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Casademont Zaragoza

Miguel González y el resurgir del Casademont Zaragoza: "La salvación fue un milagro y hay que aprovechar esta oportunidad"

El alero vallisoletano arranca su cuarta temporada en el club rojillo con la lección aprendida del agónico final de la pasada campaña y dispuesto a asumir un rol de liderazgo en el vestuario

Reconocimiento médico en el primer día de pretemporada del Casademont Zaragoza

Rubén Ruiz

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Zaragoza

El Casademont Zaragoza ha dado formalmente el pistoletazo de salida a la pretemporada con los tradicionales reconocimientos médicos en el Hospital Universitario Quirónsalud Zaragoza. Entre la mezcla de caras nuevas y renovadas ilusiones, la figura de Miguel González emerge con un peso específico fundamental. A sus 27 años, el alero arranca la que será su cuarta campaña defendiendo la camiseta rojilla, convertido por antigüedad en uno de los auténticos 'veteranos' de un vestuario en reconstrucción. Tras un verano de descanso y preparación física, el jugador afronta el nuevo curso con la firme intención de dar un paso al frente colectivo e individual, dejando atrás las agonías del curso anterior.

"Un milagro que hay que aprovechar"

El dramático desenlace de la temporada pasada, resuelto in extremis en una última jornada agónica que mantuvo en vilo a toda la Marea Roja, sigue muy presente en el recuerdo, aunque Miguel González prefiere encuadrarlo como una enseñanza para no repetir errores. "Lo pensaba al terminar la temporada el año pasado, que esto hay que verlo como una oportunidad porque al final fue una especie de milagro", ha reflexionado el alero al ser preguntado por los momentos críticos que cerraron el año.

Para el vallisoletano, la permanencia debe suponer la piedra angular sobre la que edificar un proyecto mucho más sólido y ambicioso desde el primer entrenamiento: "Hay que aprovecharlo, sentar las bases desde cero e ir poco a poco, hacer bien el trabajo del día a día y poder ir consiguiendo objetivos para poder crecer y dejar el pasado atrás". La consigna en el pabellón Príncipe Felipe es inequívoca: evitar volver a sufrir.

La química de grupo

Una de las grandes claves de la planificación deportiva ha sido confeccionar un bloque con amplio rodaje en la competición nacional. El club ha priorizado perfiles consolidados que conozcan de primera mano la exigencia de la Liga Endesa, un aspecto que González valora muy positivamente. "Creo que es un buen equipo. El club ha fichado jugadores que ya tienen experiencia en la Liga, que eso es importante porque al final saben adónde se viene y cómo se juega aquí", ha analizado el jugador, consciente de que el reto inmediato será acelerar la integración de las incorporaciones.

En esa labor de cohesión, el alero asume un papel protagonista junto al núcleo de continuidad: "Al ser muchos nuevos, hay que formar esa química. Eso también es responsabilidad de los que llevamos aquí más tiempo; no somos muchos, pero conocemos el club y conocemos la ciudad. Queremos transmitirles a ellos lo que significa jugar para Zaragoza".

Justin Jaworski esta mañana en el reconocimiento médico.

Justin Jaworski, fichaje procedente del Bilbao Basket, esta mañana en el reconocimiento médico. / Casademont Zaragoza

Asimismo, González ratifica el respaldo absoluto de la plantilla a la continuidad de Gonzalo García de Vitoria al frente del banquillo. Tras tomar las riendas en un contexto de máxima tensión al cierre del curso anterior, la confianza en su método es total. "Aunque estuvo diez días con nosotros como primer entrenador en una situación bastante crítica, nos supo lanzar muy bien el mensaje que quería. Un año entero con él, ahora que puede sentar las bases de lo que va a ser el equipo, creo que va a ser muy positivo", ha aseverado el jugador rojillo.

El factor de competir sin Europa

Una de las particularidades más destacadas de este nuevo curso será la ausencia de competición europea, un escenario atípico para la entidad aragonesa que altera sustancialmente la dinámica de trabajo. Aunque a todo deportista le complace el ritmo ininterrumpido de partidos, Miguel González subraya la vertiente ventajosa que ofrece este calendario centrado exclusivamente en la Liga Endesa.

"Tienes muchos menos viajes, que al final eso desgasta bastante. Podremos preparar mucho mejor los partidos del fin de semana, empezando ya desde el lunes", ha argumentado. Pese a haber reconocido que "quizá lo que el jugador y el espectador quieren es ver más partidos", se ha mostrado pragmático ante la situación: "Este año va a tocar así y hay que aprovecharlo porque también tiene sus cosas positivas".

Dar el salto definitivo y liderar

En el plano individual, González afronta su cuarto año en la capital aragonesa con la determinación de dar ese salto cualitativo en su juego que sintió pendiente en la campaña anterior. "Siempre he querido dar un pasito más adelante cada año. Creo que el año pasado no lo llegué a hacer, o bajo mi opinión creo que pude dar mucho más", ha admitido con autocrítica.

Por ello, el exterior no elude la responsabilidad que conlleva ser una de las voces autorizadas de la caseta: "Me planteo este año para dar ese paso definitivo. Como 'veterano' del equipo, aunque tenga 27 años, intentaré liderar al equipo en alguna faceta. Liderar se puede hacer en muchas cosas, así que buscaré la que pueda ser la mía".

Devolver a Zaragoza a la élite

Cuestionado sobre si el Casademont Zaragoza puede aspirar a romper pronósticos en una liga competitiva y pelear por puestos de 'Top-8' o playoffs frente a los grandes transatlánticos del baloncesto español, Miguel González exhibe una ambición prudente pero clara. El potencial social e institucional de la ciudad exige mirar hacia arriba aunque con los pies en la tierra.

"El club tiene que aspirar a eso. Una ciudad como Zaragoza, de las más grandes de España y con mucha población, tiene que aspirar a estar arriba no solo en baloncesto, sino en todos los deportes", ha señalado. No obstante, ha advertido contra las precipitaciones: "Tampoco se puede dar un paso gigante y darte de bruces. Hay que hacerlo poco a poco. Seguro que igual este año no, pero de aquí a cinco años podemos ver a Zaragoza luchando con los mejores".

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