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Casademont Zaragoza

La conexión del Casademont con el Príncipe Felipe: un triunfo de todos y todas para seguir con el idilio

El equipo se ganó continuar en la Euroliga gracias a una actuación coral con 6 jugadoras por encima de los 10 de valoración y a las más de 9.000 gargantas de la grada

Las jugadoras del Casademont agradecen al Felipe su apoyo

Las jugadoras del Casademont agradecen al Felipe su apoyo / Laura Trives

Arturo Pola

Arturo Pola

Zaragoza

El idilio del Casademont Zaragoza con la Euroliga viene de lejos, concretamente desde que, tras vencer la Copa de la Reina, el equipo aragonés se estrenó en la mejor competición del Viejo Continente siendo, a priori, la cenicienta. Pues ya en su primera participación se metió entre los ocho mejores equipos de Europa y esa hazaña la repitió la pasada campaña.

Por eso, en la temporada en la que el club ha construido el proyecto más ambicioso de la sección, la irregularidad de las aragonesas en el inicio de esta Euroliga estaba trastocando la planificación del curso. De hecho, nunca había jugado el Casademont un partido a todo o nada en una fase tan temprana del torneo. Podía haber supuesto una presión extra, pero esa rabia la transformó el equipo en motivación para, justo a tiempo, dar un puñetazo sobre la mesa, clasificarse a la segunda fase y dejar claro que quedan muchas emociones fuertes por vivir esta temporada en Europa.

Se agarró el Casademont a la vida apoyado en el bastón que sabe que no tiene que soltar, el de su afición. La Marea Roja respondió al llamamiento del club, de sus jugadoras y de su técnico y más de 9.000 fieles se congregaron en el pabellón un miércoles laborable por la noche. Casi nada. Las zaragozanas les devolvieron con creces ese esfuerzo y el Príncipe Felipe, curiosamente, pudo disfrutar de la primera victoria del Casademont como local en la Euroliga de este curso tras los disgustos ante el Basket Landes y el Reyer Venezia que le hicieron llegar al choque ante el Mersin en una situación más que límite.

Zarpazo

A pesar del contundente resultado final, lo delicado del momento hizo que en algún tramo del choque pudieran asaltar algunas dudas. Tras el eléctrico inicio, el Mersin llegó a recuperar una renta de once puntos e igualó el luminoso. Volvió a estirar el marcador el Casademont, pero las turcas no daban su brazo a torcer y al descanso el partido estaba demasiado vivo para lo que se había visto sobre la cancha. Lejos de ponerse nerviosas, el zarapazo de las zaragozanas (parcial, esta vez a favor, de 15-0 incluido) tras el paso por vestuarios fue definitivo y obligó al Mersin a tirar la toalla.

Más que nada porque vieron que tenían enfrente a un señor equipo y, cuando no aparecía una jugadora, lo hacía su compañera para firmar un triunfo coral que demostró la profundidad y la polivalencia de la plantilla que ha juntado este año el conjunto aragonés. Hasta seis jugadoras superaron los diez créditos de valoración. Fingall fue la más valorada (21) y la que más rebotes capturó (7). Mariona Ortiz, como casi siempre, fue la mejor directora y sumó 9 asistencias. Hempe volvió por sus fueros y fue la máxima anotadora del choque con 19 puntos, bien secundada en la pintura por Gueye (13). Además, Helena Pueyo y Veronicka Vorackova dieron un clínic de baloncesto en los dos lados de la pista.

Entre la grada y el equipo fueron retroalimentándose en una conexión desde la que debe cimentarse el rendimiento del Casademont en una segunda fase en la que los encuentros como local van a ser totalmente decisivos. Tras la remontada ante el Zabiny Brno para entrar en la Euroliga y la exhibición frente al Mersin, el Felipe espera con ansias el próximo compromiso europeo. El camino para el éxito está ya marcado.

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