Jaume Ponsarnau está al borde del abismo. La grada del Príncipe Felipe le sentenció ayer gritándole «¡vete ya!» y el Casademont Zaragoza tiene claro que debe hacer algo porque el equipo se está desangrando a marchas forzadas camino de la LEB Oro. El técnico aseguró tras el partido que no va a presentar su dimisión, que se ve capacitado para sacar la situación adelante y que un cambio en el banquillo no garantiza nada, aunque también que entendería una decisión del club en ese sentido. El Casademont optó por darle más tiempo para trabajar aprovechando las ventanas FIBA pero ahora va a tener que intervenir. Aunque a estas alturas solo un nuevo entrenador parece no ser suficiente.

El nuevo director deportivo, Toni Muedra, estableció un margen de dos o tres partidos para comprobar la reacción del equipo y esta no solo no ha llegado, sino que la situación empieza a ser límite. El conjunto aragonés solo cuenta con ocho victorias, ha perdido ya 15 partidos y ve la amenaza del descenso cada vez más cerca. Mientras todos sus rivales de la zona baja dan la sensación de tener un plan, de ir mejorando, de buscar una salida, el Casademont se hunde cada día un poco más.

Jaume Ponsarnau lo resumió tras el partido de ayer. «El Casademont es un firme candidato al descenso. De eso se tiene que dar cuenta todo el mundo. El club sabe de la dificultad de la situación y no vamos a una. No sé qué decisión tomarán pero la consecuencia tiene que ser ir juntos», señaló el técnico, que también apuntó a la dificultad de reforzar el equipo. «Difícilmente podemos fichar a jugadores que tengan el temple de llevar una situación adversa como esta, con el público que pita al primer mate que te hacen y cuando el aro se nos está haciendo cada vez más pequeño».

Ponsarnau no se va a marchar. «La figura del entrenador es una figura débil en todas las realidades y solo tiene una fuerza, que es su contrato. Siempre que no se pueda construir un proyecto con confianza, salen las cosas mal. Es difícil construir un proyecto en l que la gente se positivice si en los momentos malos no vamos juntos», apuntó. Si el club quiere dar un cambio de timón tendrá que romper el año de contrato que le queda al preparador catalán.

La realidad

La figura de Ponsarnau está cada vez más desgastada. Hace días que el club se ha planteado su relevo, pero no ha terminado de dar el paso. Además de los numerosos cambios en la plantilla, algunos por lesiones y otros por rendimiento, la única variación que ha hecho la entidad ha sido la del director deportivo. Ahora tendrá que volver a mover piezas si quiere enderezar una situación que ya ha dejado torcerse demasiado.

Ponsarnau aseguró que se ve capacitado para sacar al equipo adelante. «Creo que puedo llevar esto», dijo, e insistió una y otra vez en la importancia de ir «todos juntos». «Tenemos que prepararnos para asumir el objetivo y para eso lo primero es identificarlo», explicó. «Hay una realidad que el club me dejó muy clara, que no se planteaban hacer cambios y creer en lo que teníamos y sacar lo máximo. Hay cosas que no funcionan y jugadores que no arrancan. Aquí hay una realidad que tenemos que ser conscientes y es que el mercado no da siempre opciones apetecibles para que una realidad como la nuestra pueda luchar. Este club siempre ha estado dispuesto», añadió.

El técnico también dudó de la efectividad de un cambio en el banquillo. «Este es un equipo con una capacidad de aprendizaje que ha sido una de las dificultades que hemos tenido. Traer otro entrenador quizás pueda ver el efecto champán pero también es volver a reconstruir y este equipo ya se ha reconstruido demasiadas veces. Es cierto que en muchas ocasiones sirve el camino del entrenador. Estamos capacitados para salir de esto pero todos juntos no vamos a salir si no vamos juntos. Eso se tiene que entender».