CASADEMONT ZARAGOZA

A vueltas con el base

El Casademont Zaragoza está teniendo problemas con sus directores de juego. El bajo rendimiento de Sipahi le ha dejado casi sin minutos y al equipo, más cojo en el ‘uno’

Sipahi, defendido por Hermansson en el partido del sábado.

Sipahi, defendido por Hermansson en el partido del sábado. / ÁNGEL DE CASTRO

R. Machín

Por segunda temporada consecutiva el Casademont Zaragoza está teniendo problemas con el base. La desgraciada lesión de Omar Cook en el partido de presentación trastocó por completo la idea inicial con el norteamericano, con San Miguel y Javi García para repartirse los minutos y galones en el puesto. El club reaccionó rápido contratando temporalmente a Kenan Sipahi, pero el turco no está siendo de momento la solución que necesitaba el equipo. En el momento decisivo contra el Valencia, Ponsarnau optó por sentar a sus tres bases, San Miguel, Sipahi y García, y poner a Mobley en esa función. Demostración inequívoca de que ahí hay un problema.

El rendimiento de Sipahi en los dos últimos partidos ha resultado especialmente decepcionante. Frente al San Pablo Burgos pecó por exceso y, contra el Valencia, por defecto. Ante los primeros jugó poco más de cuatro minutos en los que se jugó, sin criterio y sin ningún acierto, todas las acciones que pasaron por sus manos y frente a los segundos apenas superó los seis minutos de juego en los que casi no se le vio. En la segunda parte no pisó el parquet.

Ponsarnau fue alternando a San Miguel y García en el puesto de base hasta que, en los últimos minutos, optó por poner a Mobley y poder juntar así en la pista al escolta, a Okoye y a Waczynski en busca de los puntos que no llegaban. Porque Sipahi acentúa uno de los problemas que tiene el Casademont en el puesto de base y es la falta de puntos. El turco no es un gran tirador, San Miguel tampoco se caracteriza por eso y Javi García, que es el único que podría hacerlo (como sucedió en Bilbao) es, de momento, el que menos minutos está teniendo.

Frente al Valencia los tres bases lanzaron nueve veces, cinco por dentro del arco y cuatro más allá del 6,75. Anotaron cinco puntos, tres San Miguel, con un triple, y dos Javi García. Tampoco se prodigaron en asistencias, un apartado en el que el equipo también ha caído en los últimos partidos, fruto de los problemas ofensivos que padece.

Así que la anotación del equipo aragonés depende básicamente de Mobley y Okoye, con un Waczynski que se está quedando con una participación de quince minutos y unos interiores con muchos problemas por dentro y que tampoco abren el campo tirando de tres. Por ahí llega el atasco del equipo aragonés, que ha tenido unos porcentajes de acierto muy bajos en los dos últimos partidos en tiros de campo. En ambos encuentros solo ha sido capaz de anotar cuatro triples en cada uno.

Sin amenaza

También le ha faltado al conjunto aragonés un poco más de movimiento de balón. Los ataques son cada vez menos elaborados, con mucho bote y buscando al tirador aunque no se le haya generado el espacio. Sin esa circulación y sin una amenaza real por fuera con esos porcentajes tan bajos, el trabajo defensivo del rival es mucho más sencillo y las probabilidades de victoria del Casademont, mucho menores. Los problemas ofensivos tapan la buena defensa que está haciendo durante muchos minutos el equipo de Ponsarnau, porque no le sirve para ganar los partidos.

Son solo cuatro partidos de Liga los disputados hasta la fecha y el Casademont aún debe tomar poso y encontrar su propio camino, pero está claro que el equipo debe mejorar su producción ofensiva con un juego más fluido, más parecido al de las dos primeras jornadas. Y para eso es fundamental que los bases tengan un papel más significativo en el equipo.