El Casademont Zaragoza rompió su mala racha en la ACB con una victoria ante el equipo revelación, el Breogán (79-75), aunque con mucho sufrimiento y sobreponiéndose a muchos problemas. El conjunto aragonés enseñó una cara distinta a la de partidos anteriores, dominó desde el principio a partir de su defensa, no aprovechó para noquear definitivamente a su rival cuando estaba groggy, se puso 16 puntos arriba cuando mejor estaba su oponente y casi pierde en un final de infarto. La aparición providencial de San Miguel, una defensa de Hlinason y un rebote de Waczynski cerraron el partido.

Jaume Ponsarnau no pudo contar finalmente con McLean, y aún no sabe cuándo volverá, lo que puso todos los focos sobre Hlinason. El islandés se agigantó por momentos, supo jugar sin hacer apenas faltas en la primera parte, puso 5 tapones como si tal cosa y resultó providencial al final. El técnico también puso a Vilá y, en algunas fases, a sus dos cuatros juntos. Por fuera Okoye se puso el traje de anotador y se fue hasta los 22 puntos para ser el más destacado del equipo. Vanwijn dio un paso al frente, al menos en el plano ofensivo, y San Miguel ejerció de líder cuando se le necesitaba.

El Casademnt Zaragoza sufrió mucho más de lo necesario. Pudo haber ganado antes, mucho antes, cuando el Breogán no conseguía ver el aro. El equipo gallego parecía una sombra de sí mismo. Al descanso solo llevaba 21 puntos, 7 en el segundo cuarto, con solo un tiro de dos y un triple anotados en todo el periodo. Pero las rachas negativas de juego y resultados como la que atravesaba el Casademont pesan más de lo que parece. El equipo que se acostumbra a perder, y por diferencias importantes, duda más y al conjunto de Ponsarnau le faltó solidez para hacer más sangre.

El equipo ganaba por 13 puntos al descanso, mucho si se miraba la racha de cada uno, poco si se tenía en cuenta lo sucedido en el partido. En el segundo tiempo el Breogán mejoró (era imposible que no lo hiciera) y encontró mucho mejor su juego, a sus tiradores, que tuvieron mucho más acierto. Por supuesto Musa, pero también Bell-Haynes, que se puso las botas. En el tercer cuarto el Casademont pudo mantener las distancias, pero en el último la iniciativa ya era visitante. El equipo aragonés acumuló su máxima renta, 16 puntos, al inicio del tramo decisivo, pero el rival consiguió darle la vuelta (68-69) a base de triples. Era un momento crítico del partido y más para un equipo como el Casademont, aún sin hacer, con tantas dudas.

Pero el equipo respondió bien. Con 70-71 y 1.38 por jugarse, Bell-Haynes cometió antideportiva sobre Rodrigo San Miguel. El base anotó los dos tiros libres y, acto seguido, un triple que devolvieron la iniciativa y la fe al equipo. Con 70-76, el zaragozano provocó otra pérdida del equipo rival, pero al Casademont le costó, de nuevo, cerrar el partido. El Breogán volvió a ponerlo en un puño (76-75) para entrar en el último minuto.

Ahí fue providencial Hlinason con una última acción defensiva y, en última instancia, Wacynski con un rebote providencial. Los gallegos reclamaron falta sobre Musa, pero los colegiados la señalaron sobre el polaco, que no falló desde el tiro libre para alivio de un pabellón que vio ganar de nuevo a su equipo varias semanas después. Con sufrimiento pero con una fe inquebrantable, el Casademont Zaragoza se deshizo de su imagen de equipo derrotado y volvió a levantar los brazos.

FICHA TÉCNICA

Casademont Zaragoza: San Miguel (10), Mobley (10), Okoye (22), Vanwijn (12), Hlinason (9) -cinco inicial-, Radoncic (3), Vilà (6), Waczynski (4), Font y Sipahi (3).

Río Breogán: Bell-Haynes (21), Sergi Quintela (2), Musa (14), Lukovic (6), Mahalbasic (8) -cinco inicial-, Kacinas (7), Kalinoski (8), Sakho (4), Erik Quintela y Cruz (5).

Parciales: 14-14, 20-7, 25-25, 20-29.

Árbitros: Peruga, Oyón y Olivares. 

Eliminados: Hlinason (min. 40).

Incidencias: 5.127 espectadores en el pabellón Príncipe Felipe.