Casademont Zaragoza
El análisis de la plantilla del Casademont Zaragoza: las mejores y las peores hasta el parón
Las 12 jugadoras han tenido rendimientos dispares y la regularidad es la cuenta pendiente del equipo

Las jugadoras del Casademont, con Gueye en el medio, bailando durante la celebración de la Supercopa / Jaime Galindo

Mucho se habló sobre la plantilla que había conseguido reunir el Casademont Zaragoza femenino. Para muchos, incluso el propio Carlos Cantero llegó a insinuarlo, la mejor en la corta historia de la sección. Tras los dos primeros meses de competición y aprovechando el parón internacional, es un buen momento para analizar el rendimiento, dispar, de las 12 jugadoras del equipo aragonés.
Posición por posición, la de base es la posición mejor cubierta del Casademont. A Mariona Ortiz no la vamos a descubrir ahora. La capitana sigue tirando del carro y suele aparecer cuando más lo necesitan las suyas. El mejor ejemplo fue la vuelta de la fase previa de la Euroliga, cuando la catalana se echó el equipo a la espalda y fue la gran artífice de la remontada. Su visión de juego y su claridad de ideas son un bien escaso en el equipo, pero Mariona ya no es una niña y se tiene que dosificar. Es imprescindible, pero sus altibajos físicos hacen que no pueda llegar a todo y en algunos partidos se le ha echado de menos.
Al puesto de base ha llegado Carla Leite, pero siendo dos grandísimas jugadoras, sus características son muy diferentes. A la francesa hay que agradecerle su predisposición por quedarse sin vacaciones y llegar a Zaragoza nada más acabar la WNBA. Durante sus primeros partidos en el Casademont, Leite ha demostrado por qué se habla maravillas de ella. Eso sí, no lo ha hecho con la regularidad esperada ni ha sido tan dominante por el momento. Todo indica que será cuestión de tiempo. Sus puntos, su valentía y su caos son necesarios en un equipo al que, quizá, le falta personalidad.
La rotación
La que parecía que se iba a quedar sin hueco en la rotación era Laia Flores. La catalana siempre ha tenido un rol claro en el equipo. Dar descansos a Mariona y elevar la intensidad defensiva. Aunque le cuesta hacer jugar al equipo, Flores lo compensa con su entrega y energía y, dentro de sus posibilidades, ha cuajado un buen arranque. De hecho, Cantero la felicitó hace pocos días y la está premiando con muchos más minutos de los que se podía pensar al inicio de curso.
La que comenzó desatada la temporada fue Helena Pueyo. MVP de la Supercopa, la talentosa española protagonizó exhibición tras exhibición para confirmarse como la líder silenciosa del Casademont. Desde entonces, Pueyo ha ido cuajando buenos partidos con alguna otra actuación más tímida. Su objetivo, confesado por ella misma, es encontrar la regularidad durante el curso.
No está siendo el año de Helena Oma. La catalana no ha vuelto a ser la misma tras su grave lesión de rodilla y ha visto como Cantero, a pesar de su confianza en ella, la ha dejado prácticamente fuera de la rotación. En los pocos minutos que ha jugado, tampoco ha brillado.
Sin duda, el fichaje más decepcionante hasta ahora ha sido el de Veronika Vorackova. Casi nada se ha visto en Zaragoza de la campeona de la Euroliga con el Praga. Sin confianza y sin sensaciones, su actitud fría tampoco le está ayudando. No obstante, Vorackova ha dejado pinceladas de la calidad que atesora y lo lógico es que vaya a más.
En el apartado de fichajes, la que está rindiendo por encima de lo que se esperaba es Ornella Bankolé. El imponente físico de la francesa está causando sensación y la alero ha dejado momentos para el recuerdo. Excelente jugadora, y muy valiente, que ha dado un salto de calidad a la segunda unidad del equipo.
Desde el banquillo está partiendo siempre Mawuli y a la japonesa le está costando adaptarse a su cambio de rol. Algo perdida durante los primeros partidos y no favorecida por tener que jugar muchos minutos de 4, despertó de su letargo en Turquía ante el Mersin y está dejando actuaciones esperanzadoras que indican que está recuperada para la causa, aunque sea con un papel más secundario.
Y es que de ala-pívot, Fingall es indiscutible. Aunque no está destacando en una de sus mejores facetas, el tiro de tres, la americana es un seguro de vida. Produce siempre esté más o menos acertada, carga bien el rebote y en defensa es una jugadora dura. Su incorporación fue un gran acierto.
Por dentro, Aminata Gueye ha mostrado dos caras. La francesa tiene un físico y grandes fundamentos que le permiten anotar con extrema facilidad. Además, está demostrando que tiene muy buena mano. Eso sí, Gueye no es buena defensora. Igual que ve canasta con facilidad, también lo hacen sus rivales y esa debilidad le ha costado en muchas ocasiones el cambio y no jugar demasiados minutos.
Hempe, por su parte, comenzó inspiradísima la temporada. Fue clave en la Supercopa y en muchos partidos fue la máxima anotadora. Sin embargo, la pívot ha ido de más a menos y unas molestias físicas le han impedido rendir el último mes a su mejor nivel.
Por último, Nerea Hermosa volvió a las pistas hace solo unas semanas tras recuperarse de su lesión de rodilla. De momento, lógicamente, ha jugado muy poco y está por ver qué hueco le tiene reservado Cantero en la rotación del Casademont Zaragoza.
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