Casademont Zaragoza
El análisis del Casademont Zaragoza: otra vez un equipo mediocre
Los aragoneses llegan al parón al borde de los puestos de descenso, con un Ramírez que no acierta ni dentro ni fuera de la pista y con jugadores a un nivel bajísimo

Los jugadores del Casademont, cabizbajos saliendo de la cancha del Felipe / JAIME GALINDO

Decepcionante y, lo que es peor, preocupante. Toda la ilusión que había generado el nuevo proyecto del Casademont Zaragoza se ha esfumado por completo. De intentar dar el salto que se resiste para poder ser un equipo que pelee por entrar a la Copa del Rey y los playoffs por el título, vistos los resultados cosechados no queda otro remedio que mira más hacia abajo que hacia arriba. Porque, por el momento, el Casademont se ha vuelto a instalar en la mediocridad de la Liga ACB. Otra vez.
El motivo es evidente. Sin paños calientes, ni ha funcionado la plantilla ni lo ha hecho el banquillo. Después del adiós del ya desgastado Porfirio Fisac, llegaba a la capital aragonesa Jesús Ramírez como un soplo de aire fresco y habiendo sido nombrado mejor entrenador de la Bundesliga alemana.
Y no comenzaron del todo mal las cosas, ya que el catalán propuso de partida un baloncesto más moderno, dinámico e intenso que el Príncipe Felipe agradeció. Pero resultó ser algo momentáneo porque, aunque la idea del técnico no ha variado, pronto se ha visto que no cuenta con las armas para ello. Ramírez no ha encontrado soluciones sobre la pista y, además, la gestión del vestuario fuera de ella no parece que haya sido la mejor.
Los dos primeros partidos fueron un espejismo. Las esperanzadoras sensaciones que dejó el equipo en la contundente victoria frente a un cansado Baskonia (tuvo doble jornada de Euroliga) en el debut en la ACB y en la ajustada derrota en la cancha del Joventut pronto empezaron a cambiar.
Si hay un día clave donde comenzó a torcerse todo, ese fue el del partido ante el Breogán. Casimiro y los suyos empezaron a mostrar las vergüenzas de un Casademont que sufrió una derrota en el Príncipe Felipe con la que no contaba nadie. Sin embargo, parecía que los zaragozanos se repusieron bien con un triunfo en la cancha del San Pablo Burgos (que luego ha demostrado ser el peor equipo de la ACB), pero desde entonces, la nada.
Peligro
Cuatro derrotas consecutivas ligueras para un balance de 2-6 que tiene al equipo a solo un partido de los puestos de descenso. Se perdió contra el Real Madrid en el duelo en el que, a pesar de la buena actitud, nunca hubo opciones de victoria. Después, el equipo aragonés hizo el ridículo en la pista del Bilbao Basket (106-75). Asomaba entonces una crisis que se ha acabado de confirmar con las dos últimas victorias en el Príncipe Felipe ante el Unicaja y el Tenerife en dos duelos casi calcados en los que el Casademont ha demostrado que quería, pero que no le da con lo que tiene.
Mucho tiene que ver en ello la configuración de la plantilla, de la que se hablaba que era la más completa de los últimos tiempos (teniendo que hacer descartes en cada choque), pero lo cierto es que, por el nivel de los jugadores o por las preferencias de su jugador, Jesús Ramírez ha ido recortando cada vez más la rotación.
Donde no se pueden hacer muchas probatinas es en el ‘5’, donde está el mayor problema del Casademont. Soriano no está cumpliendo las expectativas, ni por nivel ni por actitud, y Bojan Dubljevic es, ahora mismo, una sombra del jugador que ha sido. El resultado es que la pintura de los aragoneses es anticompetitiva y la defensa inexistente. Parece claro que el club debería fichar ahí, aunque por el momento no se lo plantea.
Tampoco están las cosas mucho mejor en el resto de posiciones. El resto de fichajes tampoco están funcionando. Robinson empezó bien pero se ha diluido y ni rastro del jugador diferencial que debería ser, DJ Stephens no está destacando, con Stevenson ya se ha hablado largo y tendido de lo que está pasando y Kabaca no ha llegado a debutar por su lesión.
Sujetando al equipo están Trae Bell-Haynes (algo más irregular que en otros años), el incansable Joaquín Rodríguez (que ha pasado de ser casi un descarte a indiscutible) y Santi Yusta. Es una auténtica pena que el Casademont esté desaprovechando el mejor momento de la carrera de su capitán, pero eso es lo que está pasando.
Porque por el momento, y dado el bajísimo nivel de los rivales, la buena marcha del equipo en la FIBA Europe Cup no puede servir como excusa del nivel que ofrece el equipo en la ACB. Jesús Ramírez, a pesar de que se le firmó con dos años y con la intención de construir un proyecto estable a largo plazo, está en el foco y sus jugadores no le están ayudando. Mucho tendrán que trabajar tanto uno como los otros en este parón para que el Casademont Zaragoza cambie su cara y empiece a ganar partidos. En el horizonte, el duelo ante el Granada. Antepenúltimo y último clasificados se verán las caras en un duelo que puede marcar la temporada de los aragoneses.
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