Así como la kriptonita anula a Superman, el San Pablo Burgos tiene el antídoto para reducir al Casademont hasta dejarlo muy lejos de lo que es. Sucedió en el partido de presentación y se repitió anoche ya en encuentro oficial (54-75). El conjunto castellano dejó en casi nada al aragonés, que ofreció una versión muy distante de las dos primeras jornadas. Seguramente ni el Casademont es un equipo de cien puntos por jornada, como hasta ahora, ni desde luego es (o no puede ser) uno de 54 puntos por partido. La cuestión es que el conjunto de Ponsarnau continúe trabajando para encontrar su propio camino.

El Casademont se quedó sin puntos. O el San Pablo Burgos le dejó sin ellos. La defensa planteada por Zan Tabak se convirtió en una maraña en la que se enredó una y otra vez el conjunto aragonés, que no encontró a sus interiores, ni el acierto exterior, ni nada de nada. Tan solo pudo hacer 14 puntos en el primer cuarto y aún menos, 10, en el segundo. Cifras muy bajas en cualquier caso y muy lejos de lo que había exhibido el conjunto aragonés en sus primeros partidos. Los problemas ofensivos arrastraron al equipo aragonés, que empezó a tener también dificultades en defensa permitiendo algunas acciones sencillas que dieron aire a un Burgos que tampoco fue un prodigio de anotación (19 y 16 puntos en los primeros cuartos)

El caso es que el Casademont parecía haber encontrado el camino al principio, con unos momentos de inspiración de Okoye, pero cuando todo empezaba a fluir la salida de Sipahi cortó de raíz el momento del equipo. El base turco, jugando de base en esta ocasión, se jugó de manera individual y equivocada varias acciones consecutivas que desordenaron al Casademont y le obligaron a volver a buscarse. No se encontró ya en toda la primera parte (24-35).

Más de lo mismo

La segunda no comenzó mejor. El Casademont seguía desesperándose por momentos, a cada fallo, con cada balón perdido, con cada ataque imposible, en cada defensa corta. Era la noche del no para el equipo aragonés. Ni entraban los tiros, ni llegaban los rebotes, ni valían las recuperaciones ni nada de nada. El Casademont solo había hecho una canasta en los primeros cinco minutos del tercer cuarto y la diferencia ya llegaba a los veinte puntos (26-46). Entonces salió Aleix Font, porque Ponsarnau acabó probando todo lo que tenía en el banquillo.

El escolta anotó dos triples y provocó una falta en ataque que levantaron al equipo y a la grada. Durante unos minutos el pabellón rugió como en las grandes tardes, los jugadores creyeron, pusieron todo el corazón, se emplearon en defensa y comenzaron a recortar. El equipo redujo la distancia al final del tercer parcial (39-51) y siguió creyendo en el último. La remontada sería a partir de la defensa o no sería y ahí se aplicó a fondo el equipo aragonés. El milagro llegó hasta los seis puntos de diferencia (45-51). Otro pequeño parcial del Burgos, que tampoco estuvo especialmente excelso en ataque pero sí más acertado, finiquitó definitivamente el partido antes del final.

El Casademont no pudo encontrar a sus interiores, tan solo Hlinason apareció un poco al final, no tuvo lanzamiento exterior (4 triples, la mitad de ellos en el tercer cuarto, por los 10 del rival), perdió claramente la batalla del rebote (29-46). El equipo de Ponsarnau tiene en el San Pablo Burgos a su antídoto, el rival que mejor ha sabido leer sus carencias para desmontar su juego. Así rompió su racha el equipo aragonés tras un estupendo inicio de temporada. Ahora tiene una semana entera para seguir trabajando y encontrar una versión estable de sí mismo.

FICHA TÉCNICA

Casademont Zaragoza: San Miguel (7), Mobley (4), Okoye (9), Vanwijn (9), Hlinason (5) -cinco inicial-, McLean, Radoncic (12), Waczynski (2), Font (6), Sipahi y Javi García.

Hereda San Pablo Burgos: Nikolic (11), Benite (18), Rabaseda (2), Braimoh (7), Kravic (6) -cinco inicial-, Queeley, Kullamaee (2), Dani Díez (12), McGee (15) y Zack (2).

Parciales: 14-19, 10-16, 15-16, 15-24.

Árbitros: Pérez Pérez, Araña e Iyan González. 

Eliminados: No hubo.




Incidencias: 3.480 espectadores en el pabellón Príncipe Felipe.