Un nuevo conflicto entre vecinos ha llegado a Twitter y los usuarios no se han hecho esperar. Los carteles anónimos entre residentes de un mismo edificio se están volviendo virales en redes sociales, por sus divertidos comentarios o las extrañas situaciones que denuncian.

Algunas historias son más misteriosas que otras y dan incluso para varias entregas. Fue el caso de una comunidad de vecinos de Zaragoza, en la que desapareció un paquete de Correos. El propietario denunció en un cartel los hechos, exigiendo que se le devolviera.

Logró su cometido, pero no cómo esperaba, pues en un segundo cartel informó de que solo había recuperado la mitad de los artículos.

Otros carteles no guardan misterio alguno, pero el sarcasmo con el que se escriben es motivo de risas y comentarios en las redes sociales. Ocurrió hace poco en Tarazona, por algo tan simple como dejar la puerta del portal abierta. Un descuido que a todo el mundo le ha pasado alguna vez, pero que en este edificio no sentó especialmente bien.

En este nuevo lío entre vecinos la polémica va por lado. No se trata de robos ni de un mal uso de los espacios comunes. Pues ocurre precisamente en el interior de la vivienda del 'denunciado'.

En todas las comunidades de vecinos hay residentes que tocan algún instrumento, cantan, organizan fiestas o, como en este caso, hacen deporte. El hecho de que estas actividades acaben o no en las redes sociales depende de la tolerancia del resto de miembros de la comunidad. O de su nivel de molestia.

Un hombre hace ejercicio con una pesa tirado en el suelo PIXABAY

Cuando hacer deporte se convierte en un problema

El protagonista de esta publicación pensó que sería buena idea montar un gimnasio dentro de casa, y quizá no era consciente de que las paredes de su vivienda no eran lo suficientemente gruesas como para aislar el ruido. O quien sabe, igual sencillamente no le importaba interrumpir el descanso de los demás.

Los sucesivos golpes de los "utensilios" de ejercicio terminó por irritar a todos sus vecinos, que colocaron un cartel en el que le pedían que pusiera "una manta en el suelo" o que dejara caer las cosas "en algún otro sitio". No sabemos que querían decir con esto último, o si tenía un doble sentido. Pero el enfado es más que evidente.