faceta muy desconocida de Cajal, quien considera «un verdadero sabio que nunca se encerró en una torre de marfil». Desde su punto de vista, fue un hombre «comprometido con su época, sensible al momento histórico que le tocó vivir, por lo que desempeñó cargos políticos y de gestión, siendo senador y director de diferentes organismos mientras seguía investigando en la vanguardia mundial, dando sus clases y creando una escuela que resultó ser única y que recibió premios internacionales».

Santiago Ramón y Cajal nació en la localidad navarra de Petilla de Aragón, pero pasó su infancia y juventud en la provincia de Huesca. Alberto J. Schuhmacher ha ahondado en aspectos biográficos que fueron «decisivos» para su posterior desarrollo profesional, marcando «su personalidad, valores y formación como científico».

También le marcó su recorrido vital por distintas localidades altoaragonesas. Asimismo, el investigador en el Instituto de Investigación Sanitaria de Aragón (ARAID) reflexionó sobre «la importancia de Cajal en la actualidad frente a un mundo en el que la neurotecnología y la inteligencia artificial llaman a la puerta para transformar la sociedad».

Cabe recalcar que, además del Nobel de Medicina, Santiago Ramón y Cajal cosechó distinciones como las de miembro de la Real Academia de Ciencias de Madrid y de la Real Academia de Medicina de Madrid. Además, fue nombrado doctor honorario por la universidad de Cambridge.

Tracking Pixel Contents