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Casademont Zaragoza

El recurrente error del Casademont Zaragoza: prohibidas las desconexiones ante el Mersin

En las tres derrotas en la Euroliga, el Casademont ha recibido parciales en contra que le han costado los partidos

Cantero, visiblemente enfadado en el duelo ante el Landes en el Felipe

Cantero, visiblemente enfadado en el duelo ante el Landes en el Felipe / MIGUEL ANGEL GRACIA

Arturo Pola

Arturo Pola

Zaragoza

Se juega la vida en Europa el Casademont Zaragoza este miércoles ante el Mersin en un encuentro en el que la motivación va implícita. Pero el equipo aragonés ha demostrado en lo que va de temporada que por muchas ganas que tenga de ganar, la concentración va por otro lado. El conjunto zaragozano, desde que llegó Carlos Cantero a su banquillo, ha crecido a base de intensidad y de, salieran mejor o peor las cosas, estar los 40 minutos dentro del partido, pero últimamente, a sabiendas de su calidad, se está permitiendo unas licencias en forma de desconexiones que le están costando partidos.

Porque al igual que en la Liga Femenina Endesa puede permitirse algún despiste sin que ello sea sinónimo de derrota, la Euroliga no espera a nadie. En ella, los rivales tienen tanto nivel como tú o más y dos minutos malos pueden echar al traste el trabajo realizado en el resto del encuentro. Ante el Estepona el pasado domingo fue el enésimo ejemplo de que este Casademont se relaja tanto que luego se lleva un susto. En tierras malagueñas las de Cantero habían dejado el encuentro sentenciado en la primera parte e incluso las andaluzas parecían haber tirado ya la toalla, pero sus descuidos acabaron metiendo al Estepona en un partido que el Casademont tuvo que ganar hasta tres veces, haciendo varios esfuerzos fácilmente ahorrables en caso de que el duelo hubiera seguido un cauce lógico.

Aunque en ningún momento la victoria pareció correr peligro, una renta que llegó a ser hasta de 20 puntos acabó siendo de solo cinco. Y no es la primera vez ni la segunda que le pasa al conjunto zaragozano. En la competición doméstica suele librarse de consecuencias, aunque, por ejemplo, en su único traspié liguero, el Casademont llegó a ir ganando en Maloste hasta de 13 puntos y ahí sí que el IDK acabó castigando su desorden.

En Euroliga, las tres derrotas que ha cosechado el equipo y que le han llevado a jugarse el todo por el todo en la última jornada de la primera fase se pueden explicar desde tremendos parciales en contra. La primera fue contra el Reyer Venezia en el Príncipe Felipe. El Casademont comenzó bien, pero unos minutos caóticos provocaron un 0-13 para las italianas que ponía las cosas cuesta arriba. Hicieron entonces las de Cantero lo difícil y, cuanto estaban por encima, un parcial de 3-12 en el último cuarto las acabó condenando.

No hay dos sin tres

Algo similar ocurrió, también como locales, frente al Landes. El arranque fue horroso. Un 2-11 de inicio que acabó convirtiéndose en un 8-23 que parecía sentenciar el partido en el primer cuarto. Sin embargo, volvió a remar el Casademont. Llegó a colocarse a solo un punto de diferencia en los últimos minutos, pero un bloqueo en ataque cuando el partido se decidió le impidió culminar la remontada en el Felipe. En la tercera derrota, esta vez en Italia ante el Venezia, más de lo mismo. Con algún altibajo, estaba siendo un encuentro parejo hasta que una nueva desconexión en el último cuarto (9-0 para el Venezia) desembocó en una nueva decepción.

Para evitar que el disgusto sea mayor ante el Mersin e incluso quedar fuera de la Euoliga, lo primero que tiene que hacer el Casademont es protegerse, elevar su nivel de atención y no dar esa concesión a las turcas, que no están en su mejor momento pero que de calidad van sobradas. Hasta ahora, aunque las cosas vinieran torcidas, había tiempo y partidos para enmendar los errores. Si las de Cantero vuelven a las andadas, esta vez el despiste se convertirá en una herida mortal.

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