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"Se puede y conviene": este es el producto que debería estar prohibido para los niños, según un nutricionista:

Un experto desaconseja su consumo en los menores de edad por sus implicaciones para la salud

Archivo - Gente comprando en un supermercado

Archivo - Gente comprando en un supermercado / Europa Press

La alimentación cada vez goza de una importancia mayor en el debate público y en el seno de los hogares. Y no es para menos, porque la incidencia que tiene en la salud es crucial para el bienestar y las probabilidades de desarrollar enfermedades como la diabetes, infartos o algunos tipos de cáncer.

Es por ese motivo que los expertos insisten en seguir una alimentación saludable para no solopara vivir más años, sino también para ganar en calidad de vida. En este terreno, el consenso científico suele ser bastante claro en los pilares básicos, que no suelen encontrar demasiada resistencia social, aunque en otros en ocasiones sí chocan con las contumbres arraigadas entre la población.

No es el caso de este producto de fácil acceso que rescata el nutricionista Julio Basulto. A través de su perfil oficial de X (antes Twitter), Basulto se muestra tajante en su opinión, fundamentada en literatura científica, sobre qué se debería hacer con el consumo de un artículo muy común en bares, restaurantes y supermercados.

"Se puede (y conviene prohibir)"

"Se puede (y conviene) prohibir la venta de bebidas energéticas a menores de edad", afirmaba con rotundidad en una publicación en la citada red social. En la entrada de su blog desarrolla en profundidad esta aseveración para comprender el motivo.

"El consumo de bebidas energéticas, incluso poco frecuente, se asoció con varios indicadores negativos para la salud. La notificación de varios comportamientos que comprometen la salud aumentó con la frecuencia del consumo de bebidas energéticas".

Para ello se apoya en una investigación publicada por la doctora Maija Puupponen, de la Universidad de Jyväskylä, en Finlandia, que también insiste en que "se debe evaluar rigurosamente la comercialización de estas bebidas en plataformas populares entre los adolescentes (por ejemplo, las redes sociales)". Un modelo, según sus palabras, sería la legislación desarrollada en Letonia y Lituania, donde está prohibida la venta de este tipo de bebidas a menores de 18 años.

"Pero que nadie crea que los problemas de estas bebidas solo se ciernen sobre los menores de edad", añade Basulto. "Otra investigación recién salida del horno, la de la doctora Carmela Protano (Università degli Studi di Roma «La Sapienza») se ha centrado en estudiantes de pregrado, cuya edad media ronda los 20 años. Además de constatar que consumen estas bebidas el 42,9 % de dichos estudiantes, añaden que los efectos adversos más frecuentes son la alteración del sueño y el aumento de la frecuencia cardíaca o de la presión arterial, y que el consumo de estas bebidas se asocia frecuentemente con el consumo de alcohol y el tabaquismo", finaliza.

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