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De Triana a La Magdalena: quién es Fernando Ortiz, el artista indispensable que viste a la Semana Santa de Zaragoza

Joyero y experto en indumentaria histórica y religiosa, Ortiz es un personaje indispensable de la Semana Santa de Zaragoza.

Ortiz es el encargado de vestir a la Virgen del Dulce Nombre de la cofradía de La Humildad de Zaragoza.

Ortiz es el encargado de vestir a la Virgen del Dulce Nombre de la cofradía de La Humildad de Zaragoza. / LAURA TRIVES

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Iván Trigo

Iván Trigo

Zaragoza

Muchas cosas hay que preparar y tener listas antes de que una cofradía se eche a la calle para procesionar en Semana Santa. Estas últimas semanas han sido de un ritmo frenético en las hermandades zaragozanas. Ensayos, montajes, repasos... Todo tiene que estar previsto antes de este próximo Domingo de Ramos, momento en el olor a incienso comienza a tomar las calles. La hermandad de la Humildad y Dulce Nombre es una de las que sale ya en este primer fin de semana de Pasión y lo hará con todo a punto gracias al trabajo voluntario de muchas personas y al saber hacer de Fernando Ortiz, uno de los nombres más importantes de la Semana Santa zaragozana.

Ortiz es joyero, experto en indumentaria y se encarga y se ha encargado de vestir a muchas de las vírgenes que estos días recorren Zaragoza de la mano de las distintas cofradías y hermandades. Cuenta que lleva «toda la vida haciendo esto» y que se aprende haciendo, «sobre la marcha». Y lo cuenta con una cercanía y sensibilidad propia del artesano. Ortiz es el artesano de la Pasión zaragozana.

PERSONAJE DE LA SEMANA FERNANDO ORTIZ VESTIDOR VIRGEN DULCE NOMBRE Y JESUS DE LA HUMILDAD

Fernando Ortiz preparando el paso del Humilde. / LAURA TRIVES

«Recuerdo perfectamente la primera vez. Una tarde como esta, antes de la Semana Santa, estaba en San Pablo con El Silencio y me dijeron que había habido un problema, que el que subía a vestir a la Virgen no se encontraba bien y me subieron a mí. Tenía 15 o 16 años y desde entonces no he fallado ni en estos últimos años en los que he tenido una enfermedad complicada», explica el hombre con una voz que calma.

Los preparativos

Ortiz, no obstante, no está solo. En La Humildad forma parte del equipo de priostría, que es el grupo de gente que se encarga de los montajes, «tanto de cultos internos como a la hora de sacar los pasos a la calle». «Hago un poco de todo. Aquí hay que saber hacer de todo: desde mover una caja hasta coger un alfiler», ríe. Le acompañan médicos, abogados y funcionarios, personas todas apasionadas de la Semana Santa. «Hay mucho trabajo detrás. Vestir una imagen con indumentaria de salida pueden ser siete u ocho horas», cuenta. Y a eso hay que añadir el montaje de los pasos, lo que conlleva limpiar y pulir la plata, «pinchar las flores», quemar la cera de las velas para encajarla... «En cuanto pasa la Navidad empezamos a prepararlo todo y vas recopilando las ideas que vas teniendo de un año para otro».

¿Cambia la forma de vestir o montar un paso de un año para otro? «Sí -responde Ortiz-, puede variar la manera de colocar los candeleros, los faroles, la manera de vestir una imagen, las telas...», explica. Detrás de cada detalle hay mucha idea. Nada se hace porque sí. Este orfebre cuenta que suele resultar más espectacular cuando todo el trabajo lo realiza una misma persona, ya que lo hace bajo un mismo criterio y una misma idea. Y es que cada detalle que se coloca sobre un paso, desde la forma en la que se orientas las flores hasta las velas, dicen algo.

La Virgen del Dulce Nombre.

La Virgen del Dulce Nombre. / LAURA TRIVES

Fernando Ortiz colabora con otras muchas cofradías y hermandades, aunque la responsabilidad que tiene en La Humildad no la tiene en ninguna otra. «Para mí la expresión que tiene Dulce Nombre (la Virgen de esta hermandad) no la tiene ninguna otra en Zaragoza», añade. Este amante de la Semana Santa colabora con otras tantas hermandades. Una larga lista que no cabe en las calles de Zaragoza y que incluye vírgenes y cofradías de Tarazona, Malón y hasta Sevilla, hasta donde Ortiz baja a procesionar con los Servitas. Entre sus logros, este joyero tiene el honor de haber trabajado como orfebre para la Esperanza de Triana. Y es que el sur, reconoce, le puede. «A mí me gusta la Semana Santa, pero desde que fui a Sevilla descubrí que lo que me gusta es la Semana Santa de Sevilla», ríe.

Y eso se nota en sus trabajos en Zaragoza, trabajos cargados de ese nosequé que el sur transmite. «Para mí la Semana Santa es como la Navidad. Son días de familia en los que recuerdas a los que faltan», explica antes de volver a subirse a vestir a uno de los miembros del Sanedrín que condenó a Jesús. «Hay que saber parar porque si no nunca lo harías. Siempre puedes afinar más», apunta

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