Saltar al contenido principalSaltar al pie de página

ARCADIA - FUNDACIÓN AGUSTÍN SERRATE

La muerte en la sociedad contemporánea

¿Ya nos sigues?Márcanos como medio preferente
Añádenos en Google

Maria Teresa Feja Solana

Psiquiatra USM MONCAYO

Hablar de finitud, es hablar del ser humano. La muerte nos recuerda que somos limitados y vulnerables. Sin embargo, en las sociedades contemporáneas occidentales la muerte ha sido desplazada progresivamente del espacio público al ámbito privado a menudo silencioso y rápido como si quisiéramos «quitarnos el muerto de encima» lo antes posible.

A diferencia de épocas pasadas, donde morir formaba parte visible de la vida comunitaria, y las despedidas se hacían en las casas rodeados de familiares durante días, hoy la muerte suele suceder en hospitales y residencias y las despedidas son asépticas y rápidas. La muerte se ve como un fracaso médico, personal o social y no como un acontecimiento inevitable que invita a la reflexión existencial y a un acompañamiento compasivo.

Esta situación ha contribuido también a una deshumanización del morir, de tal modo que el énfasis se ha puesto en la lucha contra la enfermedad y la prolongación de la vida biológica. Al mismo tiempo la secularización de la sociedad ha debilitado muchos de los marcos simbólicos y rituales que históricamente ayudaban a dar sentido a la muerte y a encontrar espacios de acompañamiento, escucha y consuelo.

Hablar de la muerte sigue siendo en muchos contextos un tabú. Se evita nombrarla, se sustituye por eufemismos o se posterga la conversación hasta que casi ya no hay tiempo. Esta dificultad para hablar de la muerte nos impide realizar procesos de despedida que ayudan a la persona que fallece y también a los familiares a hacer el duelo.

Nuestra manera de enfrentar la muerte no surge de forma espontánea, está profundamente influida por los modelos aprendidos a lo largo de la vida. Estos modelos se transmiten a través de la familia, la cultura, la religión, el sistema educativo, los medios de comunicación y las experiencias personales de pérdida.

También nuestra sociedad protege de la muerte a los niños. Los niños si pueden comprenderla si se les explica con claridad, honestidad y cariño. La clave no es tanto dar todas las respuestas y saber que lo que más les calma es sentir que no están solos.

Desde finales del siglo pasado nace otro enfoque para acompañar a morir: El de los Cuidados Paliativos. De gran valor humano, existencial y espiritual, siguen siendo claramente insuficientes y necesarios en este tiempo.

Integrar una mirada más humana sobre la muerte no nos acerca a ella antes de tiempo, al contrario, nos ayuda a prepararnos para nuestra propia muerte y a acompañar mejor a quienes transitan el final de su camino.

Tracking Pixel Contents