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Casademont Zaragoza

Capitán general Trae Bell-Haynes en el Casademont Zaragoza

Tras la salida de Yusta, el canadiense debe asumir los galones en un equipo en el que va a ser el más veterano (cuarta temporada en Zaragoza) y contagiar a los nuevos de su compromiso para no repetir los errores del pasado

Bell-Haynes, en la pista auxiliar del Príncipe Felipe

Bell-Haynes, en la pista auxiliar del Príncipe Felipe / Laura Trives

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Arturo Pola

Arturo Pola

Zaragoza

La revolución del Casademont Zaragoza masculino ya está completada. Un giro total que se ha llevado por delante a más de media plantilla que a punto estuvo de conducir al club a Primera FEB y hasta siete fichajes que deben cambiar la cara de un equipo que lleva años jugando con fuego. Sin embargo, uno de los que apunta a ser capital en el nuevo proyecto con Gonzalo García de Vitoria a los mandos es uno de los que ya estaba. Porque, tras la salida de Santi Yusta, el que debe asumir los galones y el liderazgo en el Casademont es Trae Bell-Haynes.

De hecho, lo lógico sería que el canadiense fuera el próximo capitán del equipo. El base, junto a Miguel González, es el jugador que más tiempo lleva en la capital aragonesa. Bell-Haynes llegó en el verano de 2023 y desde entonces ha sido una de las pocas luces en unos años plagados de sombras. Resulta curioso que en un club en el que los cambios han sido constantes es en el que el jugador ha encontrado una estabilidad que nunca había tenido en su carrera. Tanto es así que en el Casademont va a empezar su cuarta temporada consecutiva siendo que antes nunca había enlazado ni dos campañas en el mismo equipo, cambiando de ubicación año tras año.

Y es que, desde su aterrizaje en Zaragoza, su implicación y su compromiso con el Casademont han sido máximos. La mejor muestra de ello es lo que sucedió la pasada campaña. Una lesión en su mano a finales del mes de enero parecía que le iba a dejar en el dique seco durante todo lo que quedaba de curso. Sin embargo, el canadiense realizó un esfuerzo mayúsculo para poder ayudar en las últimas jornadas a un equipo que iba a la deriva. Sin estar al 100%, el base volvió a las canchas en el tramo final y fue más que decisivo para que los aragoneses consiguieran la salvación.

Porque aunque la imagen para la historia fue la del triple de Spissu, sin los superlativos últimos segundos de Bell-Haynes en Lugo no hubiera podido llegar el certero lanzamiento de su compañero. Fue el canadiense el que, con un inverosímil triple a tabla y, sobre todo, con el rebote y asistencia tras su tiro libre fallado a propósito, obró verdaderamente el milagro.

El compromiso

Esa, conseguir la salvación, era la única manera de que su vínculo con el Casademont siguiera vigente, algo que Bell-Haynes deseaba con todas sus fuerzas, tal y como indicó en una entrevista en mayo a este diario. “No hay ningún deseo de estar fuera de aquí. Es una de las razones por las que quiero que este equipo se mantenga. Me encanta esta ciudad, me encanta este país, estoy intentando aprender español, va realmente mal, pero lo estoy intentando. Voy a ser jugador del Casademont Zaragoza el año que viene siempre que estemos en la ACB”, subrayaba por aquel entonces.

Con ese objetivo cumplido, esta temporada tiene que que ser en la que Bell-Haynes dé un paso más. Si las lesiones le respetan, volverá a ser capitán general en un equipo en el que tendrá dos nuevos compañeros (Guillem Vives y Sergi García) a los mandos del equipo. Jugadores complementarios al canadiense y que le permitirán dar rienda suelta a su explosividad. Dentro de la cancha, el base es una garantía. Tras el adiós de Santi Yusta, Bell-Haynes debe tomar un rol todavía más protagonista en el vestuario. Ya era uno de los hombres más veteranos y con más voz ahí dentro, ahora debe ser el faro y el que le explique a los nuevos el camino a seguir y, sobre todo, a no repetir los errores del pasado.

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