El Casademont Zaragoza ya está en Rusia, donde ha ido a buscar el primer título europeo de su historia. Es el gran objetivo del club, es la ambición de la plantilla, es la ilusión de toda la ciudad. Tres partidos le separan de la gloria, el primero este miércoles frente al anfitrión, el Nizhny Novgorod (18.00). Si gana jugará el viernes frente al vencedor del Nymburk-Pinar Karsikaya y, si también supera este obstáculo, el domingo peleará por el título. Es la semana más esperada, también la más importante. En juego está el sueño de la entidad aragonesa en su segundo intento consecutivo.

El conjunto aragonés viajó este lunes desde la capital aragonesa en un vuelo chárter que compartió con los otros dos equipos españoles, San Pablo Burgos, vigente campeón, y Lenovo Tenerife. Ambos van por el otro lado del cuadro, por lo que el Casademont solo se enfrentaría a uno de ellos en una hipotética final. El vuelo duró unas seis horas, con parada en la República Checa para repostar, y a la llegada a Rusia la expedición se sometió a nuevas pruebas PCR y llevó a cabo la sesión oficial de fotos. Además, hubo una reunión oficial con la organización para pulir otros detalles del duelo que abrirá mañana esta final a ocho.

Luis Casimiro desplazó a 14 jugadores, pues a los 13 de la primera plantilla se sumó el canterano Pavle Stosic. El técnico ofrecerá hoy la rueda de prensa oficial junto a los otros tres entrenadores que también disputan su encuentro el miércoles y equipo se entrenará después en el Nagorny, escenario de la final a ocho. Casimiro tendrá que hacer dos descartes para el duelo de cuartos de final del miércoles, y para los sucesivos que pueda jugar. En la Champions es preceptivo contar con cinco jugadores de formación local en la convocatoria.

El Casademont parte hacia Rusia JAIME GALINDO

El Casademont Zaragoza sueña con el éxito. El deportivo, inscribir su nombre en la historia, y el económico, porque hay un millón de euros para el ganador. Es la segunda participación del equipo en la Champions y la segunda final a ocho en la que toma parte. La temporada pasada porque la pandemia lo paró todo y pospuso el final, obligando a cambiar el formato. Habitualmente se jugaba una final a cuatro, pero las circunstancias obligaron a juntar a los ocho finalistas. El Casademont ganó bien al Tenerife pero cayó en semifinales ante el entonces anfitrión, el AEK de Atenas, y perdió también con el Dijon el partido por el tercer puesto.

Apenas unos meses después (la anterior se jugó en octubre), el Casademont tiene una nueva oportunidad. Ha llegado hasta aquí como primer clasificado en la primera fase de grupos y como segundo en los playoffs, compitiendo bien, superando momentos de dificultad pero sin pasar apuros, ganando cuando debía. El Casademont ha jugado doce partidos hasta ahora y ha ganado nueve de ellos, cayendo únicamente en tres. Curiosamente dos de ellos fueron frente al Nizhny Novgorod en la primera fase y los dos acabaron con triunfo aragonés. El objetivo ahora es alcanzar los quince partidos y las doce victorias, lo que supondría levantar el título.

El camino

Todos los protagonistas hablan del título. Nadie se considera favorito, ni hablar, pero todos confían en sus opciones, sueñan con el éxito final. El Casademont llega reforzado por sus dos últimas semanas de competición, en las que ha mejorado súbitamente para alcanzar el que parece su mejor estado de forma de toda la temporada. El juego y los resultados de los últimos partidos, incluida la derrota frente al líder, le refuerzan para pensar que todo es posible, que sabe cómo llegar, aunque ha de ser consciente de que le espera un duro camino para hacerlo a pesar de que el sorteo fue benevolente.

El Burgos ha tenido problemas durante el año pero defiende su corona y el Lenovo Tenerife es tercero de la Liga Endesa. Los tres partieron ayer desde Zaragoza rumbo a Rusia para vivir la semana más esperada del año, la más bonita, la más ilusionante. Los tres quieren volver el lunes que viene.