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CASADEMONT ZARAGOZA

Los problemas de la cantera del Casademont Zaragoza: "Los equipos no saben dónde entrenarán la semana que viene"

Matías Lescano y Carlos Iglesias, coordinadores de la base, explican las dificultades con las que se encuentran por la falta de instalaciones

Los equipos cadete y juvenil femeninos del Casademont Zaragoza.

Los equipos cadete y juvenil femeninos del Casademont Zaragoza. / MIGUEL ÁNGEL GRACIA

Zaragoza

El Casademont Zaragoza es el club de referencia del baloncesto aragonés, con dos equipos de élite, masculino y femenino, comptiendo en sus respectivas máximas categorías además de en torneos continentales. Además, su base ha ido creciendo con el paso de los años. En la actualidad cuenta con diez equipos federados en categorías infantil, cadete, júnior, tanto en modalidad masculina como femenina, Primera Nacional femenina y masculina y el nuevo U22 más equipos de 3x3. Son seis equipos masculinos y cuatro femeninos compitiendo en 14 competiciones diferentes. Eso supone más de 100 jugadores y jugadoras integrados en el programa de formación. Más de 30 entrenadores y técnicos, incluyendo preparadores físicos, fisioterapeutas, psicólogos deportivos y tutores académicos.

Una realidad que choca de bruces con otra. El club aragonés no dispone de una instalación para todos esos equipos y, en el Príncipe Felipe, donde trabajan y juegan sus conjuntos profesionales, no caben tal cantidad de escuadras. Así que los coordinadores y delegados tienen que encajar cada semana el sudoku de dónde y cuándo podrán entrenarse cada una de ellas. El resultado es que los equipos de la base no tienen un lugar ni un horario habitual de trabajo, sino que va adaptándose a la disponibilidad de cada momento.

Además, los eventos que organiza el Príncipe Felipe como instalación municipal tiene como efecto secundario un desplazamiento de equipos por la ocupación de pistas o vestuarios. "Eso supone reorganizar el planning semanal en otras localizaciones y otros horarios, con lo que eso implica para las familias que pueden tener otros hijos o los mismos jugadores o jugadoras tener otras actividades extraescolares. Es imposible planificar de una manera regular y constante. No puedes tener el mismo planning diez días seguidos", señala Carlos Iglesias, coordinador de la cantera femenina.

Planificación semanal

"Es un tetris. No tenemos un programa fijo, hasta última hora del domingo por la noche no tenemos los horarios de la semana y tenemos a los padres preguntando porque claro, las familias tienen o más hijos u otras actividades. Los horarios que se pasan al principio de la temporada varían, y los lugares también. Es complicado, para entrenamientos y para los partidos. Ayer martes a la mañana estábamos aún cerrando horarios para este fin de semana porque no sabemos con qué pabellones y franjas contamos", añade Matías Lescano, coordinador de la base masculina. Tanto cambio provoca que alguna vez algún jugador se pierda un entrenamiento al confundirse del lugar que toca ese día.

Además, cuando se desplazan a los otros centros de entrenamiento (Liceo Europa, Miraflores y Montearagón), deben montar y desmontar el gimnasio cada día para poder hacer el entrenamiento físico porque estas instalaciones no disponen de uno. "A nivel competitivo queremos doblar competiciones y jugar en el Felipe es problemático, hay que ir a otros sitios, trasladar partidos a un día entre semana, lo que supone eliminar entrenamientos. Las tecnificaciones son también un problema, o hay que ir a las 7.30 de la mañana o cambiar los horarios porque no disponemos de una instalación", añade Iglesias, algo en lo que coincide Lescano.

"En Montearagón tenemos guardado algo de material en unos armarios, entonces cada entrenamiento tenemos que sacar pesas, barras, y volver a guardar. Y es limitado el material que tenemos por espacio", añade el 'Bicho'. Eso tiene otra consecuencia: "No tenemos la cantidad de entrenamientos físicos que nos gustaría tener, lo que no nos permite dar el paso extra que nos gustaría dar. Es imposible crecer. Hemos pensado muchas veces esa posibilidad. Si te planteas un LF2 para que las chicas tuvieran como los chicos el U22 sería imposible", indica el argentino.

Un seguimiento imposible

"Al final lo hacemos todo, todo el trabajo que queremos hacer, pero a base de un esfuerzo enorme de logística y de un esfuerzo enorme de las familias que muchas veces no saben dónde van a entrenar a la semana siguiente", apunta el aragonés, que se muestra enormemente agradecido a todas las instalaciones en las que trabajan y también a las familias, que soportan tanto cambio de manera estoica. "Las familias son increíbles, se adaptan de manera extraordinaria, con mucha paciencia. Los cambios lo descuadran todo pero lo hacen de manera abnegada y siempre están ahí apoyando, nuestro agradecimiento a las familias es total", señala Iglesias. "Las familias la verdad es que lo entienden y hacen un esfuerzo muy grande pero es complicado cambiar horarios cada semana. Es un esfuerzo grande de todos. Las familias se acoplan y hacen lo posible pero también son los fisios, entrenadores, prepas", incide Lescano.

Un esfuerzo que también implica a los entrenadores, preparadores, delegados y, por supuesto, a ellos mismos, porque la labor de coordinación se complica sobremanera. "Para hacer seguimiento de los entrenamientos también cuesta mucho, poder verlos y hablar con los entrenadores. En mi caso, los jueves, por ejemplo, empiezo a las tres de la tarde en el Siglo XXI con el U22 y cuando termina me voy a Montearagón que entrena el preinfantil, cuanto terminan empieza el infantil, después me vengo aquí (Príncipe Felipe) que entrena el júnior y termino en el Liceo que entrena el cadete. No es solo no tener horarios fijos sino que para hacer el seguimiento de la semana es duro y complicado, te pierdes más entrenamientos de los que te gustaría", relata Lescano.

El club no tiene ninguna queja de las instalaciones, al contrario, otro de los aspectos en los que coindiden plenamente Lescano e Iglesias. "La disposición de todo el mundo es extraordinaria y el trato y de la colaboración que tenemos tanto del Príncipe Felipe como del resto de instalaciones a los que vamos no podemos tener ninguna queja. Pero hay imponderables. En el Felipe no cabemos, no hay horas para todos. Hemos crecido, ahora tenemos el U22 que se ha tenido que ir al Siglo XXI porque no puede jugar en Miraflores, por ejemplo. Es una guerra semanal saber dónde vamos a entrenar cada equipo, un sudoku. Desde principio de la temporada no hemos tenido una semana igual que otra", explica el coordinador femenino.

Es un problema continuo, con múltiples ejemplos. "Esta semana los entrenamientos del viernes en el Príncipe Felipe se han tenido que suspender por un evento, que ya se sabía, pero lo complica todo. Para poder hacer los cuatro entrenamientos que tienen todos a la semana hemos juntado al júnior y al U22 para liberar horas", explica Lescano. "Cuesta crecer en calidad y en cantidad. Intentamos exprimir al máximo lo que tenemos con mucho esfuerzo. A ver si hay solución a esto", concluye el argentino. El club aragonés lleva muchos años peleando por tener una instalación propia donde tener a todos sus equipos y fomentar el sentido de pertenencia, pero hasta ahora ninguno de sus proyectos ha salido adelante.

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