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Casademont Zaragoza

La crónica del Casademont Zaragoza-Barcelona: ¡Qué bonito fue mientras duró!

El Casademont mejora mucho su imagen y juega una gran segunda parte que no le llega para ganar a los catalanes, aunque le debe servir para encontrar el camino hacia la salvación

Dubi y Willy pelean la posición por un rebote durante el duelo en el Felipe

Dubi y Willy pelean la posición por un rebote durante el duelo en el Felipe / Pablo Ibáñez

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Arturo Pola

Arturo Pola

Zaragoza

Perdió, sí, el Casademont Zaragoza ante el FC Barcelona (86-92). Vamos, lo esperado. Pero los aragoneses lo hicieron de una manera muy distinta y con una imagen muy mejorada que supo reconocer el Príncipe Felipe al final del partido en lo que sonó a una especie de reconciliación con su equipo. Los de Plaza jugaron una muy meritoria segunda parte, aunque acabaron muriendo en la orilla hasta la que les llevó su capitán, que volvió a ser el de la primera vuelta.

El Casademont empezó como un tiro. Yusta anotó los primeros cinco puntos incluido un triple que no fue más que un aviso de lo que estaba por venir. Después fueron Wright-Foreman y Bojan Dubljevic los que hicieron diana más allá del arco para poner un esperanzador 11-5. Aun así, no desesperó el Barcelona. Liderados por un gran Juani Marcos, un talentoso y prometedor base, los culés endosaron en un visto y no visto un 0-9 de parcial que comenzaba a torcer las cosas.

Sin embargo,Yusta volvió a abrir el grifo de los triples y Dubi pareció reconciliarse por primera vez esta temporada con su tiro y anotó dos más que levantaron al Felipe y dejaron al montenegrino con una mezcla de alivio y rabia que le sentó de perlas al pívot. Pero a base de individualidades solo es complicado ganar un partido y menos a un Barcelona que, aunque con bajas, sigue siendo un hueso. En él, todos aportaban ante un Casademont que se desangraba en defensa, lo que dejó en nada el aluvión de triples y provocó que los azulgranas se fueran con un tranquilizador 25-32 al final del primer cuarto.

Porque los catalanes sabían a la perfección que los zaragozanos no iban a poder aguantar ese ritmo de anotación ni esos porcentajes (casi un 60% en triples) y, aun así, dominaban casi a placer. A pesar del incansable esfuerzo del mejor Dubljevic de la temporada, los de Plaza no encontraban la manera de acercarse en el marcador. Y eso que la actitud y la intensidad mejoró en el tramo hasta el descanso, pero el Casademont no encontraba la manera. Tanto los jugadores como Plaza daban la sensación de estar algo perdidos en ese tramo.

Santi Yusta

Mientras, en el otro lado, se encendió Kevin Punter de tal forma que el 39-50 con el que se llegó al descanso no pareció ni tan malo porque, al menos, dejaba algo de ilusión de cara a la segunda parte. Pero, por aquel entonces, lo esperado. El Barcelona estaba siendo mejor equipo que el Casdademont y los aragoneses iban camino de encajar los 100 puntos de rigor. Nada nuevo bajo el sol.

Pero algo cambió tras el paso por vestuarios. Apareció la rasmia y, por fin, llegaron de su mano algunas buenas ideas que descolocaron por momentos a los catalanes. Santi Yusta jugó un tercer cuarto para enmarcar porque, además de anotar él, involucró a sus compañeros el capitán. Además, el por momentos olvidado Joaquín Rodríguez fue su perfecto escudero para comenzar la revolución.

Se llegó a poner a solo dos el Casademont mientras Punter era el único en los visitantes que encontraba la canasta. Aunque cuatro puntos de Shengelia daban algo de oxígeno a los culés (66-72). Pero el partido había cambiado y siguió apretando de lo lindo el equipo aragonés hasta que llegó el clímax. Un triplazo de Yusta, quién si no, incendió el Príncipe Felipe con un rugido a lo unísono entre el pabellón y el equipo. Lo que parecía imposible, se había logrado y el Casademont se puso por delante (73-72) después de un porrón de minutos por debajo.

Pero el sueño acabó. Entre que el Barcelona se puso el mono de trabajo y los de Plaza no pudieron mantener la lucidez tras el elogiable esfuerzo, los visitantes recobraron la iniciativa pronto y ya no la soltaron, aunque los aragoneses se mantuvieron un buen rato soplándoles en el cogote. Sin embargo, un triple de Parra y un 2+1 de Marcos acabó por sentenciar un duelo del que el Casademont no se llevó la victoria, pero quizá sí una lección más importante porque puede haber encontrado un camino.

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