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ENTRE MURILLO Y SANTA EULALIA

Exigente descenso de nabatas en el Gállego

Una de las nabatas navega sobre el río Gállego color chocolate por las últimas lluvias.

Una de las nabatas navega sobre el río Gállego color chocolate por las últimas lluvias. / ASOCIACIÓN DE NABATEROS D’A GALLIGUERA

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La Crónica de la Hoya de Huesca

Murillo de Gállego

El río Gállego volvió a ser el gran protagonista del Descenso de Nabatas, que cerró las Jornadas Nabateras con una edición marcada por las condiciones exigentes del caudal y una respuesta masiva del público. El día estuvo condicionado por las lluvias registradas el sábado aguas arriba de Murillo de Gállego, que provocaron una crecida con abundante carga de sedimentos, dejando sin visibilidad las piedras del fondo y elevando notablemente la dificultad del recorrido.

Los nabateros y nabateras tuvieron que apoyarse así en su experiencia, conocimiento del río y pericia para completar el descenso con éxito. La bajada, fiel a la recreación del antiguo oficio maderero, volvió a poner de manifiesto la complejidad de esta práctica tradicional, considerada de alto riesgo y que exige coordinación y toma de decisiones constante.

En la zona de la Cantera una de las nabatas tuvo que sortear un árbol caído que cruzaba el río a un metro de altura sobre la superficie. La fuerza del caudal impidió sortearlo y los nabateros salieron airosos tumbándose sobre la embarcación.

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