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El Periódico de Aragón

CASADEMONT ZARAGOZA

El factor Mekowulu

El pívot ha sido el refuerzo más sólido del Casademont en el final de la temporada. Con 5,9 rebotes y 12,3 de valoración es el más destacado del equipo en esos apartados

Mekowulu celebra una acción en el partido frente al Andorra. JAIME GALINDO

Como Ciorciari y Petruska al principio, como Ennis y Bjelica no hace tanto, el Casademont Zaragoza tuvo que echar mano a última hora de un base y un pívot para intentar enderezar el rumbo del equipo. El impacto de Ferrari fue muy evidente, provocando un cambio inmediato tanto en el juego como en el ánimo y el espíritu del equipo, que se elevó al ritmo del base y encontró el camino hacia las victorias. Pero el fichaje más consistente de todos los que se han incorporado al Casademont en la recta final de la temporada ha sido Christian Mekowulu. 

El pívot llegó para insuflar algo de músculo a un conjunto que había sufrido todo el curso en las posiciones interiores y ha conseguido paliar en parte esa falta de físico de la que adolecía la plantilla. Ocho partidos le han bastado para liderar al Casademont en dos apartados estadísticos importantes, rebotes y valoración. Con 21 minutos de promedio por jornada, se marcha de la capital aragonesa con 9,5 puntos, 5,9 rebotes y 12,3 de valoración, unos números más que aceptables para un debutante en la Liga Endesa.

Unos guarismos muy similares a los que el nigeriano de 27 años había firmado en el Banco di Sardegna Sassari, con el que disputó 19 partidos con 9.6 puntos y 6.4 rebotes, en los 25 minutos disputados de promedio en la Lega italiana. Tanto sus actuaciones como su buen trabajo diario han dejado muy buena impresión dentro del club, pero la continuidad del jugador, que firmó hasta final de temporada, dependerá, entre otras cosas, de la configuración de plantilla que ideen Toni Muedra y el nuevo entrenador que está todavía por confirmar. 

Pero lo que es indudable ha sido el rendimiento y la ayuda que ha supuesto Mekowulu en el Casademont. Un fichaje que ha sido un refuerzo de verdad, de los que mejoran a un equipo nada más aterrizar. Empezó a sumar nada más llegar, aunque debutó en el partido de Sevilla en el que el equipo de Dragan Sakota perdió contra el entonces colista Betis. En solo tres de sus ocho partidos, entre ellos los dos primeros, se quedó por debajo de la decena de créditos de valoración. Su mejor actuación fue en la sorprendente y a la postre decisiva victoria frente al Barcelona, cuando anotó 17 puntos y capturó 7 rebotes para 21 de valoración. En Murcia también destacó con 13 puntos, 8 rebotes y 18 de valoración.

Los problemas

El puesto de pívot ha sido uno de los problemas del Casademont Zaragoza esta temporada. El club apostó por un cinco pequeño, como ya había hecho al final de la pasada temporada, pero ni McLean primero ni Thompson después han terminado de encajar por diferentes motivos. En el caso del primero, ya no pudo ofrecer el nivel físico que requería ser un pívot pequeño en una competición como la ACB y, además, sufrió una lesión que le mantuvo varias semanas fuera. Thompson, que nunca ha sido un cinco, llegó fuera de forma y después ha estado más cómodo en la media distancia que cerca del aro. La última reconfiguración de la plantilla, con la exclusión de Vanwijn para incluir a Ferrari, le llevó de nuevo al cuatro, donde tampoco ha brillado especialmente.

Mientras, Triggvy Hlinason ha continuado dando muestras de su potencial y capacidades pero, como le ha sucedido hasta ahora con entrenadores de todo tipo, ningún técnico ha terminado de confiarle a él la titularidad en el cinco. Así que el Casademont tuvo que buscar en el mercado hasta el final. Encontró a Mekowulu que, de entrada, era ya algo diferente a lo que tenía y a lo que había tenido en ese puesto. Sin ser un gigante (2,05 es su estatura oficial), al menos sí tenía una energía y una capacidad atlética con la que no contaban sus predecesores. Así, su ayuda cargando el rebote e imponiéndose por dentro ha sido muy importante para el equipo.

De los cuatro movimientos de Toni Muedra para salvar al equipo, el de Mekowulu ha quedado como el más consistente. Sakota ha dejado algunas decisiones difíciles de entender, Kilpatrick no estaba en su mejor momento y no ha sido un anotador fiable, Ferrari fue el revolucionario que encendió la chispa sin que luego supieran acomodarle en un rol determinado y Mekowulu ha sido la pieza que, de manera silenciosa, sin llamar especialmente la atención, se ha ido haciendo sólido en el equipo. 

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